Unos ocho millones de toneladas de plástico van a parar al mar cada año, según se estima. ¿Y qué ocurre con ellas? Gran parte de ellos son arrastrados por las corrientes y terminan concentrándose en enormes masas de desechos. Pero esos no son los más peligrosos. Una gran parte de estos plásticos son triturados y desmenuzados hasta tamaños casi microscópicos. Otros, sencillamente, ya tenían este tamaño cuando llegaron al mar: son los microplásticos. Tanto las piezas de plástico más grandes como los microplásticos forman un horrible y letal conjunto que mata a los animales marinos sin piedad alguna. Entender las consecuencias de estas sustancias en nuestros mares es importante para poner soluciones.

Plásticos en la barriga, miles de aves muertas

Un reciente estudio apuntaba con el dedo a un hecho característico de los plásticos: su olor. A lo largo del año mueren decenas de millones de aves mueren con los estómagos repletos de tapones, mecheros y otros restos de plástico. Las aves son refinadas máquinas de cazar. Están especializadas en detectar visualmente a sus presas en un enorme mar. A veces, los brillos y colores confunden a las aves que engullen estas piezas de una vez. En muchas otras ocasiones, las aves son atraídas por el color y las formas. En otras ocasiones, es el olor el que juega un factor determinante, y es que muchos de los plásticos mantienen restos de comida (inapreciables para los seres humanos pero sí para las aves).

microplásticos

Dichos restos marcan el rastro para un pájaro hambriento, que devora un pedazo de plástico incomestible pero que olía a algo nutritivo. Muchos de estos plásticos son de un tamaño minúsculo, pero igualmente letales. Según el estudio del que hablábamos, el olor a dimetilsulfuro, muy típico en las reacciones de descomposición, es el que siguen muchos animales marinos en busca del krill, formado por pequeños crustáceos (y que emiten mucho dimetilsulfuro, el olor típico del pescado podrido).

Cuando el olor de los restos de comida los confunden, estos animales ingieren plásticos que terminan quedándose para siempre en los estómagos de las aves. Los plásticos resisten perfectamente los jugos gástricos y ácidos, de manera que permanecen en el estómago, acumulándose e impidiendo la digestión. Eso cuando no provocan daños por desgarros y similares. La muerte de estos animales es bastante desagradable y agónica. Los microplásticos a su vez pueden obturar otros conductos, provocando dolor y malestar en el ave. Al final, la contaminación por estas sustancias termina, irremediablemente, siendo letal.

No existe ni un solo mar sin microplásticos

Durante la pasada expedición Malaspina, que se realizó entre 2010 y 2011, el buque tomó muestras de casi todos los océanos. Y en todos y cada uno de ellos se topó con unos restos inesperados: microplásticos. Incluso a 4.000 metros de profundidad, en mitad del océano, encontraron plásticos flotando junto a los microorganismos que habitaban la zona. Estudios posteriores han confirmado lo que más nos temíamos: los plásticos están presentes en todos y cada uno de los mares y océanos del mundo. La contaminación llega a lugares insospechados.

Esto es muy importante porque dichos microplásticos ocupan el lugar del plancton y krill, introduciéndose y contaminando la dieta de muchos animales marinos. Así, estos microplásticos se encallan en las agallas de los peces o en los estómagos de las aves. Mientras que algunos no llegarán a sufrir las consecuencias más letales, estos a su vez provocan la acumulación de cada vez más plásticos en sus depredadores. Esto incluye a los humanos. Las consecuencias pueden ser nefastas para los seres vivos.

En busca de soluciones

Todavía seguimos investigando las consecuencias de los plásticos en nuestra salud. Es un debate abierto y nada halagüeño. Gran parte de la discusión se centra, como no podía ser menos, en la búsqueda de soluciones. Una vez que los plásticos están en el mar, poco se puede hacer para evitar su contaminación. Esto es especialmente verdad cuando los vertidos de plásticos provienen de cremas y sustancias cosméticas con microplásticos (normalmente exfoliantes) en su composición. Sí, estas sustancias se utilizan dentro de la industria farmacéutica y de higiene, aunque cada vez menos debido a sus terribles consecuencias. Entonces, la solución, ¿pasa por prohibir el uso de los plásticos? Desde que Leo Hendrik Baekeland desarrolló el primer plástico totalmente sintético en 1909, estos materiales se han convertido en productos necesarios para nuestro desarrollo, formando parte de nuestro día a día: utensilios, construcción, aparatos electrónicos, transporte.... todo lleva algún tipo de plástico.

microplásticos
Muchas sustancias estéticas o de higiene contienen microplásticos

No es factible pensar en una vida sin plásticos. Sin embargo, si podemos pensar en un día a día más responsable. Esto pasa invariablemente por dos cuestiones: su uso y su fabricación. En primer lugar, el uso debería contemplar siempre un flujo sostenible; un reciclaje eficiente; y una concienciación de responsabilidad por parte de toda la sociedad. En segundo, un diseño más adecuado podría permitir mejorar el reciclaje de los plásticos, su recuperación y el control de plásticos en el medio. Por ejemplo, usando plásticos biodegradables podríamos reducir enormemente la cantidad de basuras que llegan al medio ambiente. Otro ejemplo: los plásticos tintados son más difíciles de tratar por culpa de las moléculas que los recubren aunque su sentido sea meramente estético.

El sistema de gestión es otra parte que falla en el control de plásticos. ¿Para qué y cómo se usan los plásticos?. Estas preguntas, ligadas a una acción oficial por parte de las autoridades, inciden en un control industrial más estricto e importante. También afectan a la concienciación ciudadana. Al igual que se conciencia a la sociedad sobre el reciclaje, es importante concienciar sobre el peligro creciente de los plásticos en nuestro mundo. Hacen falta planes de control integral, educación y acciones directas para que podamos reducir la cantidad de plásticos que nos amenazan. Porque aunque no lo creamos, y evitando la falsa alarma, lo cierto es que los plásticos son un problema actual y de difícil solución que solo una correcta información podrá ayudar a solucionar.