Si por algo se caracteriza a Donald Trump es por la polémica. Desde que inició su campaña presidencial, afirmó que construiría el muro entre Estados Unidos y México, que cancelaría el envío de remesas, que el cambio climático era un invento de China... Podemos seguir con una larga lista de afirmaciones y promesas políticas que han hecho que más de uno se ponga las manos a la cabeza, aunque estas no fueron suficientes para evitar que el magnate se convirtiera en presidente de los Estados Unidos.

Hace poco más de un año que Trump tomó posesión y un nuevo informe de la Casa Blanca pretende poner de relieve las acciones del presidente en cuanto a ciencia y tecnología se refiere. En este ámbito, el magnate no cuenta con una muy buena fama, sobre todo después del recorte de presupuesto en ciencia y de que retirara al país del Acuerdo de París contra el cambio climático.

El informe, publicado por la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP), ha considerado todos los avances de Trump durante este año dentro del sector. "La administración de Trump está comprometida con el avance del desarrollo tecnológico y la investigación y desarrollo para garantizar la seguridad nacional, hacer crecer la economía, crear empleos bien remunerados y mejorar las vidas de los estadounidenses en esta gran nación", sostiene la OSTP. Además, añade que durante el año pasado se han centrado los esfuerzos en promover las tecnologías emergentes y en facultar a los estadounidenses con los aspectos necesarios para innovar.

Uno de los puntos más relevantes del informe es el resurgimiento del Consejo Nacional del Espacio a través de una orden ejecutiva firmada por Trump. El consejo, que dejó de operar en 1993, "sirve como un eje central que guía la política espacial dentro de la Administración, y puede ayudar al país a alcanzar los muchos hitos ambiciosos que buscamos hoy", explica la OSTP.

Asimismo, se puso de relieve la necesidad de fomentar la educación de disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Por otro lado, se subrayó el trabajo de los premios Nobel estadounidenses, aunque realmente empezaran sus investigaciones mucho antes de que Donald Trump se convirtiera en presidente. A los éxitos del magnate se une un aumento del presupuesto del 2% para la NASA en comparación con el año pasado. Todos estos datos, aunque importantes, deben verse desde varios aspectos y ser contextualizados.

La cruda realidad

El objetivo de este informe es recalcar los esfuerzos en sectores como la medicina, la biotecnología, la conectividad, la ciberseguridad o la exploración espacial. Sin embargo, la mayoría de aspectos que se comentan en el documento hacen referencia a juntas de asesores, consejos para hablar sobre los retos en ciencia y tecnología y la realización de diversos marchas. Cambios significativos, no muchos.

Por otro lado, no se citan muchas de las medidas que sí fueron significativas y que tuvieron un impacto real. Respecto a la subida de presupuesto a la NASA, no se mencionan otros recortes masivos. Trump pretende poner fin a programa satelitales como Plankton, Aerosol, Cloud, Ocean Ecosystem (PACE), además de reducir el presupuesto para la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio Geológico de Estados Unidos. Asimismo, busca recortar alrededor de un 20% en la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés), entre otras iniciativas que incluye un mantenimiento de las ayudas destinadas a la National Science Foundation.

A todas estas reformas se unen las polémicas declaraciones de Donald Trump sobre el cambio climático, las cuales se convirtieron en realidad después de que Estados Unidos dejara de formar parte del Acuerdo de París. Pero eso no fue todo. El presidente intentó censurar a científicos que alertan sobre las consecuencias del calentamiento global, pidió al personal de la Casa Blanca que dejara de hablar de esta problemática y retiró el Plan de Energía Limpia impulsado por Barack Obama.

No podemos olvidar tampoco el duro y largo proceso para encontrar un asesor científico en la Casa Blanca. Hasta ahora, ningún presidente de los Estados Unidos había tardado tanto en designar a nadie para este puesto.

De esta manera, el cambio climático dejó de ser una prioridad para el Gobierno y, en su lugar, se aumentó el gasto militar. Todo con el objetivo de conseguir que Estados Unidos sea "Great Again" o lo que el presidente entiende por ese lema político.

Más allá de la ciencia, Trump subrayó que "los estadounidenses necesitan acceso a un servicio de internet de banda ancha confiable y asequible para tener éxito en la economía global impulsada por la información de hoy". Acabar con la brecha digital en el país fue una de sus promesas políticas aunque este objetivo podría verse afectado por el fin de la neutralidad de la red, que permite que los operadores bloqueen o ralenticen el contenido que no va acorde con sus intereses económicos.

A pesar de las evidencias, la Oficina de Política Científica y Tecnológica reitera los logros de la administración de Trump durante el año pasado. "Todos los días, los científicos y legisladores federales avanzan las fronteras del conocimiento humano e informan la política nacional para entregar los beneficios de estos avances al pueblo estadounidense", concluye el informe.

Si juntamos todas las medidas, tanto las malas como las buenas, es difícil ver a Donald Trump como una persona que empodere la innovación en ciencia y tecnología. Algunas reformas pueden ayudar a mejorar ciertos aspectos, pero otras como la negación del cambio climático convierten al magnate en un presidente que será recordado aunque seguramente no por su apoyo a la ciencia y por su preocupación por el futuro del medio ambiente.