En el momento del diagnóstico, María -nombre ficticio- tenía 45 años. Lo que comenzó por un bulto en el pecho izquierdo terminó en una biopsia meses después. Era benigno. Un segundo análisis de anatomía patológica corrigió los resultados. En realidad se trataba de un carcinoma ductal invasivo. El tipo más común de cáncer de mama.

María se sometió a una mastectomía y a la extirpación del ganglio centinela, considerado como "detector" para comprobar si las células tumorales se habían extendido más allá del seno. Tras la cirugía, recibió varios ciclos de quimioterapia, radioterapia y terapia biológica. El objetivo era eliminar cualquier rastro de cáncer de su organismo, no sin efectos secundarios. En España se diagnosticaron 25.215 tumores como el de María en 2012, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

¿Cuándo aparece el cáncer?

De acuerdo a las estimaciones de la International Agency for Research on Cancer (IARC), anualmente se detectan 1,44 millones de casos nuevos de cáncer de mama, 450.000 de ellos en el continente europeo. Aunque las diferencias geográficas sean menos marcadas que en años anteriores, la incidencia de este tipo de tumores se concentra en Europa, América del Norte y Australia.

La propia SEOM explica que la edad de máxima incidencia en España está por encima de los 50 años. A pesar de que el cáncer es una enfermedad relacionada con el envejecimiento, casos como el de María alarman a la sociedad. La percepción no es casual: uno de cada diez tumores se diagnostica en mujeres menores de 40 años. ¿Existen factores que expliquen estas cifras? ¿Ha aumentado el número de casos de cáncer de mama en personas jóvenes o por contra el diagnóstico se realiza cada vez de forma más precoz?

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España es uno de los países con mayor incidencia de cáncer de mama en el mundo, junto a otras regiones desarrolladas. Fuente: IARC

Por un lado, España presenta datos de incidencia menores a los de otros países vecinos (61 frente a 77 casos por cada 100.000 mujeres anualmente). Por otro, las mejoras en los métodos de detección temprana han acelerado el diagnóstico de este tipo de tumores. Marina Pollán, jefa de la Unidad de Epidemiología del Cáncer del Centro de Epidemiología Nacional (Instituto de Salud Carlos III), destacaba en la revista Mètode que "las regiones que implementaron el screening precoz mostraron una caída de la incidencia una vez que se había evaluado a la población en riesgo".

¿Mejor diagnóstico o mayor riesgo?

El diagnóstico temprano y los avances en los tratamientos han sido fundamentales para reducir la mortalidad por cáncer de mama. En España, el número de fallecimientos por cáncer se ha ido reduciendo en un 2% anual desde 1992, y actualmente, el 3,4% de la mortalidad femenina está asociada con este tipo de tumores. Este desequilibrio entre la alta incidencia y la baja mortalidad puede observarse también en el siguiente gráfico, en el que se ve que los fallecimientos por cáncer de mama son similares en número a los producidos por tumores como el de intestino:

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El incremento en el número de casos de tumores de mama en pacientes jóvenes, sin embargo, es una realidad. Según publicaban en Journal of Thoracic Disease, el cáncer de mama es el tumor maligno más común entre mujeres menores de 40 años, alcanzando un 6,6% de los casos. En ese mismo estudio, el equipo de Nagi S. El Saghir apuntaba que el uso a largo plazo de anticonceptivos orales, un índice de masa corporal bajo o una dieta con alto consumo de grasas animales podrían correlacionarse con un mayor riesgo de cáncer de mama.No tener hijos o hacerlo a partir de los 35 años se relaciona con un mayor riesgo de padecer cáncer de mama

Como también señalaba Pollán, las hormonas juegan un papel muy importante en estos tumores. En particular, la exposición a estrógenos endógenos, provocada por la aparición temprana de la primera regla, la menopausia tardía o la terapia hormonal sustitutiva, puede aumentar el riesgo. No tener hijos o hacerlo a partir de los 35 años también se relaciona con un mayor riesgo, junto con otros parámetros como el consumo de tabaco o la exposición a radiaciones ionizantes.

