La Comunidad Foral de Navarra ha registrado 49 casos de sarampión en lo que va de año, catorce casos más de los confirmados en total en España durante 2016, según datos del Instituto de Salud Carlos III. El brote de la infección vírica, considerada como una enfermedad grave y muy contagiosa, preocupa a los especialistas.

Además, en los últimos días se ha extendido un rumor sobre el origen de los casos de sarampión en Navarra, a raíz de un mensaje publicado por el periodista Christian Sellés que se ha viralizado en Twitter. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Qué papel han jugado las personas contrarias a la vacunación en el incremento de casos de esta enfermedad infecciosa? ¿Son los antivacunas realmente culpables del brote?

Cuando no se vacunaba contra el sarampión

Según datos del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, los casos de sarampión registrados el año pasado se observaron principalmente en dos grupos diferentes de edad: niños menores de cinco años y adultos jóvenes. El último informe epidemiológico publicado por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra señala que la mayoría de casos han sido detectados en adultos jóvenes.

Cuando comenzó el brote de sarampión, el Gobierno Foral emitió un comunicado en el que aclaraba que los dos primeros casos afectaron a dos niños nacidos fuera de España de 1 y 7 años sin vacunación previa, mientras que el resto de casos correspondían a adultos jóvenes. La nota de prensa en ningún momento aludía a personas contrarias a la vacunación como causa del brote de sarampión, e incluso hablaba de individuos vacunados que habían sido infectados por el virus.

"Los 11 casos restantes corresponden a adultos jóvenes. Tres casos con edades comprendidas entre 23 y 38 años habían nacido fuera de España y no se dispone de información documentada de que hayan recibido alguna dosis de vacuna frente a sarampión. Los otros dos casos sin vacunación previa han nacido en España, uno de ellos tiene una edad superior a la de las cohortes vacunadas y el otro, de 35 años de edad, pertenece a las primeras cohorte vacunadas. Los 6 casos restantes con edades comprendidas entre 21 y 38 años estaban vacunados"

El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra no ha querido ofrecer más detalles sobre el origen del brote de sarampión, ante las preguntas realizadas por Hipertextual, y se ha remitido a la información oficial ya publicada. En los informes epidemiológicos difundidos durante las últimas semanas, el Gobierno Foral ha insistido de forma repetida en "la importancia de completar la vacunación con dos dosis de vacuna triple vírica en las personas nacidas después de 1971 sin antecedente de haber pasado la enfermedad". Los datos conocidos hasta la fecha hacen pensar a los expertos que, en realidad, al señalar a los movimientos antivacunas se está apuntado de forma errónea al origen del brote.

"Todo lo que sea incentivar la vacunación es buenísimo, pero no se está contando bien [el brote] al señalar a los antivacunas", explica a Hipertextual el Dr. Ignacio Rosell, médico de Salud Pública y profesor en la Universidad de Valladolid. Los afectados por la infección son adultos, es decir, "gente nacida antes de que la vacuna del sarampión se implantara en España de forma generalizada. Ellos no renunciaron a vacunarse", aclara el experto. A su juicio, los antivacunas "pueden tener responsabilidad en que haya más virus circulantes pero justo a los afectados por el brote no se les puede culpabilizar". "Aunque no puede descartarse que alguno de los casos hubiera rechazado vacunarse, en absoluto este es el perfil de la mayoría de afectados", matiza Rosell.

Según recuerda la Asociación Española de Pediatría, la primera campaña de vacunación contra el sarampión se llevó a cabo en once provincias españolas durante 1968, utilizando la cepa Beckenham 31. Sin embargo, esta forma de inmunización frente al virus presentaba algunas limitaciones, por lo que la vacuna fue retirada dos años después. No sería hasta 1975 cuando se aprobó la vacuna que contenía la cepa Schwarz, utilizada desde entonces para prevenir el ataque del virus.

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Células infectadas por el virus del sarampión. Fuente:
CDC (Wikimedia)

En el año 1978, las autoridades implantaron "la vacuna del sarampión monocomponente a los 9 meses de edad y al año siguiente la de la rubeola monocomponente a los 11 años de edad, pero solo a niñas", una aproximación que volvió a cambiar en 1981, cuando se cambió la dosis del sarampión de los nueve meses por una dosis de triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis) a los quince meses. En otras palabras, las personas que nacieron durante esta década o bien no fueron inmunizados contra el sarampión o bien, en otras ocasiones, recibieron una sola dosis de la vacuna, cuando actualmente se resalta la importancia de ponerse las dos dosis para estar protegido de forma adecuada frente al virus.

