La Agencia de Salud Pública ha confirmado la existencia de un brote de sarampión con tres casos detectados desde finales de enero. Los pacientes, según confirman fuentes de la entidad a Hipertextual, son dos mujeres y un hombre jóvenes, menores de cuarenta años de edad, relacionados entre sí. La institución sanitaria también está estudiando la posibilidad de que haya una cuarta persona afectada por el virus, una posibilidad factible teniendo en cuenta que la enfermedad infecciosa es muy contagiosa, a pesar de su baja incidencia.

"Se mezclan varias situaciones" en los individuos afectados por el virus del sarampión, explica un portavoz de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. Por un lado, hay personas vacunadas de forma incompleta, que no saben si recibieron las dos dosis de la vacuna triple vírica durante su infancia. En otro de los casos no es posible verificar la inmunización al no disponer el individuo de cartilla de vacunación por haber nacido y pasado su infancia en otro país. Según la fuente contactada por Hipertextual, se repite la situación ocurrida en Barcelona durante 2017, donde se registraron varios casos de sarampión en forma de brotes en los que los afectados no habían recibido la vacunación contra el sarampión de forma completa.

"Descartamos totalmente a los antivacunas"

A pesar de que el movimiento antivacunas es cada vez más importante en otros países, la situación en España es muy diferente. El año pasado se detectaron decenas de casos de sarampión en Navarra, culpando erróneamente a las personas que rechazan la vacunación. Por aquella época, el Dr. Ignacio Rosell, médico de Salud Pública y profesor en la Universidad de Valladolid, explicaba a este medio que los antivacunas "pueden tener responsabilidad en que haya más virus circulantes pero justo a los afectados por el brote no se les puede culpabilizar". "Todo lo que sea incentivar la vacunación es buenísimo, pero no se está contando bien [el brote] al señalar a los antivacunas", decía por aquel entonces el especialista.

Lo mismo ocurre ahora: el brote infeccioso registrado en Barcelona no guarda ningún tipo de vinculación con grupos que rechazan voluntariamente la inmunización. "Descartamos totalmente que los tres casos de sarampión se deban a los movimientos antivacunas", afirma el portavoz de la Agencia de Salud Pública en conversación telefónica con Hipertextual. ¿Qué ha ocurrido entonces?

Uno de los motivos de los brotes de sarampión en nuestro país se debe a razones históricas. La primera campaña de vacunación en España se llevó a cabo en once provincias utilizando la cepa Beckenham 31. Este tipo de inmunización presentaba algunas limitaciones, por lo que la vacuna se retiró dos años después. En 1975 se aprobó la vacuna que contenía la cepa Schwarz, que se emplea desde entonces para evitar el contagio de esta grave infección. Tres años después, en 1978, se autorizó "la vacuna del sarampión monocomponente a los 9 meses de edad y al año siguiente la de la rubeola monocomponente a los 11 años de edad, pero solo a niñas", tal y como explican desde la Asociación Española de Pediatría. Pero la situación volvería a cambiar poco después.

En 1981 las autoridades españolas cambiaron la dosis del sarampión de los nueve meses por una dosis de triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis) a los quince meses. En la actualidad, según el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, la primera dosis de la vacuna triple vírica, que también protege frente al virus del sarampión, se administra a los 12 meses y la segunda a los 3-4 años de edad. "Para conseguir la eliminación del sarampión y de la rubeola es necesario alcanzar coberturas de vacunación ≥ 95% con 2 dosis en todas las Comunidades Autónomas (CCAA) y en todas las cohortes de nacimiento", señala el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

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Un niño de Filipinas con sarampión. Fuente: CDC (Flickr)

Las personas que nacieron durante la década de los setenta y los primeros años ochenta o bien no fueron inmunizados contra el sarampión o bien, en otras ocasiones, recibieron una sola dosis de la vacuna, cuando actualmente se resalta la importancia de ponerse las dos dosis para estar protegido de forma adecuada frente al virus. Con la salvedad de la persona contagiada procedente de otro país, un grupo también considerado como susceptible a esta enfermedad, el rango de edad de los afectados por sarampión en Barcelona corresponde a jóvenes que encajan con las denominadas cohortes históricamente susceptibles al sarampión.

Estos grupos, según el ISCIII, "nacieron en los años inmediatamente anteriores y posteriores a la inclusión de la vacuna triple vírica en calendario. Por un lado, en los primeros años del programa de vacunación con triple vírica todavía no se alcanzaban coberturas de vacunación adecuadas y a la vez, la caída drástica de la incidencia de sarampión y rubeola, reducía ostensiblemente la exposición natural a los virus, con lo que los niños tenían menos oportunidades de padecer el sarampión de manera natural". De ahí que los expertos en salud pública recomienden a la población la administración de las dos dosis de la vacuna triple vírica, con el fin de prevenir la enfermedad infecciosa. El hecho de que existan este tipo de brotes de sarampión en España no se debe, por tanto, al incremento de los movimientos que rechazan las vacunas en nuestro país, sino a la existencia de grupos susceptibles que no están correctamente inmunizados frente al virus.