Su pequeño tamaño y sus diferentes tonalidades hacen que parezcan inofensivas y apetecibles. Sin embargo, entre los hongos que podemos recolectar con la llegada del otoño se encuentran algunas de las setas más peligrosas que existen.

Para celebrar el cambio de estación, que tiene lugar hoy 22 de septiembre según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, desde Hipertextual recopilamos algunos de los hongos más tóxicos y por qué son tan peligrosos. El objetivo no es otro que evitar su recolección durante el otoño para esquivar cualquier intoxicación alimentaria o alguna consecuencia que pueda resultar fatal.

Amanita phalloides

setas más peligrosas
H. Krisp (Wikimedia)

Consumir veinte gramos de un ejemplar de Amanita phalloides puede conducirnos directamente a la muerte. No en vano se trata de la especie más venenosa, debido a las acciones de las amatoxinas y phallotoxinas, que afectan principalmente al sistema digestivo, los riñones o el hígado. Este hongo es conocido desde hace siglos; uno de los casos más destacados fue el del Papa Clemente VII, quien falleció en Roma en 1534 después de ingerir ejemplares de esta seta.

Quien no murió por culpa del consumo de Amanita phalloides fue el emperador Claudio, ya que según cuenta el investigador Mariano García Rollán, su asesinato se debió al consumo de otro tipo de setas a las que le añadieron veneno. A día de hoy, se sabe que los efectos tóxicos de Amanita phalloides se deben principalmente a la α-amanitina, un tipo de amatoxina, capaz de bloquear una importante proteína provocando la muerte de las células.

Galerina marginata

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Esta pequeña seta, cuyo sombrero cónico cuenta con un tamaño que oscila entre los 1,5 y los 3,5 centímetros, presenta un color que varía entre el naranja y la tonalidad miel. Pese a que no es tan famosa como Amanita phalloides, esta especie presenta mayores cantidades de amatoxinas, tales como α-amanitina, β-amanitina y γ-amanitina, por lo que Galerina marginata puede resultar venenosa e incluso mortal.

Lepiota sp.

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Jacinta Lluch (Flickr)

Las diferentes especies del género Lepiota, caracterizadas por su pequeño tamaño, también son tóxicas debido a la presencia de las amatoxinas. Según un estudio publicado en la revista Toxins (Basel), la α-amanitina era una de las sustancias que mayor concentración presentaba en los ejemplares analizados mediante técnicas como la cromatografía líquida y espectrometría de masas. Al igual que sucede en otros tipos de setas peligrosas que debemos evitar durante nuestras salidas micológicas en otoño, el género Lepiota se caracteriza por atacar de forma fulminante el hígado pudiendo llegar a ocasionar la muerte.

Entoloma sinuatum

Bajo el nombre vulgar de seta engañosa o pérfida se esconde la especie Entoloma sinuatum, un hongo que puede aparecer en verano u otoño y que es fácilmente confundible con otras especies comestibles como Calocybe gambosa (seta de San Jorge) o Lepista nebularis. Su color blanquecino y su agradable olor, similar al de la harina, resultan tremendamente traicioneros, ya que la ingesta de ejemplares de esta seta puede provocar un síndrome gastrointestinal grave, que cursa con síntomas graves como diarrea, vómitos o dolor abdominal.

Amanita pantherina

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E64 (Wikimedia)

La ingesta de Amanita pantherina, una seta caracterizada por su sombrero de color marrón o verdoso con apariencia atigrada, puede afectar a nivel mental sin llegar a dañar el hígado o los riñones. Sus peligrosos efectos se deben a la existencia de varias sustancias, tales como el ácido iboténico o el muscimol, compuestos psicoactivos que generalmente desencadenan la depresión del sistema nervioso, la aparición de dificultades para coordinar los movimientos (ataxia) o alucinaciones, sin llegar a resultar fatales.