Desde que Samsung lanzó la Galaxy Tab S original, nadie más en el mundo Android ha presentado una alternativa seria. Con la llegada del S-Pen a la Galaxy Tab S3 y el estreno de 4 altavoces, la compañía surcoreana ya no apunta a sus rivales en el ecosistema de los de Mountain View, sino hacia Cupertino. Veamos qué ofrece frente a los iPad Pro.La historia de todas las tablets está condicionada por el primer modelo moderno, el iPad de Apple. La respuesta de Samsung no tardó en llegar en aquel lejano 2010 con una Galaxy Tab original que, pese a tener componentes internos superiores, llegaba en un momento en el que Android no estaba adaptado a tablets. Samsung se lanzaba a un nuevo mercado conociendo desde el primer momento que más que un aliado, el software siempre sería el talón de Aquiles de sus tablets.

La llegada de Honeycomb no cambió demasiado el panorama, y es, de hecho, la peor versión de Android que se recuerda; por lo verde que llegó al mercado y por ser un sistema cerrado que rompía con parte de la filosofía de código abierto de Android hasta el momento. Fue un sistema de transición hacia Ice Cream Sandwich, con elementos de control de la interfaz y espacios exclusivos que también se integrarían en la nueva versión.

El problema para Samsung, tras muchas tablets, es que Android ha dado muy poco a sus pantallas de gran tamaño. No ha sido hasta 2016 cuando Nougat trajo al fin multiventana, mientras que desde Corea tuvieron que desarrollar su propio sistema (con los problemas que ello conlleva en Android en cuanto a compatibilidad) allá por 2012 en el Galaxy Note 2, desembarcando más tarde en el resto de dispositivos que, o bien se lanzaban o actualizaban.

Android en tablets no ha llegado a sobresalir, y prácticamente ya no se espera que ocurra en el futuro. Pero Samsung tiene las ideas bastante claras para competir con el iPad y la Samsung Galaxy Tab S3 podría ser la primera en estar a ese nivel o incluso superarlo. Esta ha sido nuestra experiencia con ella.

Debido a su capa polarizadora, cuando el ángulo de visión se fuerza al máximo en una pantalla SuperAMOLED, sus colores se vuelven entre rosa y verdes, pero es algo tan extremo que en una situación normal no es relevante. El problema de la pantalla de la Samsung Galaxy Tab S3 es que, si por ejemplo te encuentras leyendo un documento PDF con fondo blanco, una ligerísima variación del ángulo (muy común sujetando una tablet de «cierto» peso) hace aparecer un tinte rosáceo o verdoso que limita mucho la experiencia, pues va y viene sin desearlo.

Usando la Galaxy Tab S3 en el día a día

Fuera de su pantalla y construcción, la Samsung Galaxy Tab S3 destaca por la inclusión del S-Pen, que aunque no debuta en tablets de Samsung sí lo hace en la familia Tab S. Lo que más se echa en falta con él es una zona imantada con la que acompañar a la tablet mientras se transporta, aunque incluye un clip para anclarlo a bolsillos, camisas, etc. Todo lo demás alrededor del stylus resulta satisfactorio. En primer lugar, no requiere de carga energética para funcionar, un gran plus respecto al Apple Pencil del iPad Pro, y en segundo lugar, viene en la caja, no hace falta un desembolso extra.

El temor era, como siempre en una tablet Android, su integración con el sistema, y no, no ha defraudado; incluso saliendo de las convenientes funciones propias que Samsung ofrece preinstaladas, que permiten anotar sobre capturas de pantalla, hacer gifs tras capturar vídeos o tomar notas sobre la pantalla estando apagada aprovechando el mismo principio del «Always On» de los Galaxy S: si toda la pantalla muestra negro y se dibuja con líneas blancas, el consumo energético es ínfimo.

