Isaak Yúdovich Ozímov, infinitamente más conocido como Isaac Asimov probablemente sea el autor de ciencia ficción (y uno de los autores en general) más prolífico de la historia. Pero su personalidad se proyectaba mucho más allá de sus obras: excéntrico, intelectual, progresista, polémico y humanista, Asimov era muy consciente de quién o qué era. Hoy, dos de enero, se cumplen noventa y ocho años de su nacimiento Por desgracia, en 1992 moría con setenta y dos años tras un problema coronario y renal. Tras este fallo orgánico, sin embargo, se escondía una enfermedad mucho más terrible. Y también mucho más tabú.

La enfermedad que mató a Isaac Asimov

Esta enfermedad no era otra que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, o sida. Así lo hizo saber su viuda, Janet Asimov (y segunda esposa), en la biografía Ha sido una buena vida. Meses antes de su publicación, Janet explicó para la revista Locus las circunstancias de la enfermedad. Según esta, aunque el propio Asimov quería revelar su estado, nunca lo hizo.

"Nos dijeron que si lo hacíamos público, la gente sentiría prejuicios contra nosotros [...] en aquellos días, yo oía decir incluso a la gente muy culta que sentían temor de tan sólo tocar a un enfermo de sida", explicaba Janet. Según Locus, ambos decidieron no revelar la condición. Pero la cuestión no es tan sencilla.

Poco después de publicarse la entrevista, la propia viuda pedía a la revista una corrección con respecto a sus palabras: "Espero que nadie crea que, de acuerdo con el artículo de Locus, Isaac Asimov 'quiso revelar que tenía sida, pero que su segunda esposa, Janet Jeppson, le quitó importancia' (sic)".

"Unos años después de la cirugía de bypass, Isaac tenía algunos síntomas que me hicieron leer las revistas médicas", explicaba Janet Asimov, "y luego quise que se hiciera la prueba del VIH. El internista y el cardiólogo me dijeron que estaba equivocada. Las pruebas solo se realizaron cuando Isaac estaba gravemente enfermo y en el hospital. La cirugía [de corazón], entonces, fue cancelada, y los doctores nos dijeron que no reveláramos el sida de Isaac", afirmaba en 2002.

"Discutí con los médicos en privado sobre este secreto, pero nunca cedieron, incluso después de que Isaac muriera. Los médicos ahora también están muertos, y cuando la editorial Prometheus me pidió que escribiera Ha sido una buena vida, la hija de Isaac y yo acordamos hacer público lo del VIH".

El contagio que cambió las transfusiones de sangre

Detrás de esta historia existe un tema mucho más peliagudo y delicado. ¿Cómo se contagió Isaac Asimov con el VIH? La respuesta sorprende por muchas cuestiones: según admitieron los médicos en su momento, el contagio ocurrió en 1983 por culpa de una transfusión de sangre, cuando se le practicó una cirugía coronaria al autor.

¿Cómo es posible? Por desgracia, el VIH es un virus muy conocido ahora, pero no lo era antes. En los años ochenta su expansión alcanzó cotas muy importantes, iniciando una epidemia en los Estados Unidos que levantó todas las alarmas. Por aquel entonces, mucho se desconocía del sida. Y muchas personas sufrieron contagios por accidente. Eso por no hablar del ostracismo y el rechazo social.

Imagen obtenida por microscopía electrónica, en la que se observa a virus del VIH infectando a células T. Fuente: NIAID (Flickr)

Pero volviendo al problema del contagio, Isaac Asimov contrajo el virus en 1983 mediante una transfusión porque no fue hasta 1985 que comenzaron a hacerse los análisis a estas de forma rutinaria para buscar al VIH en los donantes. Así, Asimov fue una víctima del desconocimiento de la época.

Pero también fue uno de los ejemplos que ayudó a que cambiara este hecho para siempre. Isaac Asimov, además de pasar a la historia como uno de los personajes más importantes que ha muerto por sida, también es un ejemplo, como en otros aspectos de su vida, ya que el quería que su enfermedad se conociese, tal y como contaba su viuda. Fue la presión de los médicos y la sociedad lo que frenó sus deseos de contarle al mundo que tenía una enfermedad estigmatizada por la sociedad.

¿Me puedo contagiar por una transfusión?

A día de hoy esto es prácticamente imposible en los países con medios técnicos adecuados. Se estima que solo un 1% de los infectados con VIH se han contagiado por culpa de una transfusión. Desde 1981 se han registrado solo 175 casos de sida producidos por una transfusión. Y en la última década este número se ha reducido prácticamente a cero.

Si tenemos en cuenta los millones de transfusiones que se realizan en un año, podemos entender lo seguras que resultan. Según los expertos, los mínimos riesgos de una transfusión de sangre no son considerables en comparación con los enormes beneficios para la salud, teniendo en cuenta las circunstancias en las que se realizan.

Tubos de ensayo con muestras de sangre centrifugada del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid. Imagen: Ángela Bernardo

Actualmente se realiza una intensa batería de pruebas tanto a los donantes como a la sangre donada para asegurar su calidad y sus parámetros. Entre dichas pruebas se encuentra una detección con anticuerpos del VIH. Como otros virus, este puede ser resaltado con los test adecuados, que son relativamente sencillos y rápidos.

Además de estos test, los donantes son "filtrados" antes de llegar a donar para evitar que se done sangre potencialmente contaminada, por lo que las transfusiones cuentan con varios niveles de seguridad. Y todo esto, el cuidado y la mejora técnica para asegurar la seguridad de la sangre se la debemos en gran medida a todos los desafortunados que sufrieron un contagio inesperado. Desafortunados como Isaac Asimov, a quien perdimos, tras una prolífica vida, por un virus que no conocíamos lo suficientemente bien.

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