El episodio “No One's Gone” (4x08), último del primer tramo de la cuarta temporada en Fear the Walking Dead, comienza con una revelación imprevisible: Madison Clark (Kim Dickens) se topa con Althea (Maggie Grace) en algún momento anterior a que llegara al estadio de béisbol con sus hijos y los demás, pero no justo tras la voladura de la presa que los dispersó un poco. Es decir, la joven ya la conocía antes de que encontrara a Alicia (Alycia Debnam-Carey) y Nick Clark (Frank Dillane), Luciana Gálvez (Daney García) y Victor Strand (Colman Domingo) cuando se hubo juntado con John Dorie (Garret Dillahunt) y Morgan Jones (Lennie James) en “What's Your Story” (4x01). Y ya tenía el antiguo vehículo de los SWAT.

El mismo vehículo que, tiempo después, sería rodeado por un montón de zombis al acceder al Diamond en “The Wrong Side of Where You Are Now” (4x07) para conseguir suministros médicos y salvar a John, tiroteado por Alicia en el cierre de “Just in Case” (4x06). La matriarca de los Clark desea quedarse con el transporte, pero la habitual forma que Althea usa para sonsacar información a la gente con la que se tropieza en medio de este mundo postapocalíptico, ofrecer alguna cosa a cambio de su historia particular hasta ese momento, no funciona con la enérgica Madison, que la noquea y le roba sus grabaciones para ver si se ha encontrado con Nick y Alicia en algún lugar. Pero no, por supuesto.

fear the walking dead 4x08 no one's gone recap
AMC

En el presente, Morgan y Naomi (Jenna Elfman) entran en el estadio después de que Al acribille a los muertos vivientes que les cerraban el paso, y una explosión próxima anuncia la presencia de Luciana, Victor y Alicia allí, que proceden al asedio del vehículo blindado mientras Naomi y Morgan se la juegan con más zombis dentro del Diamond, y Alicia reduce a Althea y a Charlie (Alexa Nisenson) tras grabar esta última un vídeo en el que John pide a Naomi que deje de huir de las personas, y al otro, que la ayude para que lo logre. Tiempo atrás, Althea alcanza a Madison y la empuja a contarle su historia, pero no sin soltar una anécdota sobre la suya: cómo derrotó a un violento caudillo solamente con la verdad que escondía.

Madison le dice que no había cumplido la promesa de proteger a sus hijos donde no debiesen comportarse con brutalidad: eso iba a ser el estadio de béisbol. Al reconquista el vehículo y Alicia se asombra al ver unos botes de comida que la primera guardaba: los reconoce de su madre, Al le explica que se los cambió por conocer su historia y corre a contemplar el vídeo. Seguidamente, se acerca a la entrada semiderruida en la que aguardan Naomi y Morgan y la apunta a ella con él interponiéndose, y es cuando Alicia suelta la bomba que intuíamos desde el comienzo de la temporada: acusa a Naomi de ser la culpable de la muerte de Madison; y de ahí tantísima ira contra los Buitres y contra la enfermera.

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La escena conmovedora del episodio se produce entonces, cuando Morgan convence a Alicia de que todo podría ser distinto si no dispara a Naomi, según su experiencia y su aprendizaje; y esta última corre a asistir a John. En el pasado, la matriarca de los Clark da por fin con sus hijos, su nuera y Strand en un motel: se habían separado tras proponerse hacer habitable un sitio cerca de la ciudad fronteriza de El Paso, después de lo que conducen un trecho indefinido y contemplan su futuro proyecto: el Diamond, en parte inspirado por Althea, que la ayudó sin estar obligada. Y en el presente, ya en el vehículo de los SWAT, Al le pide a Alicia que le explique lo que le ocurrió a Madison. Y lo hacen entre los tres supervivientes junto a una hoguera:

Se sacrificó para que sus hijos pudiesen escapar pronto de la horda de zombis que vimos al final de “The Wrong Side of Where You Are Now”, dirigiéndolos dentro del estadio, donde sufriría su horrible voracidad. Esta elaborada secuencia con la que termina “No One's Gone”, un montaje paralelo entre las declaraciones de Luciana, Alicia y Strand, muy atribulados los tres amigos, y los sucesos espantosos que relatan y que se exhiben a cámara lenta y con encadenados, pierde mucha de su efectividad porque la ausencia de la madre y la ira de sus hijos nos indicaba lo que había pasado suceder un buen número de episodios atrás. Se exculpa a June (antes Naomi o Laura) y a Mel (Kevin Zegers). Y, por otra parte, nos queda la duda ahora de si se habrán acabado los enriquecedores flashbacks de este ciclo. No hay más remedio que aguardar dos meses para saber si es así.