México no ha encontrado todavía una manera para frenar los fraudes cibernéticos. El Gobierno federal trazó un plan el año pasado para tomar medidas contra los ataques en la red, que aumentaron en 2017 a 193.000 casos mensuales en promedio. Esta cifra supone que diariamente se registraron 6.433 fraudes cibernéticos, frente a los 131.000 mensuales en 2016.

La tendencia está claramente al alza y los datos responden a la Estrategia Nacional de Ciberseguridad. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Banco de México (Banxico), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Unidad de Innovación y Estrategia Tecnológica de la Presidencia de la República señalaron en un documento que las denuncias por fraude cibernético pasaron de alrededor de 38.000 en el primer trimestre de 2011 a casi 640.000 en el mismo período de 2017.

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De estas incidencias, el 91% tuvo una relación directa con el comercio electrónico y, a su vez, en marzo del año se registraron más de 3.000 casos de fraude cibernético en banca móvil. Esta cifra se ha considerado histórica aunque en el documento no se especificaron las instituciones financieras que estuvieron involucradas.

"Llama la atención el incremento de las operaciones por internet para personas físicas y de banca móvil [167% y 74%, respectivamente] en comparación a 2016", indica el documento. Este incremento en fraudes en la banca móvil es especialmente relevante si tenemos en cuenta el hackeo a a bancos mexicanos a través del sistema de pagos electrónicos interbancarios (SPEI) que puso en jaque la seguridad de las instituciones financieras.

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Para evitar casos parecidos, el Banco de México creó la dirección de Ciberseguridad y anunció nuevas reglas para las transferencias a través del SPEI. Por su parte, el plan anti-hackeo del Gobierno mexicano destacó que ha atendido más de 51.000 denuncias y 20.000 ataques cibernéticos, además de desactivar alrededor de 17.000 páginas fraudulentas y emitir más de 2.000 alertas de ciberseguridad a instituciones públicas y privadas en México.

Las medidas tomadas hasta el momento parecen ir por buen camino aunque, según arrojan, los datos, los fraudes cibernéticos van a más velocidad que los esfuerzos para prevenirlos y combatirlos. "Existen riesgos y amenazas en el ciberespacio y también evolucionan las técnicas de generación de malware y conductas delictivas, incluso, más rápido de lo que puede reaccionar una política pública o la regulación, por ello, debemos prepararnos para conocer y atemperar los posibles riesgos que traerán las nuevas tecnologías", se reconoció en el documento de la Estrategia Nacional de Ciberseguridad.

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Dicha estrategia está basada en cinco objetivos, los cuales se resumen en la economía e innovación, la seguridad nacional, las instituciones públicas, la sociedad y los derechos. El objetivo es conseguir que México se convierta en 2030 en un país capaz de evitar las amenazas cibernéticas. Sin embargo, los retos son muchos.

En 2017, se registraron más de 2 millones de fraudes en la red en un contexto en el que los mexicanos han aumentado sus transacciones en el comercio electrónico. El pago con tarjeta de crédito, débito o a través de las plataformas de pago como PayPal se incrementa cada más aunque, en muchos casos, no se ha conseguido fortalecer la seguridad. Según el Estudio de Comercio Electrónico de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) de 2015, un 30% de los establecimientos que ofrecen comercio electrónico no cuentan con las medidas de seguridad que podrían evitar fraudes cibernéticos.

Estas violaciones de seguridad se unen al hackeo al sistema financiera mexicano para poner de relieve que, a pesar de la estrategia, los fraudes y los ataques cibernéticos son uno de los problemas de seguridad más importantes para México.