Reino Unido acaba de anunciar una medida que sorprende, pero no demasiado: no quieren vehículos rodando por sus calles que puedan suponer un peligro para la salud de los habitantes, dejando de vender aquellos que funcionen con diésel o gasolina -híbridos incluidos- a partir de 2040. Se une así a los países que ya se han posicionado en contra de las emisiones producidas por este medio de transporte que está destinado a ser completamente eléctrico o no ser.

El gobierno de Theresa May adopta así la medida más drástica contra la polución que se ha visto hasta el momento en el territorio, aunque no es la primera. Ciudades como Londres, por ejemplo, ya han dado pasos en este sentido añadiendo una tasa especial que será operativa a partir del próximo mes de octubre y mediante la cual los vehículos más contaminantes que circulen por el centro de la ciudad deberán hacer frente a un cargo de 10 libras al día.

Esta decisión llega en consonancia con la tomada por Francia hace unos días, donde anunciaban unas medidas muy similares que ahora replican en Reino Unido, asegurando así un Canal de la Mancha libre de vehículos contaminantes. Solo en el territorio británico, las malas condiciones del aire estarían provocando más de 40.000 muertes prematuras cada año. Así lo expresaba un portavoz del gobierno.

La baja calidad del aire es el mayor riesgo medioambiental para la salud pública en el Reino Unido y el gobierno está determinado a tomar fuertes medidas en el menor tiempo posible.

Entre otras cosas, el plan británico incluye una inversión de 100 millones de libras para mejorar su infraestructura de puntos de carga de vehículos y otra de £290 millones enfocada a la industria nacional de producción automovilística. Reino Unido es así el más reciente de los países desarrollados en apostar de forma clara y sin vuelta atrás por un aire más limpio para sus habitantes y para los millones de visitantes que acuden allí cada año.

Es cuestión de tiempo que veamos aplicadas medias similares en los países que aún no han adoptado una postura clara al respecto. Otros, como Noruega, Alemania u Holanda ya lo han hecho, así como ciudades como Madrid, donde el índice de contaminación preocupa de manera especial. Los fabricantes también están comprometidos con la causa y algunos como Volvo se marcan un objetivo tan cercano como 2019 para ser una empresa que destaque por su gran apuesta por lo eléctrico.