Justo antes del fin de semana LetGo se presentaba al mundo con una buena noticia: una nueva ronda de financiación que iba acompañada de una valoración que pocos se podían imaginar. La compañía, localizada en Estados Unidos, es lo más cerca -de momento- que estaremos de un unicornio en España. Es cierto que Nueva York funciona como base para la entidad, pero sus fundadores son españoles y su vinculación con Wallapop les hace estar mucho más cerca con el negocio en España que ninguna otra startup del ecosistema emprendedor al sur de los Pirineos.

Jordi Castello, Alec Oxenford, Enrique Linares son los orgullosos fundadores de una compañía que, según las últimas informaciones de Techcrunch, habría levantado una última ronda de financiación por valor de 100 millones de dólares. La quinta operación que se cierra desde que LetGo naciese en 2015 con alguno de los fondos más importantes a nivel internacional a sus espaldas y, por si fuera poco, sólo 9 meses después de que la misma compañía anunciase otra ronda de otros 175 millones de dólares. Todo un ritmo de escalada que bien les ha merecido una valoración de 1.000 millones de dólares. Por lo que, según dicen las reglas en el mundo del emprendimiento, LetGo se ha convertido en un unicornio con todas las letras.

Entre sus cifras más destacadas están los 75 millones de descargas que, según ComsCore, registra LetGo y 200 millones de anuncios patrocinados en los últimos años. Sus cifras, al igual que las de Wallapop, suponen uno de los secretos mejor guardados del sector de la compra-venta de productos de segunda mano. Como le ocurriese a la española, uno de los mayores problemas de este tipo de tecnológicas es precisamente su monetización y la implantación de modelos viables que no supongan una carga sobre su mayor activo: los usuarios. Convertirse en intermediarios de los pagos es uno de los objetivos de la española para intentar crear esa dinámica de ingresos estables de aquí a unos años. Para LetGo serían precisamente los anuncios pagados lo que ha creado la mayor fuente de fondos, –aunque sin precedente en el mismo sector-.

Este éxito por parte de una de las tecnológicas que le está haciendo frente a eBay, Craiglist u OfferUp culminó el año pasado cuando, para asombro del público, LetGo anunciaba su fusión con Wallapop en Estados Unidos. La compañía nativa se hacía con toda la actividad de su clon español allende los mares y, además, añadía una inyección de 100 millones de dólares para fondear la nueva compañía conjunta.

Ante el historial de buenas nuevas para la compañía afincada en Estados Unidos, cabe preguntarse un detalle: ¿qué le pasa a Wallapop? Si bien es cierto que LetGo funciona como el clon de habla inglesa de la compañía fundada por Agustín Gómez, la realidad es que, en menos tiempo ha conseguido algo más que una valoración multimillonaria.

Para la española, obtusa a la hora de hacer públicas su cuentas o detalles financieros, todo va un poco más lento; tanto, que su actividad con intenciones de crecimiento en Estados Unidos ha quedado relegada a un segundo plano. Ya comentaba Agustín en una entrevista a Hipertextual que lo más importante de su empresa no eran las cuentas, sino la empresa en sí misma. Y sin embargo, sus cifras siguen saliendo a la luz. Los últimos números que trascendieron fueron los que cifraban la actividad de Wallapop en 560 millones de euros allá por mediados de 2017; la mitad que LetGo en mucho más tiempo. Sus intentos de monetización siguen una misma tónica. Lejos de esas elevadas cifras en Estados Unidos, la propuesta de anuncios pagados en España y la intermediación financiera con comisión tiene mucho camino que recorrer para llegar a servir como fuente de ingresos real a la tecnológica. Mientras, el silencio sigue siendo el mayor recurso de Wallapop para mantener su estatus.