Seguimos con otro reportaje contando la historia detrás de aplicaciones populares, capaces de tener un fuerte impacto para la audiencia, contada a través de las palabras de alguno de sus creadores o desarrolladores. La primera de ellas fue Citymapper, considerada una de las mejores apps del momento, para seguir con una made in Spain: Wallapop.

Las presentaciones son prácticamente innecesarias, ¿quién no conoce Wallapop? ¿quién no ha vendido o comprado algo a través de la app? Con sus más y sus menos, ventajas y desventajas, lo cierto es que ha venido a dar un nuevo perfil a la venta de productos de segunda mano. Ha convertido una actividad tediosa y aburrida en algo que está de moda. Lo ha transformado en toda una experiencia de usuario.

Obrando el milagro

Remontándonos al inicio de la aplicación tenemos que poner la vista en mayo de 2013, en Barcelona. Una financiación a la antigua usanza con fondos por parte de los tres creadores: Gerard Olivé, Agustín Gómez y Miguel Vicente, junto con el soporte de la aceleradora de startups Antai Venture Builder. Lo viejo y lo nuevo para una startup que pretendía renovar algo muy tradicional.

Vender cosas que ya no necesitamos y comprar, por un precio más barato, aquellas otras que sí nos interesan. La idea ni es nueva, ni disruptiva, ni revolucionaria. Existe desde la época de los mercadillos o el Rastro. Pero la era de Internet trajo una nueva forma de vender. Diferentes portales web ofrecían anuncios clasificados: Segundamano.es, ahora llamado Vibbo, en una versión poco atractiva y con una pésima experiencia de usuario era el más popular del momento en España, o eBay, más internacional importando el producto de allende los mares, eran las opciones más populares.

La creación de Wallapop no tiene el glamour de otras startups, pero supo ver negocio en algo pasado de modaNormalmente, cuando uno imagina el inicio de una startup de éxito toma como referencia la apasionante historia de Facebook en los cuartos de una universidad, o la de Apple en los garajes de California. En este caso hay poco de emocionante, pero mucho de práctico. El equipo fundador andaba detrás de crear una herramienta puramente mobile y que conectase a personas. Las redes sociales estaban saturadas, el sector del transporte o el fintech eran complejos... Y llegaron los clasificados, un sector en el que los líderes tenían diez años operando. Agustín Gómez (Agus), uno de los creadores, habla de que "no fue una idea de eureka", pero está claro que vieron el negocio: los viejos del sector tenían una experiencia de usuario pésima, había demasiada publicidad y carecía de un carácter local. Empezaba entonces la aventura.

Hoy, casi tres años después de ese primer análisis, el milagro de Wallapop es un hecho. Ha superado en ventas a todas esos portales, antaño bien posicionados, y ha sorprendido a todos.

Gerard Olivé, Agustín Gómez y Miguel Vicente, fundadores de Wallapop. Fuente: Ara.cat
Gerard Olivé, Agustín Gómez y Miguel Vicente, fundadores de Wallapop. Fuente: Ara.cat

Nunca sabrás el importe de las rondas de financiación

"Las cifras que se han publicado en prensa son rumores porque nosotros no las hemos dicho. Consideramos que esas noticias no aportan nada, ni para el negocio ni para los usuarios."

Si por algo se ha caracterizado Wallapop es por no revelar ningún dato que tenga que ver con cifras de negocio. Y Agus es muy tajante respecto a esta cuestión: no es relevante. Sin embargo, en un sector emprendedor en el que el éxito se mide no solo por el crecimiento, sino por lo grandes que son las operaciones, siempre llama la atención esta cuestión.

Los rumores cifran la valoración de la startup de venta de productos de segunda mano en unos ¿200 millones? ¿1.000 millones? Nadie lo sabe. Hay teorías para todos los gustos y variaciones muy dispares.

Si hay algo que reprochar a Wallapop es su ocultismo con las cifras de negocioEl número de rondas, los importes y las fechas varían dependiendo de a quién se pregunte. Su primera ronda se estima entre 2013 y 2014, donde entraron los primeros fondos españoles: Bonsai, Caixa Capital Risc y Esadeban, con importes que se estiman entre los 1,4 y 1,6 millones de euros. Pero como siempre, nada seguro. En diciembre de 2014 llegó Atresmedia, un éxito para Wallapop. Y por fin, entró el capital extranjero en ese mismo año. Un grupo de inversores entre los que se encontraba Accel Partners: uno de los fondos más populares del panorama internacional emprendedor echaba el ojo en una startup española.

Posterior a todo esto se cerraron otras dos operaciones: Una estimada en 38 millones de euros a finales de 2014 y una de 100 millones dólares en 2015 de Fidelity Growth Partners. En total se estima que han recaudado más de 150 millones pero, de nuevo, son todo rumores.

Sólo sabemos que no sabemos nada.

Agustín Gómez, uno de los fundadores de Wallapop. Fuente: Techcrunch
Agustín Gómez, uno de los fundadores de Wallapop. Fuente: Techcrunch

Oye, ¿qué vas a hacer con eso si no lo usas?

Una de las claves del éxito de Wallapop ha sido, es y será su debut en televisión. En abril de 2014, a escasos seis meses de que la startup echase a andar, firmaban un acuerdo media for equity con AtresMedia. Es decir, a cambio de un pequeño porcentaje de las acciones de Wallapop ellos pondrían anuncios en la cadena. No tenían dinero para hacer campañas de marketing por lo que no había otro remedio. Y no hay nada más exitoso que una campaña en el medio que más rango de población acoge. "Una sola campaña de ese tipo llega al 80% del público", comenta Agus. Gracias a este sistema se posicionaron de tal forma que Wallapop, ya sea por su actividad o por sus frases pegadizas en los anuncios, está presente en una parte importante de las conversaciones de todo tipo de público.

