A principios de mayo la NASA envió al espacio la misión InSight, con el objetivo de explorar por primera vez el corazón de Marte. Junto a la sonda, a bordo del cohete Atlas V, viajaban un par de pequeños satélite CubeSat, denominados Mars Cube One (MarCO), con los que la agencia espacial norteamericana pretende probar las comunicaciones en el espacio profundo. Tras el exitoso despegue desde California, las minúsculas naves —apodadas Wall-E y Eva— enviaron su primer saludo de vuelta a la Tierra para confirmar su buen funcionamiento.

Ahora uno de los dos satélites, el Mars Cube One B (o simplemente MarCO B) ha tomado una imagen de nuestro planeta a un millón de kilómetros de distancia. La pequeña nave, a la que los científicos llaman cariñosamente Wall-E, ha utilizado su cámara de pez para retratar a la Tierra y a la Luna en una sola instantánea. Estas primeras pruebas permiten confirmar que la antena del satélite se ha desplegado correctamente. La fotografía captada por el satélite Wall-E recuerda a la del "punto azul pálido" (pale blue dot, en inglés) que captó en su día la misión Voyager 1. Aquella imagen, no obstante, se logró a 6.060 millones de kilómetros, una distancia récord superada recientemente por la sonda New Horizons.

"Consideradlo como nuestro homenaje a la Voyager", ha dicho Andy Klesh, ingeniero jefe de la misión Mars Cube One de la NASA. El Jet Propulsion Laboratory construyó estos pequeños satélites, que normalmente orbitaban a la Tierra por debajo de los 800 kilómetros de altura. "CubeSats nunca han ido tan lejos en el espacio, por lo que es un gran hito. Ambas naves espaciales están en buen estado de salud y funcionando correctamente. Esperamos verlas viajar más lejos", ha comentado el investigador.

Esta tecnología fue diseñada originalmente para estudiantes, pero hoy en día estos satélites cuentan con un gran interés comercial, según la NASA, al ofrecer datos ambientales o información sobre rutas de envío. La misión Mars Cube One se encargará de seguir a InSight en su entrada en la atmósfera de Marte, su descenso y su aterrizaje y de retransmitir los datos a la Tierra, aunque no será la única fuente de información que reciba la NASA, ya que la agencia también se apoyará en el trabajo del Mars Reconnaissance Orbiter (MRO).