La capital francesa ha dado un gran paso en la lucha contra la contaminación con una nueva estrategia para acabar con los coches de combustión. Las autoridades parisinas han propuesto un nuevo plan para prohibir todos los coches que funcionen con diésel o gasolina para 2030, permitiendo únicamente la circulación de los vehículos eléctricos.

La iniciativa se une a la ya tomada por Francia para acabar con los vehículos diésel y gasolina para 2040. Sin embargo, París apuesta por un plan que elimine completamente la presencia de los coches de combustión. "Se trata de planear a largo plazo una estrategia que reduzca los gases de efecto invernadero", afirmó Christophe Najdovski, responsable de la política de transporte del equipo de la alcaldesa francesa, Anne Hidalgo. En una radio local, Najdovski añadió:

El transporte es uno de los principales productores de gases de efecto invernadero ... por lo que estamos planeando una salida de vehículos con motores de combustión, o vehículos de energía fósil, para 2030.

Esta medida para acabar contra la contaminación en la ciudad más visitada del mundo no es la primera tomada por el Ayuntamiento, que ya afirmó que prohibirá a partir de 2024 los automóviles con motor diésel. El nuevo plan anunciado este jueves 12 de octubre todavía tiene que ser aprobado, pero supone un avance para el fomento de los vehículos eléctricos.

Horas antes de que París anunciara sus planes, Oxford declaró su intención de convertirse en "la primera zona de emisiones cero del mundo". La propuesta, presentada por el Ayuntamiento de Oxford y el Consejo del Condado de Oxfordshire, vetará el uso de automóviles de diésel y gasolina en algunas calles a partir de 2020, y abarcará todo el centro de Oxford para 2035.

El Ayuntamiento de Oxford ya ha recibido apoyo gubernamental en su lucha contra la contaminación con el envió de más de 550.000 euros para instalar cargadores EV de taxis eléctricos y otros 895.000 euros adicionales para los puntos de recarga de los residentes de la ciudad.

Por su parte, Reino Unido anunció que los vehículos gasolina y diésel dejarán de venderse a partir del año 2040, una medida que se une al impuesto aprobado en Londres para que los coches más contaminantes paguen una multa de unos once euros al día.

Por su parte, China está preparando su propio plan para acabar con los vehículos de combustión. El último proyecto del gigante asiático consiste en obligar a los fabricantes de automóviles a tener una cuota de venta del 10% de los vehículos autónomos o híbridos a partir de 2019. El porcentaje se elevará a un 12% un año después de 2020. La medida está enfocada para las empresas que fabriquen más de 30.000 coches de combustión anualmente y el Gobierno destacó que se impondrá multas a los fabricantes que no cumplan con este requisito.

El hecho de que China se haya unido a este tipo de iniciativas contra la contaminación ha sido un paso muy importante para la implementación de las propuestas en las diferentes ciudades y para aumentar la presión sobre la industria automovilística.

Desde que los gobiernos de países como Francia, Reino Unido o China han mostrado su apoyo a la prohibición de vehículos diésel y gasolina, algunos fabricantes han empezado a cambiar su estrategia y a adoptar las nuevas tecnologías en sus nuevos modelos.

Volvo anunció el pasado mes de julio que todos sus vehículos lanzado a partir de 2019 tendrán motores eléctricos y que presentaría cinco automóviles diferentes entre 2019 y 2021.

Por su parte, Volkswagen afirmó que ofrecerá una versión eléctrica de 300 modelos para 2030, además de destinar 20.000 millones de dólares para el desarrollo de 80 nuevos modelos eléctricos para 2025.