El S-Pen ha sido el primer responsable en hacer ver que el ecosistema de Android, sin ser tan fértil en tablets como iOS (es normal, no hay otras tablets de calidad cuyos usuarios gasten en aplicaciones), ha mejorado mucho su situación. Por ejemplo, durante nuestro tiempo con la Galaxy Tab S3 hemos podido hacer dibujo vectorial con la versión mini de Illustrator, que permite más tarde enviar al ordenador o a la cuenta de Adobe con una facilidad pasmosa. Lo mismo con la versión reducida de Photoshop. No faltan tampoco buenas aplicaciones para tomar notas como Squid o Bamboo Paper, y quien eche de menos Procreate, salvando las distancias, tiene ArtFlow.

Todas ellas han ofrecido un gran rendimiento con el S-Pen, que aunque tiene un lag perceptible como casi todos los modelos hasta ahora, no es molesto. El S-Pen ofrece también una bolsita con puntas de recambio que además ofrecen distinta sensación, de la gomosa por defecto a otro más rugoso. Las diferencias de presión se reconocen con precisión, y sin saber todavía si es por falta de soporte en las aplicaciones, la inclinación no ha tenido efecto en los dibujos.

Fuera del S-Pen, el panorama de aplicaciones de productividad es igualmente bueno para los usos habituales. Toda la suite de Microsoft Office está a la altura de sus hermanos en el iPad, y trabajar con las aplicaciones de Google Drive (Documentos, Presentaciones…) también es igualmente productivo. De hecho, he realizado un trabajo para la universidad únicamente entre estas aplicaciones, algo que en 2017 no debería ser noticia, pero que hace no demasiado tiempo no presentaba una situación similar a la del iPad. Para anotación y lectura de PDF, Xodo es una aplicación que además de ofrecer muchas posibilidades de anotación y buen rendimiento, permite organizar las cuentas en la nube, por lo que ha sido la herramienta más usada en ese sentido.

La situación tampoco es peor saliendo de productividad, al menos en las aplicaciones más comunes. Aplicaciones como Instagram, aunque sólo sea por el hecho de que Android estira la interfaz, se ven mucho mejor en esta Galaxy Tab S3 con respecto al iPad, donde la versión que se muestra sigue siendo la de iPhone. Con Facebook, durante mucho tiempo abandonada, también se pusieron las pilas y ahora presenta una verdadera interfaz de tablet. Las aplicaciones de streaming de vídeo y audio siempre han soportado bien este formato, y aquí no es novedad. La conclusión es clara: quizá quien busque usos muy específicos eche de menos aplicaciones para tablet en Android, pero **para el 90% de los usos comunes, la plataforma es lo suficientemente fértil y madura como para satisfacer**.

¿Qué puede echar de menos, pues, un usuario normal y corriente de tablets a día de hoy? Mimo por parte de Google o algún añadido más por parte de los fabricantes, que se quedaron en la multiventana y en la ventana flotante. Android en tablets necesita gestos multitáctiles como el comer. No es cómodo tener que buscar un botón concreto para ir atrás, o abrir el menú de apps recientes: iOS en el iPad permite hacer todo eso con dedos sobre la pantalla desde hace años, y son detalles que se usan día a día una vez los conoces. La perspectiva en este sentido no es demasiado buena: Android O no tiene funciones destacables para tablets, por lo que tendrá que ser Samsung de nuevo la que traiga novedades si quiere dar valor añadido a sus tablets.

En ese sentido, **el Touchwiz que encontramos aquí sigue la línea de los smartphones: cada vez menos intrusivo y aportando sólo funciones que dan valor. La parte negativa es que sigue sin sentirse tan fluido como la experiencia limpia de Google en los Pixel, y no ayuda el hecho de montar un chip del año pasado. Que no se malentienda, el Snapdragon 820 y los 4 GB de RAM mueven el sistema con soltura**, pero de ahí a sentir que lo que tienes en tu mano vuela, hay un amplio margen de mejora. Y es algo que escuece un poco teniendo en cuenta que estamos ante un producto que cuenta con un PVP de 679€ en la versión sin LTE.

