La curiosidad del ser humano por conocer los entresijos del universo no tiene límites. Por eso mismo, la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) ha aceptado tres nuevos proyectos para su estudio y el elegido será la quinta misión de clase media del programa de ciencia Cosmic Vision, que se lanzará en 2032, según la planificación de la entidad.

El proyecto de alta energía Theseus (Transient High Energy Sky and Early Universe Surveyor), el telescopio espacial Spica (SPace Infrared telescope for Cosmology and Astrophysics) y la misión EnVision a Venus fueron los tres seleccionados entre 25 propuestas presentadas por los científicos.

“Me han sorprendido la calidad y el alcance de las misiones propuestas para M5. Cada una de ellas tiene un gran valor científico y garantizaría la continuidad de la contribución experta de Europa en los campos de la ciencia planetaria, la astrofísica y la cosmología”, comenta Günther Hasinger, director de Ciencia de la ESA.

Tendremos que esperar hasta 2021, cuando se hayan estudiado las tres propuestas, para conocer cuál será, finalmente, lanzada once años después. Sin embargo, mientras aguardamos a que la ESA tome una decisión, ¿qué haría cada misión en el espacio en caso de ser escogida?

Theseus

supernova
Oliver Krause (Wikimedia)

Esta misión se ha planteado para monitorear eventos temporales en el universo de alta energía en todo el cielo y en toda la historia cósmica. Promete hacer un censo completo de ráfagas de rayos gamma de los primeros mil millones de años del universo, para ayudar a desentrañar el ciclo de vida de las primeras estrellas.

Las explosiones de rayos gamma pueden ocurrir por culpa de una supernova —una explosión de una estrella— o durante el colapso de la estrella moribunda para formar una estrella de neutrones o un agujero negro, por ejemplo. Theseus proporcionaría datos del desencadenante en tiempo real y ubicaciones precisas de tales eventos de alta energía. Esto significa que podría relevar a instalaciones terrestres o espaciales que operan en longitudes de onda similares.

Las ondas gravitacionales, descubiertas en 2016 y cuyo hallazgo se premió en 2017 con el Nobel de física, también tendrían un papel en este proyecto. Theseus realizaría observaciones de estas ondas mediante la localización e identificación de la radiación de las fuentes detectadas por otros sensores.

Spica

Es un proyecto en colaboración entre la ESA y la agencia espacial japonesa (JAXA), que pretende dar respuesta a cómo se formaron las primeras estrellas, galaxias, planetas y la vida. Esto se realizará con un estudio de sensibilidad en el infrarrojo, mirando a través de las nubes de polvo ya que estas suelen oscurecer los lugares donde nacen las estrellas.

Pero Spica no es la única misión que usa infrarrojos. En la actualidad Gaia, que busca conocer el origen y evolución del universo, y próximamente Euclid, tras su lanzamiento en 2021, ya se aprovechan de esta radiación para realizar sus trabajos de exploración, según la agencia europea.

El lanzamiento de Spica complementaría las capacidades de otros observatorios actuales como el telescopio ALMA y el futuro James Webb, que se lanzará en 2020, según la NASA, aunque ya ha tenido varios retrasos hasta el momento.

EnVision

venus
NASA (Wikimedia)

Aunque pueda parecer increíble, Marte, la Tierra y Venus tienen más parecidos de los que uno puede imaginar. Sin embargo, son las diferentes formas de evolucionar de cada uno de estos lo que llama la atención de los científicos.

Marte es un lugar ideal para explorar y ya lo estamos haciendo con la esperanza de comprender cómo fue el pasado del sistema solar. Sin embargo, Venus es un lugar inhóspito. A pesar de las similitudes de este planeta con la Tierra y de ser el planeta más cercano a nosotros, su exploración es difícil ya que experimentó un catastrófico efecto invernadero que impide, por el momento, el paso de róveres que exploren su superficie. Además, su gruesa capa atmosférica es tóxica. Pero, ¿cómo ha llegado el segundo planeta del sistema solar hasta este punto?

EnVision, con la participación de la NASA, espera encontrar alguna respuesta a esta incógnita. Este satélite seguirá la estela de la anterior misión a este planeta con la sonda Venus Express de la ESA, que investiga su atmósfera. Con este nuevo proyecto se pretende definir la naturaleza y el estado de la actividad geológica de Venus y su relación con la atmósfera para comprender cómo han evolucionado de una manera tan diferente ambos planetas.

El objetivo es cartografiar la superficie y obtener imágenes de radar lo más detalladas posibles, mejorando las captadas por la misión Magallanes de la NASA en los años noventa. De esta forma, se darán más datos sobre la evolución geológica de la superficie.

Las anteriores elegidas

La ESA quiere continuar haciendo ciencia. Por esto, escogen nuevas misiones para ampliar el conocimiento. De estas tres, una será elegida en 2021 como la quinta misión de clase media. Como ya lo fueron previamente el Solar Orbiter, para conocer más sobre la física solar; Euclid, para estudiar la energía y la materia oscura del universo, o PLATO y Ariel, que buscarán exoplanetas. Todas estas misiones se lanzarán durante la próxima década.