Además, entre el 5 y el 10% de los casos de cáncer de mama presentan un origen genético. De estos porcentajes, se estima que el 20-25% de las mutaciones hereditarias ocurren en las secuencias de los genes BRCA1 y BRCA2. Durante 2014, los avances en investigación oncológica permitieron la identificación de nuevos genes relacionados con el cáncer de mama hereditario, como el PALB2.

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España es uno de los países con menor mortalidad de cáncer de mama en el mundo, junto a otras regiones desarrolladas. Fuente: IARC

Cáncer y fertilidad

El incremento del número de casos de personas jóvenes con estos tumores puede deberse a dos causas: la mejora del diagnóstico precoz y los cambios en nuestros hábitos de vida. Entre estas variaciones, las que más preocupan a los investigadores se asocian con la fertilidad. La tasa reproductiva ha disminuido en nuestro país y los embarazos suceden cada vez de manera más tardía. Pero estos factores sociales son difíciles de cambiar directamente mediante políticas de natalidad.

Los expertos apuntan que la dieta, el ejercicio físico y la reducción del consumo de alcohol pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de mama, también en mujeres jóvenes. Entre otras medidas, recomiendan disminuir la alimentación a base de carne roja, grasas animales, alimentos procesados o ricos en azúcar, y optar por un mayor consumo de fibra, aceite de pescado y aceite de oliva virgen.

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David Jay(The SCAR Project)

A la hora de hablar de estos tumores y su impacto en las mujeres jóvenes, resulta inevitable plantear la relación entre el embarazo y el cáncer. Una idea recogida por Julio Medem en su película Ma Ma, protagonizada por Penélope Cruz, en la que Magda, la protagonista, es diagnosticada como paciente oncológica al mismo tiempo que se entera de que está embarazada. Desde la Asociación Española contra el Cáncer estiman que esta situación ocurre en una de cada 3.000 a 10.000 mujeres gestantes, aunque resaltan que no existen datos de incidencia fiables.El embarazo no es un factor de riesgo que favorezca el desarrollo de tumores malignos, pero se dificulta la detección del cáncer

Sin embargo, la AECC señala que "el embarazo no es un factor de riesgo que favorezca el desarrollo de un tumor maligno". El principal problema suele centrarse en los cambios fisiológicos en las mamas, cuyo aumento de tamaño y de densidad pueden dificultar la detección del cáncer. El diagnóstico, al igual que en pacientes no gestantes, se realiza mediante pruebas como la mamografía, la radiografía o la biopsia.

De confirmarse el carácter maligno del tumor, los tratamientos clave consisten en la intervención quirúrgica y en la radioterapia, aunque se valora caso a caso en función del estadio del cáncer, el tipo y el tamaño del tumor, la edad del feto o la salud de la madre. La AECC también apunta que "no se ha observado que las células tumorales se transfieran al feto", por lo que no tendría por qué verse afectado por el desarrollo del cáncer.

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David Jay(The SCAR Project)

En algunos casos, sin embargo, las mujeres jóvenes diagnosticadas con un tumor desean quedarse embarazadas en el futuro. La administración de la quimioterapia, sin embargo, puede provocar infertilidad, aunque no todos los fármacos afectan por igual. ¿Qué hacer en este tipo de situaciones? La AECC recomienda en estos casos estrategias como la congelación de tejido ovárico, de óvulos o de embriones ya fecundados, así como la maduración de óvulos en el laboratorio, con el fin de que una vez superado el cáncer, puedan quedarse embarazadas.

Coincidiendo con el Día Internacional contra el Cáncer de Mama, es fundamental resaltar la importancia del diagnóstico precoz y la mejora de los tratamientos con la llegada de avances como la inmunoterapia. A pesar del aumento de casos de pacientes jóvenes, la investigación está logrando ganar la batalla a este tipo de tumores. Una batalla en la que deberíamos concienciarnos cambiando hábitos de vida como la dieta, el ejercicio o la edad del embarazo, que también parecen influir en la aparición del cáncer de mama.