Movistar + estrenó la que es su gran apuesta dentro de su oferta de ficción, La Peste, hace dos semanas. Este thriller ambientado en la Sevilla del siglo XVI, con Alberto Rodríguez y Rafael Cobos a los mandos, es una de las series de televisión más ambiciosas que se han creado nunca en España, con un presupuesto que se va hasta la friolera de los 10 millones de euros y la sitúa entre las más caras de la historia del país.

Pero más allá del dinero, lo importante es ver cómo este se traduce a nivel de producción, técnica, arte, dirección y, en definitiva, se construye esa gran obra de ficción que es La Peste. Y es que, y hay unanimidad en esto, los valores de producción a la hora de recrear la Sevilla del XVI están entre lo mejor que ha dado este país a nivel técnico y artístico. Y, por suerte para todo aquel que quiera saber cómo ha sido este largo camino, desde Movistar + y La Peste han sido bastante concienzudos a la hora de capturar el proceso creativo detrás de la ficción.

Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, artífices de la ficción, han declarado en repetidas ocasiones que la idea primigenia detrás de La Peste fue algo tan básico como imaginar cómo sería vivir en Sevilla, la ciudad en la que nacieron, cuando ésta era la más importante del mundo. Ese fue el pitch original con el que La Peste comenzó a andar después de que Movistar + se acercara a Rodríguez y Cobos; con luz verde de la cadena, ambos tuvieron una primera versión que, por exceso de ambición, terminó dejando paso a la serie que hoy todos conocemos, mucho más coral de lo que se tenía en mente en un principio. Sí, el Mateo de Pablo Molinero es el núcleo de la ficción pero en torno a él giran multitud de personajes, desde Zúñiga o Celso hasta Valerio o Teresa.

Ahí, en el reparto, también está uno de los grandes aciertos de la serie, tomando un riesgo considerable. La intención de Rodríguez era la de reflejar la frescura de los cástings de las obras de Pasolini, influencia citada por él mismo, buscando caras desconocidas para el gran público; así, tras meses de intensos cástings y ensayos, encontramos a unos fenomenales Pablo Molinero, Sergio Castellanos o Patricia López-Arnáiz. Pero, evidentemente, este núcleo de artistas se ve respaldado por otros tantos mucho más curtidos y reconocibles, desde Paco León o Manolo Solo hasta Paco Tous y Manuel Morón.

Actores que tuvieron en el rodaje de La Peste, de casi medio año, uno de los más longevos, complejos y extenuantes de cuántos hayan podido vivir, eso seguro. Rodríguez afirma que, sin asomo de duda, éste ha sido su proceso de rodaje más complicado, no solo por las dimensiones del reparto (casi 200 actores y más de 1000 figurantes) si no por la necesidad de crear una ciudad de la nada; para ello, han sido más de 130 localizaciones las utilizadas, repartidas en 20 ciudades y pueblos distintos.

Y aquí, como en tantos otros factores, entra en juego el arduo trabajo de los equipos técnicos y de arte. La verosimulitud que transmite La Peste, casi pudiendo olerse y pisar el fango y la fruta podrida de los callejones, viene de la mano de un inconmensurable trabajo de fotografía, vestuario (donde se han invertido más de 300.000€), decorados, sonido, iluminación, maquillaje y más. Todo ello envuelto con un increíble, casi de forma literal, trabajo de post-producción y efectos visuales. Esto, algo más difícil de describir con palabras, queda reflejado en la extensa e interesantísima labor de documentación del proceso creativo de la serie: ver cómo la escena en la que Mateo llega a Sevilla en una barca fue rodada en un plató repleto de cromas o comprobar que el gran discurso al pueblo de Celso tuvo lugar en un descampado desolado deja con la boca abierta. Un trabajo impecable.

Vale la pena repetir, además, que absolutamente todo se puede consultar en los distintos vídeos y reportajes publicados por la propia Movistar + en su canal de YouTube. Desde un making of de la serie al completo hasta otro, episódico y más concienzudo, pasando por una larga serie de vídeos breves centrados en reflejar la documentación y la base histórica de lo mucho que vemos de una Sevilla en pleno 1597. Asimismo, el estreno de la serie llegó rodeado de una potentísima oferta de contenidos transmedia que complementan y enriquecen el visionado de la misma de formas muy diferentes: en la web se puede consultar la wiki oficial de la serie; Los Inquisidores, un podcast en el que Alberto Rodríguez y Rafael Cobos hablan de las interioridades y peculiaridades de cada episodio o La Mancebía, un curioso canal de YouTube en el que aprender, de forma desenfadada, las costumbres de la época.

La Peste no es solo la mejor ficción que nos ha dejado por el momento la apuesta de Movistar + (algo muy meritorio, al lado de La Zona o Vergüenza) si no que, además, supone un punto y aparte en lo que a niveles de producción y cuidado se refiere. Y, por suerte, en los tiempos que corren podemos ver cada segundo de trabajo detrás

‘La peste’, magnífico ‘thriller’ de época con una inmejorable ambientación

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