El campeonato futbolístico más importante del mundo está a la vuelta de la esquina y se nota. Las diferentes ligas y competiciones nacionales y continentales ya han acabado y, ahora, las selecciones han pasado a primer plano. También en FIFA 18. Electronic Arts ha seguido la misma estrategia por la que apostó en 2014 y ha trabajado en una expansión gratuita centrada en el Mundial para su juego estrella.

FIFA World Cup 18, como se ha bautizado oficialmente esta actualización/expansión gratuita, se estrenó ayer en Xbox One, PlayStation 4 y Nintendo Switch y después de una jornada intensiva probando sus novedades, el trabajo de EA Sports se antoja muy irregular y algo perezoso. Algo que no debería justificarse aun hablando de un contenido adicional gratuito. Pero, ¿cuáles son los principales problemas de FIFA World Cup 18? ¿Y sus aciertos?

Quitándonos lo incómodo y, esperemos, temporal de encima, las primeras 24 horas con la actualización centrada en el Mundial en la calle han estado plagadas de problemas de lo más diversos. Desde errores en la descarga de la misma hasta la desactivación de la tienda FUT (donde también se abren los sobres conseguidos, no solo se compran) durante horas pasando por múltiples bugs (cartas de química en FUT que no activaban su efecto, elementos gráficos extraños en menús, etc.) y un problema a la hora de buscar y encontrar partidos, topándonos decenas de veces con un mensaje de error relacionado con la actualización de las plantillas.

Desde luego, se hubiera agradecido un tiempo adicional de desarrollo y testeo ya que son demasiados, y muy diferentes, los inconvenientes con los que te puedes topar. Ahora bien, ¿qué novedades incluye? Como no podía ser de otro modo nos presenta la posibilidad de completar el campeonato del Mundo, ya sea offline u online (también dentro de su propia sección de Ultimate Team, de la que ahora hablaremos), con los 32 equipos clasificados (y actualizados) e incluso algunas selecciones que terminaron quedándose fuera como Chile, Holanda o Italia. Es una decisión incomprensible, eso sí, que la competición online comience directamente en octavos, ignorando la fase de grupos, y nos permita cambiar de equipo a cada ronda. Un significativo paso atrás.

Gran parte de la gracia de esta actualización está en la renovación de dichos combinados nacionales, actualizando sus plantillas, y en el "envoltorio" del Mundial; se incluyen los 12 estadios oficiales del campeonato, muy bien recreados y con algunos planos cortos de la afición completamente nuevos que aportan realismo pero, pese a ello, se sigue echando en falta algo más de profundidad en ese aspecto: ya sea con una mayor presencia de los himnos o con el uso de ese confeti que ya vimos en el videojuego del Mundial de 2010, por poner dos ejemplos. Con todo, el trabajo en este aspecto es convincente.

Pero, de nuevo, Electronic Arts ha apostado por su modo estrella y la gallina de los huevos de oro que ha cambiado FIFA para siempre. World Cup Ultimate Team no deja de ser una versión simplificada del FUT que todos conocemos; aquí la construcción del equipo tiene en cuenta la nacionalidad y región (Europa, Asia, América del Sur, etc.) y no existe mercado en el que comprar o vender jugadores, obtenienéndose exclusivamente mediante la compra u obtención de sobres y los SBC (desafíos de creación de plantilla). En este modo pueden jugarse partidos amistosos y el propio Mundial pero, eso sí, nada de FUT Champions.

Quizá lo más agradable de este contenido, por extraño que parezca, sea algo que poco o nada tiene que ver con la Copa del Mundo. Y es que, como suele hacer Electronic Arts varias veces al año, el gameplay ha sido modificado dentro de estos nuevos modos. El tempo es algo más pausado y realista, los jugadores tienen algo más de peso y, en general, el feeling es mucho más semejante a los FIFA más recordados. No sabremos si esto se trasladará al juego completo o si será el camino a seguir en FIFA 19 pero, desde luego, se ha convertido en el cambio mejor recibido de una actualización que, por lo demás, denota cierta desgana en una compañía y una franquicia que llevan años funcionando con el piloto automático.