Actualización del 28/11/2017 a las 14:32: Tras unas horas, la productora Estudio Brainstorm se ha puesto en contacto con Hipertextual para explicar las circunstancias de esta polémica. Daniel Ventura, socio fundador de la empresa, asegura que asumen como propio el error. "Entendemos claramente el enfado de la comunidad científica. Ocurrió que [la canción] no pasó los filtros que tenía que pasar", nos comenta, "si nosotros hubiéramos sabido que la canción era de contenido anticientífico, obviamente no habríamos dejado que se cantara en el programa". En sus palabras, los tiempos y el flujo de producción impidieron tomar medidas a tiempo. "No hubo tiempo físico de corregirlo, así que nuestra postura fue que, desgraciadamente, tenía que llegar a emitirse porque no teníamos otra opción", asegura. Por otro lado, con respecto a la opinión del Ex-director del programa, Joan Gil, la postura de la empresa es clara: "La afirmación de Joan es una opinión personal suya, que no representa para nada la opinión del programa, y que nos gustaría aclarar que dejó de estar vinculado al proyecto antes de que acabara la producción. No por este tema en concreto", aclara, "pero sí hubieron otras discrepancias que hicieron que dejara de estar vinculado al programa antes de acabarlo".


El pasado veintiséis de noviembre el programa de divulgación científica Órbita Laika se emitía como cada domingo en esta, su tercera temporada. En él diversos invitados, divulgadores, actores y famosos, se dan cita para hablar de conceptos y cuestiones relacionadas con la ciencia. En este caso le tocó el turno, entre muchos otros, a Nach, el famoso rapero. Y todo iba bien hasta el final del programa, cuando el artista, por petición de Goyo Jiménez, comienza a cantar "Anticuerpos".

Una canción anticientífica

¿Y cuál es el problema? La canción es, como poco, anticientífica. Desde el primer momento emplea una serie argumentos de corte pseudocientífico, quimiófobos y alentadores de conceptos erróneos. Entre ellos, hace referencia a la dieta crudívora, de la que existen pocas evidencias de ser sana, y muchas de ocultar peligros; promueve un pensamiento alineado con el miedo a lo "químico".

También se emite un mensaje de miedo a los transgénicos, a los chemtrails, a las vacunas y a otros compuestos alimenticios o farmacéuticos. Incluso se usa la palabra fructosa, que es uno de los hidratos de carbono más saludables por ser parte de las frutas, con la intención de contextualizar la canción. En definitiva, una canción que hace una caricatura de los miedos modernos referentes a nuestra salud.

Nach Orbita Laika
Nach en Órbita Laika. Fuente: RTVE

Y no habría ningún problema. Al fin y al cabo, es una canción; una obra artística. Y los artistas pueden hacer lo que quieran, bendita libertad de expresión. El problema viene cuando esta se emite en un programa cuyo objetivo es la divulgación científica en un canal de la RTVE. Educar en ciencia mediante una estrategia lúdica es genial, hasta que se mete la gamba. ¿Y qué ha ocurrido después? Aquí es donde ha empezado la fiesta.

El director que defendía lo indefendible

A la luz de la participación, el programa emitió un twit denunciando el mensaje de la canción. Inmediatamente, Joan Gil, director del programa, contestó en un nuevo mensaje defendiendo la actuación del artista, alentando al rapero a que haga lo que le dé la gana y tildando la respuesta del programa de desafortunada. Y esto es un error porque muestra el apoyo del responsable a la transmisión de conceptos pseudocientíficos en aras de la libertad creativa y sin importar las consecuencias.

Pero, ¿qué ha ocurrido realmente? Hipertextual se ha puesto en contacto con fuentes cercanas al programa que han apuntado hacia algunas posibles causas. La decisión del director de actuar como cabeza de turco en la posterior tormenta desatada en redes podría obedecer a la necesidad de amortiguar los golpes contra el cantante. Al fin de cuentas, fue un invitado al que se le rogó para que actuara sin pagarle nada a cambio y, en consecuencia, le han llovido críticas en vez de ovaciones. Pero insistimos, el programa es de temática científica, financiado con dinero público.

Según la misma fuente, existen tensiones internas entre la productora, Estudio Brainstorm, y el director, Joan Gil, que podrían haber ayudado en el desliz. Errores de comunicación interna, división de opiniones y acciones que podrían afectar a los invitados serían el contexto de esta estrambótica situación. Pero eso no excusa del contenido. Tanto la producción como la dirección y la directora científica, Gloria García-Cuadrado, estaban al tanto de la canción y su contenido.

Ellos aprobaron el contenido y, posteriormente, lo incluyeron en el montaje del programa a pesar de haber tenido la oportunidad de eliminarlo. Desde Hipertextual hemos tratado de ponernos en contacto con la productora, Estudio Brainstorm, con el director, Joan Gil, con la directora científica, Gloria García-Cuadrado y con los managers de Nach sin obtener declaraciones hasta la fecha.

¿Hacia dónde se dirige Órbita Laika?

Existen dudas de la coherencia del programa. Otras fuentes relacionadas con la producción han explicado para Hipertextual que en unas semanas se estrenará un capítulo cuyo invitado es un torero muy conocido. Esta y otras acciones como la de Nach han provocado recelos entre los componentes del programa. En las esferas divulgativas existen dudas de si el cambio de productora ha servido para bien o para mal.

Órbita Laika
El equipo de colaboradores de Órbita Laika en su tercera edición. Fuente: RTVE.

Como recordaréis, el pasado año se anunciaba esta tercera edición de Órbita Laika prescindiendo de los creadores originales, algo que ya levantó muchísimo debate en su momento. Por el momento, decenas de divulgadores han mostrado su decepción y rechazo ante situaciones que resultan del todo incoherentes para la producción de un programa de divulgación financiado con dinero público. Los colaboradores y miembros del programa no tienen la culpa de ello. En todo caso, tal y como hemos dicho, la responsabilidad está en los asesores, directores y productores.

A estas alturas, el programa se está viendo salpicado por la polémica de una manera cuyas consecuencias son difíciles prever. Es cierto que necesitamos llevar la divulgación a todas las esferas, especialmente a aquellas donde se encuentra un público que jamás ha consumido ciencia como material de ocio. Pero, ¿a qué precio? ¿Todo vale? Obviamente, no. Un programa financiado con presupuestos públicos no puede permitirse semejantes deslices, y mucho menos cuando su objetivo es educar en ciencia. Así que el debate es más que merecido. Y necesario.