El Gobierno de los Estados Unidos ha decidido recurrir a grandes compañías tecnológicas como Amazon, Google y Microsoft para reforzar sus estrategias de ciberseguridad luego de ser víctima de una serie de ataques dirigidos de ransomware que afectaron parte de la infraestructura crítica del país.

La iniciativa, denominada "Colaboración conjunta en ciberdefensa" (JCDC, por sus siglas en inglés), será presentada este jueves por el Departamento de Seguridad Nacional. En primera instancia se centrará en hacer frente a las amenazas de ransomware y otro tipo de ataques cibernéticos contra proveedores de computación en la nube.

Otro de los objetivos del programa del JCDC es mejorar la planificación de la defensa y el intercambio de información entre el sector privado y el Gobierno. Según Jen Easterly, directora de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), esto permitirá crear estrategias en tiempos de paz "para responder en tiempos de guerra".

Como recoge CNBC, una decena de tecnológicas estadounidenses ya han acordado trabajar junto a CISA en su nueva iniciativa contra los ataques de ransomware. El primer grupo de trabajo está formado por Crowdstrike, Palo Alto Networks, FireEye, Amazon Web Services, Google, Microsoft, AT&T, Verizon y Lumen.

Una postura proactiva para detener el ransomware

Crédito: Microsoft security intelligence

Aparentemente, Estados Unidos quiere adoptar una postura proactiva en lugar de reactiva ante los ataques de ransomware sufridos en los últimos meses. El año pasado, un grupo de hackers afectó el normal funcionamiento de varios hospitales interrumpiendo las alertas de salud de los pacientes y desviando ambulancias.

Pero esto no es todo. También han impactado en la industria energética. El ejemplo más claro de ello ha sido el ciberataque a Colonial Pipeline en mayo de este año. Un malware ransomware obligó a cerrar el oleoducto y la compañía decidió pagar 4,4 millones de dólares de rescate para recuperar sus sistemas secuestrados.

El presidente Joe Biden no ha dudado en apuntar contra Rusia y China tras la ola de amenazas cibernéticas que afectan a su país. Mientras el Gobierno sigue trabajando para encontrar a la mayor cantidad de culpables y hace frente a pérdidas millonarias causadas por el ransomware.

Tras este panorama, el Senado parece haber entendido la gravedad del problema. Ahora la Cámara Alta del Congreso busca acelerar un proyecto de infraestructura de 1,2 billones de dólares. Este incluye una serie de medidas adicionales para fortalecer la seguridad cibernética del país.