El rendimiento con juegos exigentes es igual de bueno que el de un Galaxy S7 con Snapdragon 820, siendo la resolución menor. Como decimos, es un chip que va a dar guerra muchos años, y a día de hoy no se requiere más para que un producto sea considerado de los mejores, pero teniendo la nueva competencia de los iPad y de su A10X Fusion, puede quedar desfasada cuando pidamos más a las tablets.

Por último, en cuanto a batería, decir que ha sido bastante consistente entre las 6 y 7 horas de pantalla, pero también es verdad que siempre ha sido con el brillo relativamente bajo, al estar en interiores. El problema de esta Tab S3 frente a los iPad parece ser el consumo en segundo plano. Mientras que la tablet de Apple puede estar en reposo días y días sin apenas bajar el porcentaje, la Tab S3 tiene un consumo en standby (al menos con los servicios que uso, nada fuera de lo normal) considerablemente superior. Este hecho hace que el proceso de cargar sea más frecuente, tanto por no quedarte tirado pensando que la tenías muy cargada como porque la carga rápida aquí no es tan efectiva como en smartphones, arrojando un tiempo de unas tres horas.

Conclusión

El hardware la Samsung Galaxy Tab S3 es un gran exponente de lo que puede llegar a hacer la compañía surcoreana, si exceptuamos el hecho de que su chip es más de dos veces menos potente que el de su nuevo competidor directo, el iPad Pro de 10.5″. Ofrece una gran pantalla que te hará hacer ascos a casi toda la competencia, incluido al panel de tu televisor, a la que suma unos altavoces que en algunos casos te hacen olvidar conectar los auriculares estando en casa.

Con el S-Pen ocurre lo mismo. Samsung lo ha hecho evolucionar hasta ser una herramienta que puede competir con soluciones profesionales, hecho que se refuerza con la llegada de grandes aplicaciones de Adobe o Autodesk. Además, en el sentido productivo y de estudiantes, la Tab S3 no tiene mucho que envidiar a otras plataformas, pues soporta las aplicaciones más usadas de las grandes empresas de servicios.

El problema llega cuando descubres que esta tablet tiene un precio cercano a los 700€ y Android ha hecho muy poco desde hace unos años por empoderar a sus tablets. La multiventana y las ventanas flotantes aportaron valor en su momento y lo hacen ahora, pero el sistema necesita ganar agilidad mediante gestos y gestión de archivos entre esas ventanas. La función de soltar y arrastrar, si bien está presente en el sistema, no tiene adopción alguna. La conclusión en que Google no ha aprovechado los años de carencias del iPad para construir un competidor a la altura o superarle, y ahora ponerse a ella va a ser complicado.

La compra de la Samsung Galaxy Tab S3 está totalmente recomendada, pero si el S-Pen no es obligatorio, tanto **modelos anteriores rebajados como la Tab S2, o alternativas económicas como el iPad de 400€, son compras que por el precio pueden dar más satisfacciones**, dependiendo de los usos a los que se vayan a enfocar. En cualquier caso, el sueño de poder sustituir a un portátil sigue lejos para todos.

Pros

  • Pantalla: no tiene rival en reproducción de contenidos multimedia.
  • **S
  • Pen**: además de funcionar de manera excelente, hay gran variedad de apps donde emplearlo.
  • Sonido: la experiencia multimedia es buenísima en general, y los 4 altavoces apuntalan.
  • Aplicaciones: por primera vez no he echado de menos aplicaciones o adaptación de estas a pantallas grandes, el ecosistema crece a buen ritmo.

Contras

  • Snapdragon 820: no es una contra per se, porque aún es un chip muy potente, pero por 679€ se espera lo último que el mercado ofrece. Si Qualcomm no podía abastecer de 835, lo lógico habría sido optar por un Exynos.
  • Android: Mientras que desde Lollipop Android va trayendo a los smartphones novedades necesarias cada año, las tablets siguen muy huérfanas, sobre todo considerando que fue Samsung quien trajo la multiventana hace años.

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