Visual Concepts y 2K Games siguen en su particular carrera contra sí mismos (podemos seguir sin considerar NBA Live como competencia) con un NBA 2K18 que ha recibido más cambios y novedades de lo habitual. ¿Estamos ante una entrega de transición o ante un punto y aparte en la franquicia?Con los videojuegos deportivos suele ocurrir que una gran mayoría del público termina pensando que las entregas anuales son excesivas y, en muchos casos, injustificadas. Es muy común encontrarse con usuarios que se saltan una entrega entre compra y compra y terminan jugando la nueva entrega de turno cada dos años.

Suele ser una forma de notar mayores cambios o mejoras y es que, en según qué deportes o franquicias, es fácil que los añadidos o novedades con respecto a la entrega anterior no se sientan motivos suficientes como para desembolsar 60 o 70 euros de nuevo. Sin ir más lejos, yo mismo terminé descansando en lo que a videojuegos futbolísticos se refiere durante el último año.

Lo curioso es que la gente de Visual Concepts y 2K Games podrían situarse en el lado contrario; sí, es cierto que también ha habido años en los que parecía que su saga estrella, NBA 2K, no llegaba acompañada de un lavado de cara y una mejoría suficientemente sustancial como para justificar una nueva compra pero, en otros muchos casos, han terminado retocando, cambiando y añadiendo mucho más de lo que cabría esperar (e incluso de lo que a muchos les gustaría).

Al final, en todas las sagas de estos subgéneros se suele seguir un mismo patrón y uno se puede topar con entregas de transición, más continuistas y conservadoras, y otras que, de un modo u otro, cambian o revolucionan la fórmula conocida hasta el momento. NBA 2K18 es, sin duda, de las últimas pero, no por ello, deja de retocar y perfilar todo lo que había ido labrando hasta el momento.

Y es que, en esta ocasión, toca revisar de arriba a bajo el sistema de control y disparo de la franquicia. Y eso no es poca cosa, vaya. Hablamos del núcleo de una serie de juegos que llevaban años y años construyendo sobre una base muy sólida y, en general, habían alcanzado un nivel de solidez y calidad sobresaliente. Podría parecer un cambio gratuito e innecesario pero, en base a las múltiples quejas de la comunidad como ese “input lag” a la hora de controlar y driblar, Visual Concepts ha hecho borrón y cuenta nueva.

Ojo, es cierto que, el del movimiento, no es un cambio radical (aunque así lo parezca) que se note desde el segundo uno. Si eres jugador asiduo, faltaría más, tardarás poco en caer en la cuenta de que algo ha cambiado pero, aunque parezca paradójico, han cambiado mucho para que todo siga siendo muy parecido. Evidentemente, los tiempos de respuesta y la fluidez general a la hora de ejecutar según qué movimientos ha mejorado sobremanera y se han incluido cientos de animaciones nuevas, muchas de ellas de transición, para que todo sea más satisfactorio a la hora de ponernos a los mandos.

El otro pilar jugable que ha cambiado en esta nueva entrega es la mecánica de tiro. En palabras de la gente de Visual Concepts, buscan que no solo los jugadores experimentados en la franquicia puedan ser efectivos a la hora de anotar si no que cualquiera con nociones del deporte y de cómo se ejecutan los tiros pueda disfrutar a la hora de jugar. Ahora vemos una barra al lado de nuestro jugador en el momento en el que pulsamos el botón o stick de tiro y entrará en juego el timing (diferente con cada jugador, claro), nuestra zona en el campo y la oposición de los rivales. Un cambio evidente desde el primer partido pero al que, seguro, uno se acostumbra al instante.

Como siempre, además, la compañía le ha metido mano a su amplia gama de modos de juego y, en este caso, han querido cambiar por completo la experiencia del jugador interesado en crear y mejorar su alter ego baloncestístico. Ahora, en el espacio social llamado El Barrio podremos llevar a cabo todo lo relacionado con la personalización y progresión de nuestro personaje. En la práctica, hablamos de algo semejante a la Torre de Destiny (repitieron dicho ejemplo varias veces en la época de promoción) que integra y cohesiona de un modo más realista y orgánico lo que antes no eran más que menús.

Hacerte un tatuaje, cortarte el pelo, comprar nuevas prendas o disputar partidos callejeros serán algunas de las opciones de este entorno en el que también encontraremos nuevos minijuegos y retos adicionales. En mi caso, no termino de ver esta novedad como la gran revolución o el giro de 360º que se esfuerzan en vender desde 2K Games ya que, al fin y al cabo, las opciones y alternativas no han crecido en demasía con respecto a entregas anteriores, tan solo la forma de ser presentadas. Y, en muchas ocasiones, moverse por menús era una forma más rápida y menos pesada de efectuar ciertos cambios.

Nuestro jugador será, como viene siendo costumbre y pilar de la saga, protagonista de una nueva historia que, eso sí, empieza a sentirse demasiado previsible y deja cierto efecto deja vu. Volvemos a ser un jugador que destacaba en el baloncesto callejero y termina en la NBA, topándose con cracks y antagonistas, con mánagers y representantes caraduras y amigos y familiares que aportan el desahogo cómico de la trama. Sigue cumpliendo y siendo un referente en la industria pero es un modo algo estancado y carente de grandes novedades.

En otro orden de cosas, el clásico modo My General Manager también ha recibido un tratamiento algo más cinematográfico, incluyendo múltiples escenas de vídeo que se centran en lo que hay detrás de cada equipo. Además, pese a que se han eliminado los equipos de la Euroliga (nunca estuvieron realmente cuidados, para ser justos), se han añadido versiones All-Star de todos los equipos de la NBA, juntando a las estrellas y los mejores jugadores que han pasado por sus filas.

Conclusión

Es encomiable que Visual Concepts y 2K Games sigan insuflando de cambios y novedades cada entrega anual de NBA 2K. Mientras la evolución en otros videojuegos deportivos, con mucha competencia entre sí, es mucho menor, NBA 2K18 llega repleto de añadidos y mejoras pese a que NBA Live apenas suponga competencia alguna. Este año nos topamos con cambios profundos a nivel de control y físicas y mecánica de tiro, añadidos de importancia como El Barrio y retoques y pequeñas mejoras en modos como Mi GM. Una entrega que sigue buscando la perfección pero en la que, por otro lado, los micropagos tienen más presencia que nunca y se empieza a notar el desgaste de la fórmula utilizada en el modo historia.

Pros

  • Los cambios jugables (control, tiro y defensa) funcionan y actualizan la fórmula.
  • El Barrio. Aporta frescura y cohesión a todo lo relacionado con nuestro jugador.
  • Sigue presentando una cantidad ingente de modos. Todos profundos y bien trabajados.
  • La mejora gráfica, aunque parezca imposible, se nota.

Contras

  • La vertiente argumental apenas aporta frescura y termina siendo más de lo mismo.
  • Los micropagos cada vez tienen más relevancia.

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