El 19 de marzo, el estudiante de de Medicina de la Universidad de Guadalajara César Ulises Arellano fue visto por última vez. Casi una semana después, su cuerpo sin vida fue encontrado en una barranca. Las primeras informaciones apuntaron al crimen organizado o a la delincuencia pero las últimas investigaciones arrojaron que el joven pudo haberse quitado la vida.

A pesar de que el caso todavía tiene varias incógnitas, algunas pistas sí arrojan evidencias a que podría haberse tratado de un suicidio. Ulises dejó una carta de despedida en la que afirmó no ser feliz por sentirse diferente a los demás. El estudiante de Medicina era homosexual y, lo que empezó siendo un posible delito de desaparición forzada y asesinato acabó convirtiéndose en un caso de homofobia. Después de los resultados de la investigación, los comentarios en redes sociales aumentaron. Algunos de apoyo, pero otros celebraban la muerte de César Ulises argumentando su preferencia sexual.

"Ese wey iba conmigo a la universidad. Era gay y acababa de salir del clóset. Mucha gente le hacía bullying y la verdad es que celebro que se haya suicidado. Un maldito homosexual menos en mi México querido", escribió uno de los usuarios de Twitter.

Las redes sociales son un espacio más para la homofobia en el segundo país del mundo con más homicidios contra miembros de la comunidad Lesbianas, Gais, ​ Bisexuales y Transexuales (LGBT). La organización Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL) documentó que de enero de 2014 a diciembre de 2016 fueron asesinadas 202 personas por su orientación sexual.

En los últimos años, algunos gobiernos y asociaciones han impulsado medidas y leyes a favor de los derechos de la comunidad LGBTTTI (junto con los Travestis, Transexuales e Intersexuales) pero estas reformas no han llegado a la sociedad. Seis de cada diez mexicanos han afirmado estar en contra del matrimonio igualitario y siete de cada diez se posiciones en contra de la adopción para parejas del mismo sexo, según una encuesta de Parametría.

Hasta la fecha, no se han publicado datos específicos sobre la homofobia en redes sociales en el país pero las respuestas de algunos usuarios ante la muerte de César Ulises muestran que no son excepciones.

"Las personas LGBT normalizamos la violencia y le damos un mayor valor simbólico. Por ejemplo, en redes verás muchos comentarios, cada post tenemos que estar eliminando contenido negativo. Es algo tan común que lo normalizas. Ya no le prestas tanta atención", señaló Ivan Tagle, director general de la Yaaj, asociación civil dedicada a proteger los derechos de las personas LGBTTTI.

Yaaj ofrece apoyo a los miembros de la comunidad que puedan ser víctimas de violencia, discriminación o cualquier tipo de malos tratos. En este contexto, también atienden a las personas que han sufrido acoso o han recibido insultos en redes sociales. A pesar de que la mayoría de comentarios provienen de gente conservadora o en contra de los derechos de los hombres y mujeres con diferentes orientaciones sexuales, Tagle también identificar un número simbólico de casos de "endodiscriminación".

"Nos hemos dado cuenta de que muchas personas LGBT se apropian culturalmente de lo que se enseña en una sociedad hegemónica, patriarcal y machista. La educación cultural que traemos desde la cuna va creciendo con nosotros, así como los bagajes culturales que repetimos día a día", explicó el director de la asociación en entrevista con Hipertextual, y añadió:

Esto se traduce también en temas de discriminación hacia otros de la comunidad que no encajan en una caja cuadrada de lo que debería de ser por ejemplo una persona gay o cómo debería comportarse.

La mayor parte de los casos que han llegado a Yaaj responden a agresiones sobre todo a homosexuales considerados demasiado femeninos o morenos de piel. Según apunta la organización, se envían comentarios como "Estás bien pinche gorda" o "Por gente como tú no nos aceptan".

El Día del Orgullo y las agresiones en redes sociales

Mónica Redondo

En la marcha del Orgullo Gay del año pasado, Mauro Sánchez Navarro se vistió con un tutú de ballet rosa. En redes sociales, colgó fotografías en las que se aparecía con sus amigos y un periódico local publicó otra fotografía de él como portada de una noticia sobre la marcha.

Mauro se vistió con un tutú para denunciar la controversia que existe si un hombre se viste como una mujer pero acabó siendo foco de comentarios homófobos y de insultos en internet. Al igual que apuntó Iván Tagle, muchos de estos comentarios fueron enviados por otras personas homosexuales, quienes sostenían que cómo esperaba que se lograran respetar si montaba un show.

Algunos amigos de Mauro le criticaron porque interpretaban su acción como una manera de minimizar los esfuerzos por los derechos de las personas LGTTTI, aunque para Sánchez Navarro era justo lo contrario.

Después del tiroteo en una discoteca gay de Orlando en 2016, Mauro empezó a leer algunos comentarios que se habían escrito como respuesta a la masacre y que celebraban los asesinatos a personas homosexuales. "Contesté dos de ellos porque no pude contenerme y empecé a recibir mensajes como 'pinche puto, vas a ver lo que te va a pasar'. Lo de siempre. Lo triste de todo es que uno se va acostumbrando", explicó en entrevista con Hipertextual.

A pesar de los ataques cibernéticos que ha recibido contra su persona, el joven subrayó que tiene la suerte de contar con amigos cercanos que le ayudan en estos casos. En la mayoría de ellos, Mauro Sánchez no borra los comentarios que le envían aunque hayan sido enviados con el objetivo de causar dolor. Es una agresión a su persona, sostuvo, pero también cree que la gente ha ido cambiando y abriéndose de mente en parte porque estos mensajes generan un debate.

