A la edad de doce años, el mexicano Julián Ríos se topó por segunda vez con la temida palabra cáncer. Su madre, diagnosticada años atrás de un tumor en la mama, había recaído de la enfermedad. Fue entonces, según contó en la pasada edición de Talent Land celebrada en Jalisco, cuando decidió "revolucionar la detección del cáncer de mama a nivel global". Estos tumores son los que más frecuentemente se diagnostican en mujeres, con casi 1.4 millones de casos en todo el mundo en 2008, según la Asociación Española Contra el Cáncer.

Él, acompañado de otros jóvenes entre 17 y 23 años de edad, fundó Higia Technologies, una empresa dedicada al desarrollo de biosensores para el diagnóstico precoz del cáncer de mama. Así nació EVA, un dispositivo portátil y no invasivo con forma de sostén, que detecta anormalidades en los patrones térmicos de las mamas. Según afirma la compañía, estos patrones sirven como "principales indicadores de cáncer en etapas tempranas".

El proyecto impulsado por Ríos, que ya ha agotado sus 5.000 unidades disponibles, aterrizará en Japón a finales de año. La publicidad alrededor de EVA afirma que basta con 60-90 minutos por semana para monitorear periódicamente la adecuada salud de las mamas. La empresa asegura que cuenta con el apoyo del sector público y privado, como el Instituto Mexicano del Seguro Social y Seguros AXA, en el desarrollo de este dispositivo. ¿Pero sirve realmente EVA en el diagnóstico precoz del cáncer de mama?

La termografía no ha demostrado ser eficaz en diagnóstico

Miquel Ángel Seguí-Palmer, oncólogo médico del Hospital de Sabadell-Consorcio Sanitario Parc Taulì de Sabadell (Barcelona) y tesorero de la Sociedad Española de Oncología Médica, se muestra escéptico ante las posibilidades de EVA para detectar el cáncer de mama. "Teóricamente sí, este sujetador se basa en el principio de la termografía, es decir, cuando hay un tumor hay una mayor actividad metabólica y por tanto un mayor aporte se sangre (como cuando hay una inflamación por cualquier causa) y eso provocaría un aumento de temperatura que es lo que detectarían los sensores del sujetador", dice.

No obstante, el oncólogo señala que esta anormalidad era utilizada antaño en "una técnica diagnóstica antigua en el cáncer de mama, la termografía mamaria". Seguí-Palmer destaca que "el aumento de temperatura es muy inespecífico", ya que cualquier golpe, infección o proceso inflamatorio puede causar dicho incrementor.

"Además el tamaño del tumor que causa este aumento de temperatura ya no se puede considerar un diagnóstico precoz", comenta a Hipertextual. A pesar de las afirmaciones de Higia Technologies sobre su dispositivo, el oncólogo señala que EVA "puede darnos en una información muy limitada e inespecífica que de ninguna manera puede mejorar los actuales programas de cribado en nuestro medio".

La opinión del especialista de la Sociedad Española de Oncología Médica coincide con la de otros organismos internacionales. La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha señalado que "la termografía no ha demostrado ser eficaz como una prueba independiente para la detección del cáncer de seno ni para su diagnóstico en su fase inicial". "El mayor peligro de la termografía es que quienes optan por este método, en vez de la mamografía, pueden perder la oportunidad de que se detecte el cáncer en su fase más temprana", advierte la entidad.

eva
Crédito: Talent Land

Desde Higia Technologies han afirmado que su sujetador EVA "no reemplaza una mastografía", sino que se trata de una "herramienta complementaria que profesionaliza la autoexploración". En ese sentido, Seguí-Palmer reconoce "que le gustaría decir que es una buena iniciativa en el sentido de la concienciación de las mujeres". "Pero sin duda hay un interés comercial detrás de esto que hace que se convierta en otro intento de sacar provecho de esta preocupación social, aunque salga de una iniciativa bienintencionada", comenta el experto en cáncer de mama.

Según explica a Hipertextual, "teóricamente este sujetador se desarrolló tras una experiencia negativa con un error o retraso diagnóstico, por tanto no es una solución para el diagnóstico precoz". A pesar de las aseveraciones de la empresa mexicana, el especialista critica que se pueda plantear "como un método diagnóstico alternativo al estándar". "Lo que pasa es que es una tecnología ya totalmente superada en la actualidad", puntualiza.

Al ser preguntado sobre qué le diría a una mujer que haya oído acerca del sujetador EVA y que esté pensando en adquirirlo, el oncólogo Miquel Ángel Seguí-Palmer lo tiene claro. "Que antes de eso acudan a su médico ante cualquier duda o alteración en la autoexploración mamaria, y que se hagan mamografías regularmente", zanja.

El factor psicológico

Las investigaciones han demostrado una relación entre la termografía y el cáncer, aunque también que este método no es un factor definitivo para un diagnóstico. La única novedad que ofrece EVA es la implementación de la tecnología en una prenda de ropa, en este caso, un sostén. La microtecnología utilizada permite que la prenda se ajuste al tejido mamario y "estar en contacto estrecho con la mama para tener un registro continuo de la temperatura", explica Alejandro Centella, investigador titular del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro del Programa de Investigación Institucional del Cáncer de Mama del mismo instituto.

Sin embargo, el experto recuerda en entrevista con Hipertextual que no todo cambio de temperatura supone un cáncer y arrojó que, en el 60-70% de los casos, la alteración del tejido mamario no está asociada con tumores malignos. Desde quistes hasta fibromas, lipomas o una simple inflamación, el aumento de calor identificado por el sujetador no supone un indicio de la enfermedad aunque sí puede tener efectos psicológicos en las mujeres que lo utilizan.

"Veo muchos peligros por el efecto psicológico y emocional que puede causar [el sujetador]. Muchas personas pueden interpretar que tienen cáncer por el uso de EVA y asustarse sin motivo o entrar en una depresión", apunta el investigador.

Asimismo, el sujetador EVA pone sobre la mesa la discusión centrada en poner en manos de la población sistemas de detección de enfermedades. Junto con la cantidad de desinformación que hay en internet sobre algunos problemas de salud como el cáncer, alerta Alejandro Centella, se une el peligro de que muchas personas quieren sustituir estos instrumentos por los profesionales médicos.

Las herramientas disponibles en los hospitales ofrecen un diagnóstico certero, mientras que otras como EVA pueden ser un indicador pero nunca un instrumento confiable y decisivo en la detección del cáncer de mama. "El problema es que la empresa [Higia Technologies] omite esta información en la página web", afirma el investigador, "y si fuera mi empresa me asociaría con un centro de cáncer y con un grupo de mujeres para poder al menos establecer unos parámetros en las variaciones médicas del análisis de EVA y alertar solamente cuando sea necesario".

Si una paciente le preguntara acerca del sujetador EVA, Guillermo Centella resume que previene sobre la falta de evidencia en los cambios de temperatura y que, si una mujer decide comprárselo, resaltaría la necesidad de autoexplorarse más allá del sostén y de someterse a análisis clínicos.

Los expertos consultados por Hipertextual coinciden en que EVA no debe ser utilizado como una medida de prevención del cáncer y que, a pesar de las buenas intenciones, esta iniciativa debe ir siempre acompañada del diagnóstico de un profesional.

El futuro del diagnóstico del cáncer de mama, según los entrevistados, pasa por otras técnicas más innovadoras que se están investigando en la actualidad, como la biopsia líquida, y no tanto por dispositivos basados en métodos que han dejado de emplearse en la práctica clínica.