En la República de Gilead no existen los derechos fundamentales. Las mujeres son simples aparatos de reproducción y no se les está permitido trabajar, estudiar, leer o cualquier tipo de acción que pueda satisfacerlas. Este es el comienzo de la serie de Hulu The Handmaid's Tale, basada en la novela de Margaret Atwood del mismo nombre y que se inicia con el asesinato del presidente de Estados Unidos y la mayoría del Congreso. El magnicidio fue seguido de la instauración de un régimen teocrático con valores únicamente puritanos. La obra, clasificada como una distopía, es el centro de la nueva serie protagonizada por Elisabeth Moss y Joseph Fiennes y que ha acaba de finalizar su primera temporada en Hulu.

En ella, un movimiento fundamentalista cristiano se convierte en una dictadura que suprime los derechos fundamentales, especialmente los de las mujeres. La fertilidad es lo único que vale la pena del género femenino y las criadas, obligadas a vestir con túnicas rojas, tienen como principal objetivo dotar con hijos a los señores y esposas con poder político y económico. La ficción se desarrolla en un escenario con problemas de natalidad ante los avances científicos y la supuesta moral depravada. En la nueva República de Gilead, las mujeres que no pueden tener hijos son enviadas a campos de concentración, mientras que las fértiles funcionan como vientres de alquiler.

Offred es el nombre del personaje interpretado por Elisabeth Moss y denota la pertenencia de la mujer a un hombre. "Of Fred" (de Fred) es el hombre que no solamente decide su destino, también el que le da personalidad a la mujer. En la serie de Bruce Miller, Offred tiene que mantener relaciones sexuales con su comandante, el actor Joseph Fiennes, delante de la mujer de este. A pesar de que su "amo" le permite hacer cosas supuestamente prohibidas en Gilead como leer, Offred sigue siendo víctima de la represión social e intenta luchar contra el sistema hasta el final de la temporada.

Handmaid's Tale, a pesar de haber sido escrita en 1985, pone de relieve muchos problemas actuales que siguen estando en boca de todos. La fertilidad es uno de los más delicados y, en medio de la una discusión sobre la prohibición internacional de la gestación subrogada, la serie de Hulu expone una realidad en la que las mujeres se convierten en esclavas de sus ovarios. Por otro lado, la entrega de un bebé sin el consentimiento de la madre recuerda el escándalo de los niños robados ocurrido en España hasta finales de la década de los 80.

En este contexto, el pasado mes de mayo, un grupo de mujeres vestidas con las túnicas rojas y las cofias blancas de The Handmaid's Tale acudieron al Senado de Texas para protestar por las nuevas medidas antiabortistas que se discutían en el estado y que permitirían que un médico mienta a una mujer sobre una enfermedad en el feto para evitar la interrupción del embarazo.

La novela y la serie no están basadas en hechos reales, se trata de un retrato social que entreve lo peor de sí mismo y que podría ocurrir en un futuro próximo. The Handmaid's Tale tuvo una doble relevancia después de que Donald Trump se convirtiera en presidente de los Estados Unidos. En noviembre de 2016, la serie ya estaba siendo grabada, pero el propio Bruce Miller admitió que la producción tendría a partir de ese momento un doble sentido.

De repente, un futuro próximo en el que los derechos fundamentales fueran abolidos pareció más cerca que nunca. Margaret Atwood escribió la novela después de los turbulentos años 20, los cuales demostraron que la paz y la libertad es más inestable de lo que nos pensamos. En una entrevista con el director de la serie y publicada en The Huffington Post, Miller destacó que esta serie tiene que ser un aliciente para apreciar la libertad y los derechos de los que disponemos.

Una de las novedades de la serie respecto a la novela de Atwood es la integración de los afroamericanos en la sociedad. En la novela de 1985, las personas de color fueron segregados en una población secreta y relegada a la zona del medio oeste de Estados Unidos.

La adaptación de Hulu no ha sido la primera que ha llevado a la pantalla la ficción de Atwood. En 1990, Natasha Richardson y Robert Duvall fueron los responsables de llevar al cine la película de Volker Schlöndorff basada en el mismo temido futuro narrado en la novela.

Un libro de ficción escrito en 1985 tiene en la actualidad una simbología importante y que pone de relieve muchos de los conflictos sociales y políticos presentes a nivel internacional. La obra de Margaret Atwood fue una alerta y una recomendación a los ciudadanos del mundo de cómo las cosas pueden cambiar drásticamente. Una alerta que quizá llegó demasiado tarde en el caso de las elecciones en Estados Unidos pero que puede llegar justo a tiempo para evitar una República de Gilead real y en un futuro inminente.