Cuando The Handmaid's Tale estrenó su primera temporada, Donald Trump ya se había convertido en presidente de Estados Unidos. Un mundo distópico en el que las mujeres están privadas de todo derecho y se perfilan como simples máquinas de reproducción. Sus "amos" las violan sexualmente para que les den hijos. Así es como se perfila la desesperanzadora República de Gilead. En su primera temporada, la serie se convirtió en una señal de alerta en un contexto en el que los derechos universales, especialmente los de la mujer, podrían ser coartados en un régimen teocrático con valores puritanos.

A pesar de todo lo que se apuntó en ese momento, cuando el magnate se convirtió en presidente la serie ya había sido escrita y rodada en su mayoría. La trama, basada en la novela de Margaret Atwood en 1985, causó impacto, entre otras cosas, por su puntualidad en un momento en el que mucha gente se preguntaba cual sería el futuro político de Estados Unidos y en otros países como Francia por el avance del Frente Nacional de Marine Le Pen.

En el estreno de su segunda temporada, The Handmaid's Tale ha llegado después de la irrupción del #MeToo y Time's Up por los escándalos de Harvey Weinstein y otras personalidades dentro del mundo del cine. En la República de Gilead, los abusos sexuales y violaciones son prácticas comunes para el régimen y las historias de las "criadas" pudieron resultar familiares para muchas víctimas de delitos sexuales.

Por ello, no fue casualidad que el uniforme de las sirvientas de Atwood pasara del libro a las calles para reivindicar los derechos de las mujeres. Con la túnica roja y la cofia blanca, muchas personas han protagonizado manifestaciones con la emblemática y simbólica vestimenta.

Los nuevos capítulos de la serie dirigida por Bruce Miller no han dejado de lado su relevancia política a pesar de que la continuación ya no está basada en el libro de la escritora. La primera temporada acaba de la misma manera que la novela y, para la segunda parte, Margaret Atwood trabajó con el equipo de The Handmaid's Tale. Seguir con el hilo y el estilo de la historia protagonizada por Offred (Elisabeth Moss) ha sido uno de los principales objetivos para seguir manteniendo en vilo a los espectadores y no perder el simbolismo político.

A una semana del estreno del primer capítulo de la segunda temporada, Bruce Miller y su equipo parecen haber llegado donde querían. Sin caer en spoilers, solamente podemos decir que los castigos a las mujeres por no obedecer a las leyes de Gilead pondrán la piel de gallina y tendrán un significado especial en un momento en el que las mujeres están saliendo a las calles de muchas ciudades alrededor del mundo para reclamar la desigualdad y derechos que han sido llevados al extremo en la serie de Hulu.

A más de medio año del nacimiento de #MeToo, el discurso y la violencia en la producción vuelven a poner en el punto de mira la campaña que dio inicio a una mayor sensibilización de situaciones de acoso o abuso sexual y que ayudó a miles de mujeres a contar sus casos. El director de la serie explicó en entrevista con The Hollywood Reporter que espera que con el regreso de The Handmaid's Tale se vuelvan a encender las alarmas para dar visibilidad a la problemática y hablar sobre ella.

Samira Wiley, actriz que interpreta a Moira en la serie, añadió que existe una conexión perfecta entre la realidad actual y el sistema de Gilead en los nuevos capítulos. "Los escritores de este programa hacen un trabajo increíble al reflejar la hora exacta en que vivimos", explicó y "el movimiento de Time's Up y #MeToo sucedió después de que los guiones [para la segunda temporada] estuvieran realmente escritos, esto creo que es interesante, porque pasó lo mismo la temporada pasada. No sabíamos eso que el presidente Trump iba a ser elegido. Los problemas [de la primera temporada] también se alinearon con lo que estaba sucediendo".

En los nuevos capítulos, el personaje interpretado por Elisabeth Moss se irá desprendiendo cada vez más de Offred y de su vida de abusos e injusticias para intentar convertirse en June, su nombre antes de la instauración de la República de Gilead. Desprendiéndose de la parte de sí misma dominada por el comandante Waterford, intentará imponer su identidad y, con ello, la restauración de sus derechos.

Una vez más, la producción de Hulu se ha alineado con una parte de la realidad política que también busca, en algunos casos, que muchas mujeres dejen atrás esas partes de sí mismas que han sido silenciadas o dominadas por figuras masculinas. A pesar de la diferencia entre la cruda realidad de Gilead y la situación política actual, la segunda temporada de The Handmaid's Tale promete volver a poner en el punto de mira las discusiones en torno al #MeToo con casos extremos como el fin de la individualidad de la mujer, su explotación sexual, la privatización de sus posesiones y de la información y su reducción a simples máquinas de reproducción.