La NASA retrasa de nuevo el lanzamiento del telescopio espacial James Webb, el observatorio más potente jamás construido y que tendrá como desafío sustituir al icónico Hubble. Concebido para ser lanzado inicialmente en 2007 con un presupuesto de apenas 500 millones de dólares, el proyecto se ha ido encareciendo con el paso del tiempo, a medida que su desarrollo y despegue iban acumulando problemas. Según el comunicado de la agencia, el lanzamiento está ahora previsto para mayo de 2020 y su coste puede exceder los 8.000 millones de dólares. El presupuesto adicional podría obligar a la NASA a obtener una nueva autorización del Congreso estadounidense.

Las malas noticias probablemente no gusten a Donald Trump, quien desde su llegada a la Casa Blanca no ha recibido precisamente a la comunidad científica con los brazos abiertos. A su conocido escepticismo hacia el cambio climático se le suma ahora la posibilidad de que el republicano ni siquiera sea el presidente del Gobierno norteamericano cuando el envío al espacio del telescopio James Webb sea efectivo. La nueva ventana de lanzamiento, según la NASA, se debe al período de tiempo necesario para evaluar y poner a prueba el observatorio, cuyo sistema de hardware ya ha sido construido.

No obstante, los ingenieros de la NASA pretenden evaluar de forma integrada todos los componentes del telescopio espacial, que ya había sido retrasado recientemente hasta 2019. "Webb es el proyecto más prioritario para la Dirección de Misiones científicas de la agencia y la iniciativa de ciencias del espacio más grande en la historia de Estados Unidos", ha asegurado Robert Lightfoot, administrador temporal de la NASA. Los trabajos para completar el telescopio James Webb también serán supervisados de forma externa por Thomas Young, un veterano de la industria que ha colaborado anteriormente con la institución en la revisión técnica de sus proyectos.

La NASA también está en contacto con la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) para acordar una nueva fecha de lanzamiento del James Webb. Su envío al espacio se realizará con la ayuda de un vehículo Ariane 5. "Teniendo en cuenta la inversión que la NASA y nuestros colaboradores internacionales han realizados, queremos continuar sistemáticamente con estos últimos análisis, con el tiempo adicional necesario para estar listos para el lanzamiento de mayo de 2020", ha explicado Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones científicas de la NASA.

La agencia ha reiterado, como en anteriores ocasiones, que no se trata de supuestos problemas técnicos que afecten al telescopio James Webb, sino que su revisión está llevando más tiempo de lo esperado. La noticia probablemente no guste demasiado a Donald Trump, pero tampoco a los investigadores especializados en astronomía y astrofísica. Tal y como informa Scientific American, buena parte de los estudios que se realicen durante la próxima década dependen directamente de las observaciones que se realicen desde el espacio. El retraso en el lanzamiento del James Webb, aunque a muchos no les resulte del todo sorprendente, sí decepciona a todos aquellos que trabajan para conocer un poco mejor el universo.