Al leer comentarios agresivos, se llega a platicar y a confrontar y eso creo que es una de las cosas que poco a poco hace que nuestras cabezas vayan cambiando porque aparentemente somos todos muy abiertos pero eso es una gran mentira.

En el Día del Orgullo Gay, Andrés también fue víctima de mensajes homófobos en redes sociales. Si cuelga una fotografía, no es algo aislado que reciba respuestas como "estás enfermo" o que "gente como tú debería morir". Las personas que escriben estos mensajes no son amigos del joven homosexual residente en Ciudad de México y, sin saber nada sobre su vida, le critican.

Para hacer frente a estos comentarios, Andrés, quien ha preferido no compartir su nombre completo, ha reportado varias cuentas. "A mí y a amigos nos han mandado mensajes de odio y reporto las cuentas [a la empresa]. Si veo que es alguien con quien se puede dialogar sí respondo pero si es alguien que solo quiere 'vomitar' sus opiniones y descalificativos, las reporto", señaló.

En otro caso, una organización en pro de la familia y en contra de los derechos de adopción por parte de personas del mismo sexo publicó un post homófobo en Facebook. Andrés y sus amigos pidieron a la plataforma que bloqueara la página pero "recibimos puras respuestas negativas. Me decían que lo iban a tomar en consideración pero luego me respondían que las acusaciones no tenían sustento".

La red social, junto con otras como Twitter, ha tomado algunas medidas como la suspensión inmediata de aquellas cuentas que tengan relación con organizaciones que fomenten la violencia. Sin embargo, la fina línea entre la censura y el respeto en la plataforma puede ser un impedimento para tomar medidas ante los discursos de odio.

Andrés concluyó en entrevista con el medio que, a pesar de que conoce casos en los que las redes sociales han tomado las medidas adecuadas para bloquear ciertos contenidos, en su caso no ha recibido respuestas positivas. Sin embargo, apunta a que la comunidad LGBT ha perdido parte del miedo y que el apoyo de los miembros ante insultos y discriminación cibernética es un factor clave para fortalecer a la comunidad en las redes sociales.

Las respuestas y el marco legal

Flickr/ Arciniega Gerardo

En grupos o publicaciones en las que participan muchas personas es importante contar con aliados que se pongan del lado de los insultados o discriminados, aunque en el caso de los mensajes privados, la cosa cambia. Iván Tagle expuso que clave poder hablar de este tipo de situaciones pero que, para muchas personas de la comunidad LGBTTTI, es difícil acudir a las familias.

"Muchas personas heteros pueden acudir a sus familias y decir que les están molestando pero la mayoría de jóvenes LGBT siguen dentro de armario y no quieren meter a sus padres en el problema. Eso daña la autoestima de estas personas y eso va creciendo".

En la organización Yaaj abren las puertas para que todos puedan compartir sus experiencias y, además, cuenta con un grupo llamado Activismo Virtual para entrenar a las personas a responder a las agresiones en redes sociales. El objetivo es brindar las herramientas para evitar que la polémica siga creciendo después del comentario y a encontrar aliados en estas conversaciones que puedan defender a las víctimas.

Tagle resumió que "lo importante es que siempre exista una respuesta. Cuando nosotros borramos comentarios de la página es porque nos trolean con publicaciones de psicólogos que dicen cambiar la orientación sexual y los borramos para no dar publicidad, pero los cometarios fuertes los dejamos para visibilizarlos".

Al igual que con otras problemáticas como el acoso digital, el marco legal y la regulación es el mayor reto. Las redes sociales cuentan con políticas internas y reglas de comportamientos para evitar este tipo de abuso pero en la legalidad el panorama es diferente. Los gobiernos siguen explorando este ámbito y, a pesar de que se han tomado algunas medidas, por ejemplo, en torno al porno de venganza, estas no son las suficientes para proteger a todas las víctimas de comportamientos ilícitos en las diferentes plataformas.

Desde Yaaj, entienden que todavía siguen identificando las estrategias para no caer en la censura y en un ataque a la libertad de expresión. Esperan un período largo hasta que se encuentre rutas efectivas pero sí creen que el tiempo dará con leyes importantes que puedan combatir la homofobia, el acoso o cualquier otro tipo de abuso en redes sociales.

Para fomentar los derechos de la comunidad LGBTTTI, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) lanzó el pasado mes de junio una campaña contra la homofobia y a favor de la inclusión. El objetivo era poner sobre la mesa la discusión sobre una tema en un país en el que se ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo pero cuya población mexicana (al menos una parte de ella) no acepta socialmente a las personas con diferentes preferencias sexuales.

El hashtag #MéxicoIncluyente fue promovido por la comisión para posicionar la campaña contra la discriminación y acabó convirtiéndose en trending topic hasta mediados de julio del año pasado.

Campañas como la del 2017 consiguieron posicionar uno de los retos más importantes del país. Más allá de la opinión pública, el alto índice de asesinatos a personas de la comunidad LGBTTI y la discriminación en las calles y en redes sociales ponen de relieve la necesidad de encontrar vías de comunicación para prevenir y combatir estos comportamientos.

En 1 de julio de este año, México deberá elegir a un nuevo presidente de la República. En época electoral, candidatos como Margarita Zavala se ha declarado a favor del matrimonio tradicional, mientras que otros candidatos no han mostrado una opinión al respecto. Organizaciones como Yaaj han prometido lanzar nuevas campañas estos meses para intentar que los derechos de las personas gay, lesbianas, transexuales, bisexuales o de cualquier otra orientación sexual consigan estar en el punto de mira y así también visibilizar muchas de las agresiones a las que son sometidos tanto en la red como fuera de ella.