El espacio de almacenamiento disponible es uno de los aspectos más cruciales a la hora de lograr una buena experiencia de usuario. En primer lugar, lo saben los fabricantes, que han ido dejando atrás paulatinamente capacidades como 8 y 16 GB, y generalmente ya apuestan por los 32 GB de base incluso en gama media y en algún caso de entrada. Además, siguen apostando por slots microSD, pese a que la tendencia pareciera opuesta hace años. Además de los fabricantes, lo sabe Google, que ha premiado a sus usuarios de Android P con el formato HEIF.

HEIF son las siglas de High Efficiency Image Format, y la mejor manera de entender lo que significa es tomándolo como un sucesor del popularísimo formato JPEG. Como sabemos, todas las imágenes que llevan ese formato, tienen compresión, a diferencia de otros como RAW (NEF, DNG), TIFF o PNG. Eso quiere decir que siempre hay pérdida, y cuantas más veces se sobrescrita un archivo JPEG, más información se perderá.

Tras 25 años, el amado JPEG, como el MP3 en algunos aspectos, se ha quedado muy anticuado, y las imágenes ocupan mucho más de lo que podrían. Es por ello que Google ha adoptado HEIF en Android P. Con este nuevo formato, las fotos ocuparán aproximadamente la mitad del tamaño, conservando la calidad que hasta ahora tenían con JPEG. Multiplicado por los millones de fotografías que se toman cada día, supone un ahorro de almacenamiento descomunal para el usuario, y para los servidores de servicios de almacenamiento en la nube y mail.

Además de ahorrar especio, y dependiendo de la implementación, HEIF puede llegar a tener más ventajas, como almacenar una ráfaga de fotos en un solo archivo, o archivos que contengan imágenes de alto rango dinámico (HDR) y rango dinámico normal sin necesidad de duplicar. El reto al que se enfrentan tanto HEIF, como HEVC, su primo hermano en vídeo, es lograr compatibilidad con las aplicaciones de edición y visionado de foto y vídeo, los navegadores y las aplicaciones de mensajería. Otro aspecto que Google tendrá que desarrollar es si el formato es universal, o sólo ciertos chips tienen capacidad para codificar y decodificar.