UNAM

Frida será uno de los nombres más citados cuando se recuerde el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México. La perra de rescate se ha convertido en la representante de estos canes que se han dedicado a identificar a personas bajo los escombros. También se ha convertido en un símbolo de esperanza difundido a través de los medios de comunicación; esperanza de que todavía quedaban supervivientes y de que podían ser encontrados por perros como la famosa labrador. El amor y la admiración por la perra ha causado que organizaciones fomenten la construcción de una estatua en su honor, y Twitter hasta ha creado el emoji de la rescatista.

Frida y el trabajo de los perros de rescate en terremotos

En medio de este impacto informativo y social, una publicación causó polémica por ensombrecer la labor de los perros de rescate. En su cuenta de Facebook, Unidad Animal, con sede en Perú, afirmó que los entrenamientos a los que eran sometidos los perros con el fin de rescatar viola los derechos de los animales. "No morí 'rescatando' Me mataron adiestrándome para arriesgar mi vida contra mi voluntad para fines humanos", afirmaba el texto. No hablaban de Frida pero, de manera indirecta, la crítica también incluía a la perra convertida en fenómeno viral.

Oscar Linares, cofundador de Unidad Animal, explicó que habían recibido desde críticas hasta insultos o felicitaciones por exponer un conflicto que esperan se empiece a debatir. "No queremos herir sensibilidades, pero tenemos en cuenta que no por ello dejaremos de tener nuestro punto de vista dentro del movimiento de los derechos animales. Dentro del marco teórico, tenemos la inteligencia para hacer este tipo de rescate pero sin utilizar animales", afirmó Linares en entrevista con Hipertextual.

La propuesta de organizaciones como Unidad Animal es fomentar "alternativas éticas" en cualquier ámbito de la vida cotidiana en lugar de utilizar a animales para ello.

La publicación causó mucho revuelo en redes sociales después de la labor de los perros de rescate en el terremoto del pasado 19 de septiembre, aunque el confundador de Unidad Animal sostiene que se "tiñó de confusión", entre otras cosas, por la fotografía utilizada en la publicación compartida en Facebook. La imagen no es de Ariel, un perro de rescate supuestamente fallecido en México tras el temblor. Según la organización, esta fotografía fue utilizada como imagen de archivo. Por otro lado, Oscar Linares destacó que desde Perú no pretenden menospreciar la labor de estos perros, pero que sí esperan iniciar del debate para poder acabar progresivamente con esta práctica. "No estamos juzgando a los/las administradores/as, ni a las personas que abiertamente apoyan el adiestramiento".

Sabemos que son personas que no quieren lastimar o dañar a los perros. Por ello mismo el debate gira en torno a qué podemos hacer de ahora en adelante, qué opciones más éticas tenemos o cuáles podemos crear colectivamente.

Para entender su punto de vista, Linares propone una analogía entre los perros de rescate y los tigres en el circo o las corridas de toros. A los tigres, por ejemplo, se les puede tratar sin violencia en un circo y puede no haber un daño físico, pero sí se les obliga a olvidar su hábitat y su comportamiento natural para convertirlos en una parte del espectáculo. En el caso de los perros, estos pueden salvar a un familiar, "es un caso que se ha dado en numerosas ocasiones y va a seguir ocurriendo", apunta el cofundador, pero ese comportamiento es obligado a ser repetido para rescatar a personas desconocidas y sin importar los riesgos cuando entran en edificios derrumbados.

"Como el animal es doméstico, nos parece más natural, y tenemos menos problemas con ello. Pero si fueran leones entonces nos indignaríamos más porque eso es más es evidente; la domesticación de animales salvajes lo vemos mal pero como los perros conviven con nosotros eso lo vemos más normal", justifica Oscar Linares.

Ante todo, Unidad Animal subraya que hemos normalizado la jerarquización de la vida humana por encima de la animal, un hecho del que no son conscientes los animales durante sus labores de rescate y que no se puede justificar éticamente. Por otro lado, el impacto que han tenido los canes de rescate es otro de los puntos críticos de esta situación para la organización por los derechos de los animales. Según destacan, Frida pudo haber sido víctima de estrés por la exposición y eso es algo "que también se debe de tener en cuenta".

En una entrevista con Susana Izquierdo, presidenta de la Escuela Española de Salvamento y Detección con Perros, la experta destacó la capacidad de olfato de los perros -500 veces mayor que la de las personas-, lo que facilita la identificación de víctimas en zonas de desastre como el terremoto de México.

El robot que ayuda a salvar a las víctimas del terremoto en México

En este contexto, Oscar Linares responde que este tipo de argumentos justificarían la instrumentalizacion del animal y propone otras medidas basadas en la tecnología como la utilización de robots o de GPS para la búsqueda de supervivientes.

Este tipo de opciones se descarta más por un tema de presupuesto. Sale más económico entrenar a un perro que utilizar este tipo de tecnologías.

Unidad Animal empezará sus acciones con un comunicado para hacer campaña y crear conciencia sobre este problemática, además de enviar el documento a las ONGs que puedan estar interesadas.

La organización sostiene que no pretenden minusvalorar el trabajo de estos animales en zonas de rescate porque el adiestramiento ya está hecho, pero sí pretenden lanzar varias preguntas: ¿Podemos buscar más alternativas? ¿Qué podemos hacer todos como sociedad?

El rescate del perro Max reaviva la esperanza en México

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.