Y en estos dos años de marketing televisivo se han vuelto muy expertos, llegando a dominarlo, convertirse en tendencia y consiguiendo que sus campañas estén en boca de todos. Una estrategia que no solo se ha empleado para crecer en España. En un intento de emular su éxito en España, han utilizado lo aprendido en Estados Unidos.

Rumbo al extranjero

A los pocos meses de empezar en España, tres en concreto, las maletas ya estaban preparadas para afrontar lo que había de venir en Reino Unido y Francia. "Era una pelea por ser relevantes a nivel internacional", apunta Agus; cuestión que consiguieron tanto desde el punto de vista de los usuarios, como de los inversores.

En los últimos meses, el Marketplace de Facebook se está posicionando como un fuerte competidorPero los ojos estaban puestos en Estados Unidos. El mercado por excelencia. Casi dos años le costó a Wallapop tener los suficientes cimientos como para conquistar el Nuevo Mundo. Allí, la competencia funciona muy diferente a lo que existe en Europa: hay más y mucho más salvaje. En el terreno de los clasificados tenía que luchar contra eBay y Craigslist, pese a que en el mundo mobile ya se los haya comido. Y en su propio campo existe una larga lista de competidores: Letgo u OfferUp batallan por hacerse con cuotas cada vez mayores. Y ahora Facebook; la red social está resucitando su Marketplace abandonado hace ya algunos años y los resultados son bastante buenos.

Ante este panorama complicado, pero optimista, no se plantean nuevas expansiones. Para Agus "hay demasiados frentes abiertos" y Latinoamérica de momento no es un objetivo.

wallapop app 2

El monstruo detrás de Wallapop y una madre betatester

En solo tres años, Wallapop ha multiplicado de forma exponencial el número de usuarios registrados, número de productos a la venta, sistemas de conexión, geolocalización, chats, verificaciones... Existe un mundo detrás de la sencilla apariencia de Wallapop, o "un monstruo" como lo llama Agus.

Pero el camino ha sido un valle de lágrimas, un castillo de naipes y una auténtica obra de ingeniería. Sin perder el humor, eso sí. Las actualizaciones se sucedían una tras otra con el objetivo de ir solucionando fallos sobre la marcha:

"Hemos sufrido muchísimo porque hemos tenido un crecimiento tan elevado y la tecnología que daba soporte a todos esos nuevos usuarios se quedaba pequeña y se nos caía por todos lados."

Pero ahora, comenta Agus, "está a prueba de todo" y es una auténtica maravilla del equipo de casi cincuenta ingenieros que componen Wallapop.

Pero sin duda, y además de su cuidada estrategia de marketing, hay una cosa que ha sido determinante para el éxito de la aplicación: la usabilidad. El objetivo era que cualquier persona, nativa digital o no, tenía que ser capaz de manejar con soltura la aplicación, entender todo lo que ahí sucedía y no recurrir a terceros. Las webs de clasificados les habían dado toda una lista de cosas que no hacer, por lo que el estudio comparativo fue más que sencillo. Y, ¿quién mejor que una madre para hacer las comprobaciones? La madre de Agus, nos cuenta el fundador, es la mejor betatester de la startup.

wallapop_iphone

La pregunta del millón y bonus track

Miles de usuarios en varios países del mundo y millones de inversión pero sin beneficios a la vista. Esta es la duda que nos corroe a todos: la pregunta del millón.

Wallapop apostó por crecer mucho y rápido. "Este modelo es muy disruptivo y empezaron a aparecer clones por todas partes, por lo que teníamos que posicionarnos", explica Agus. No podían empezar a monetizar su actividad desde el primer momento porque eso suponía caer el en olvido muy rápido. Ahora, en España, son líderes y tienen que empezar a pensar en opciones para ganar dinero, pero con una norma muy clara:

"El eje principal es no penalizar el uso gratuito de la aplicación."

Las soluciones que se les presentan son varias, algunas más factibles que otras. Dar visibilidad a ciertos anunciantes que pagan, cobrar por transacciones de productos de más valor o poner publicidad. Error. Esto es lo que Wallapop ha estado evitando desde el día uno, por lo que añadirlo ahora sería catastrófico. Añadiendo, además, que optando por este tipo de monetizaciones se perdería ese espíritu local y de barrio que caracteriza a Wallapop. Había que seguir pensando.

Sí se plantean un modelo de publicidad por impresiones que no sea invasivo, ni afecte al posicionamiento de los anuncios. Aunque esto es ciertamente complicado. Pero sobre todo hay uno en el que tienen muchas esperanzas, los modelos de pagos móviles:

"Es muy interesante que puedas pagar a través de la aplicación añadiendo servicios que faciliten la experiencia. Compradores gandules que pagan un poco más para que vayas a su casa o servicios de reserva durante un tiempo son cosas que pueden tener futuro y por las que podremos cobrar."

De momento son ideas, planes sobre el papel y pocas cosas claras. El futuro es tan incierto que cualquiera sabe lo que pasará mañana. De momento, encontrar la monetización es el principal objetivo de Wallapop, además de gestionar el buen momento por el que pasa el equipo a través de su éxito y expansión. ¿Venta? ¿Salida a bolsa? Agus ni se lo plantea. De momento Wallapop se queda en casa.