La contaminación de productos de plástico es un problema cada vez más preocupante. Según datos de la Comisión Europea, el 85% de los contaminantes marinos están formados por este material. Recientes investigaciones han alertado además de los niveles récord de plástico en el hielo del Ártico o de las dimensiones que alcanza ya el gran parche de basura del Pacífico.

Los microplásticos y los restos de plástico generados por el ser humano terminan en los océanos y en los mares, causando graves perjuicios en los ecosistemas. Del 85% de la contaminación plástica encontrada en estos parajes, se calcula que el 61% engloba a productos de un solo uso y el 20% a instrumentos relacionados con la pesca. Para evitar el impacto medioambiental que estos materiales están provocando, la Comisión Europea ha hecho pública una nueva propuesta de Directiva con la que intentar poner freno a este grave problema.

Esta regulación, que ha sido enviada al Parlamento Europeo y al Consejo para su estudio, incluiría la prohibición de productos de plástico de un solo uso cuando existan alternativas asequibles y disponibles en el mercado. Ese es el caso de los bastoncillos de algodón, los cubiertos, los platos, las pajitas o los palos de los globos. Los envases de bebidas de un solo uso hechos de plástico solo se permitirían si las tapas y tapones permanecen unidos al recipiente. La Comisión Europea, que pretende que la normativa entre en vigor antes de mayo de 2019, también propone que los Estados miembros reduzcan el uso productos de este material, tales como contenedores de comida y tazas para bebidas.

El borrador de la Directiva también exigiría un nuevo etiquetado para advertir acerca de cómo desechar el plástico y sobre el impacto ambiental que tienen productos como las toallitas sanitarias o los globos. Además, de aprobarse la normativa comunitaria, los Estados miembros podrían verse obligados a recoger el 90% de las botellas de plástico de un solo uso a partir de 2025. Según los cálculos realizados por la Comisión Europea, estas medidas permitirían ahorrar 223.000 millones de euros en 2030, el coste asignado al impacto ambiental de estos envases y productos en 2030, además de evitar la emisión de 3,4 millones de toneladas de dióxido de carbono, un gas relacionado con el cambio climático.

"Los desechos de plástico terminan en nuestro aire, nuestro suelo, nuestros océanos y en nuestra comida. Las propuestas de hoy reducirán los plásticos de un solo uso en los estantes de nuestros supermercados a través de una serie de medidas. Prohibiremos algunos de estos artículos y los sustituiremos por alternativas más limpias para que la gente pueda seguir utilizando sus productos favoritos", ha explicado Frans Timmermans, vicepresidente primero de la Comisión Europea. "El plástico puede ser fantástico, pero debemos usarlo de manera más responsable", ha añadido Jyrki Katainen. El otro vicepresidente ha asegurado que "los plásticos de un solo uso no son una elección económica o ambiental inteligente, y las propuestas de hoy ayudarán a las empresas y los consumidores a avanzar hacia alternativas sostenibles".