Es decir, el brote de sarampión en Navarra no ha afectado a personas contrarias a la vacunación, aunque el movimiento antivacunas sí pueda tener responsabilidad en el incremento de la circulación del virus. El rango de la población contagiada por la enfermedad muestra que existen una parte de la sociedad que no está correctamente inmunizada frente a esta infección tan grave y contagiosa, coincidiendo con los años en que se implantó en España la vacuna contra el sarampión.

Actualmente, la Comunidad Foral de Navarra presenta una elevada cobertura vacunal (98%), que corresponde al porcentaje de personas inmunizadas con la vacuna triple vírica, más alta que en el resto de España (95%). De ahí que sea un error apuntar a los antivacunas como causa del brote de sarampión en Navarra, a diferencia de lo que puede suceder en otras regiones europeas.

El sarampión en Europa

Las vacunas no solo ofrecen protección individual, sino que también confieren la denominada inmunidad de grupo o colectiva. Este fenómeno permite que las personas vacunadas provean protección indirecta a individuos no inmunizados o parcialmente vacunados, ya que se reduce la circulación de patógenos y, por tanto, la posibilidad de contagiarse de una enfermedad. Si los niveles de cobertura vacunal se reducen entre la población, aumentan las probabilidades de que los virus y las bacterias vuelvan a circular y afectar a aquellos individuos que no hayan sido inmunizados correctamente o que, por su voluntad o por circunstancias ajenas, no hayan sido vacunados.

"De alguna manera, las vacunas han sido víctimas de su propio éxito. Las infecciones que una vez causaron miedo e indujeron el deseo de contar con herramientas para prevenirlas hoy son raras, y hay una sensación falsa y peligrosa de complacencia entre la sociedad", alertaban los especialistas Walter A. Orenstein y Rafi Ahmed, del Emory Vaccine Center, en un reciente editorial publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La reducción de la cobertura vacunal ha auspiciado la reaparición de casos de enfermedades infecciosas casi olvidadas, como ha ocurrido con el sarampión en Italia o Rumanía.

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Cobertura vacunal de la primera dosis de la vacuna contra el sarampión en niños (2015). Fuente: Organización Mundial de la Salud.

España continúa manteniendo elevadas coberturas vacunales contra el sarampión, a diferencia de lo que ocurre en otros países como Italia, Bosnia Herzegovina, Serbia o Rumanía. En estas regiones el número de personas inmunizadas ha caído de forma dramática, provocando brotes de determinadas enfermedades infecciosas. En el país transalpino, el Gobierno incluso ha aprobado una ley que establece la vacunación obligatoria para el ingreso en guarderías y escuelas infantiles en niños de 0 a 6 años.

La norma italiana establece la administración de doce vacunas sobre los tres meses de edad para prevenir la infección de la polio, la difteria, el tétanos, la hepatitis B, la tos ferina y la enfermedad transmitida por Haemophilus influenzae B. De forma paralela, será obligatoria la aplicación de vacunas contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela entre los 13 y los 15 meses, mientras que la inmunización frente a la meningitis se realizará entre ambas vacunaciones. La entrada en vigor de la ley coincidió con la polémica sobre una enfermera antivacunas que dejó sin inmunizar a cientos de niños, fingiendo que les vacunaba cuando en realidad tiraba los viales sin utilizar a la basura.

El aumento de los casos registrados destierra, de momento, el sueño de erradicar el sarampión en Europa, un objetivo ya conseguido en América. El peso de los movimientos antivacunas en el viejo continente varía en función del país. En España, de momento, las personas contrarias a la vacunación generan mucho ruido mediático, pero su impacto no es tan grande como se cree. La cobertura vacunal sigue siendo generalmente bastante elevada, superando el 90%, un dato que se distribuye de forma desigual -los grupos más desfavorecidos socioeconómicamente y las minorías étnicas son los que presentan un menor nivel de inmunización-. Otras circunstancias, como la tardía implantación de la vacuna del sarampión en España, también pueden afectar al nivel de protección frente a las enfermedades, como parece haber ocurrido en Navarra. Aun así, según Robin Nandy, jefe de Inmunización de UNICEF, "que el sarampión pase a la historia no es misión imposible". Para lograrlo las vacunas serán fundamentales.