Hoy, 30 de mayo, se ha convocado la tercera manifestación a nivel nacional de todos los taxistas en España. ¿La razón? La misma que se lleva enarbolando desde que la competencia llegase a tener nombre en el servicio del transporte con conductor en las ciudades. Se dirigen al sector de las VTC, esas peculiares licencias de transporte que viven su momento dorado, pero con nombres propios: Uber y Cabify.

Un movimiento que se produce justo después de la publicación del polémico informe de Uber sobre la liberalización del sector de las VTC y que tan poco gustó al gremio tradicional del transporte. De la opinión, no vinculante, del TJUE que cataloga a Uber como una empresa del sector del transporte; a la vez que celebra su vuelta a Italia tras la retirada de la prohibición de Uber Black.

Sea como fuere, las reivindicaciones de hoy giran en torno a unos pilares básicos. El primero de ellos no podía ser otro que las licencias VTC y el control que el sector del taxi quiere ejercer sobre ellas. Según Patxi Sesma, de Elite Taxi Barcelona "ahora mismo existe un agravio comparativo; no están obligados a cumplir las mismas normas tributarias que el servicio del taxi y no nos parece justo". Esto sería la retirada del IVA reducido del 10% a este tipo de actividad por considerarla, desde su punto de vista, la de una empresa privada y el cumplimiento de la normativa 1 a 30, es decir, por cada 30 taxis una VTC. Ahora mismo esta se ve superada en un gran número, por lo que proponen o bien la retirada de permisos, algo inviable en cualquier caso, o un cambio de normativa.

Por otro lado, estaría el tema de las bases o lugares de estacionamiento de las VTC a la espera de un nuevo servicio, en vez de tener que circular por las calles. Para ello se propone una revisión de la normativa: "Lo que queremos es que vuelva al status quo anterior para no acabar equiparando ambos sectores porque era una de las cuestiones que nos diferenciaba", explica Patxi.

Así como la movilidad de las licencias. Un detalle que pocos saben es que los permisos VTC tienen la capacidad de generar como máximo el 20% de sus ingresos fuera de su lugar de origen. Es decir, la polémica de los conductores de Cabify operando como refuerzo en la Feria de Sevilla de este año entraba dentro del marco regulatorio por el cual se rigen estas compañías. Elite Taxi quiere derogar esa capacidad para evitar conflictos y por la dificultad de ejercer un control eficiente en la actividad descentralizada.

Se suma a la lista una suerte de carné por puntos que vendrían a agotarse cuando la actividad de los taxistas no cumple con los marcos establecidos. Aunque en este caso no queda demasiado clara la implantación de este sistema, así como tampoco queda claro el objetivo de controlar la actividad de las VTC a través de la implantación de las famosas hojas de ruta en una página web pública. Estas son las que regulan la actividad de este sector y que, según ha sabido El Confidencial, las propias compañías enseñan a modificar para no ser sancionados.

Por último: la especulación de las licencias. El presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, Julio Sanz, ya manifestaba su determinación en la lucha contra la especulación en la compra-venta de las licencias VTC. Algo que lleva salpicando al sector del taxi durante años y que, por el efecto escasez, ha afectado de igual manera a sus primas cercanas. Sin embargo, desde las gremiales se explica que se está confundiendo el concepto de especulación con el de inversión; aunque sí asumen que "es cierto que se ha hecho por los lados, no buscándose, en este caso, el favoritismo para el sector del taxi". En toda esta línea, y para evitar los precios de las VTC que ya rondan los 70.000 euros en algunos casos, se publicaba el informe de Uber que vendría a bajar el precio por una oferta ilimitada de estos permisos. Al menos ambos están de acuerdo en la lucha contra la especulación.

Dentro de este contexto, Cabify ya ha manifestado que durante toda la jornada trabajará con normalidad respetando el derecho a huelga de un sector que, según su comunicado, no es competencia directa de su actividad. Añaden, además, que ante "una posible liberalización del sector y su efecto directo en la depreciación de las licencias de taxi, Cabify manifiesta que todos los agentes del sector deberían trabajar conjuntamente con la Administración para buscar la forma de asegurar la evolución del mercado y la protección de todos los que se encuentran dentro".

El mayor problema: las propias gremiales

En este encuentro y con pocos precedentes en otras manifestaciones, se han unido todas las gremiales de renombre en el elenco de asistentes.

Normalmente, los que generan más discordia han sido los que forman parte de la Gremial del Taxi, liderada por Miguel Ángel Leal, que en varias ocasiones han rehusado asistir. Siendo los representantes de casi el 70% de los profesionales del taxi en España y como la mayor voz ante la Administración, su presencia siempre tiene un carácter notorio.

Cabría pensar, por tanto, que tienen una línea común con intereses comunes. Error:

"Esto de objetivos comunes me hace mucha gracia, porque ha habido gente que prefiere defender los objetivos personales. Esto acaba afectando al taxista de a píe porque les está representando gente que no sabe".

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Aún quedan dos manifestaciones por celebrarse bajo las mismas reivindicaciones a las Administraciones Públicas: la primera se espera para el 29 de junio y la siguiente el 31 de julio de este mismo año. Una serie de parones a nivel nacional que quieren presionar en la dimensión pública.

Pero a la espera de conocer el balance y repercusión de la llamada "fiesta" de hoy, lo único claro es que se suma a la que ya se llevó a cabo el 16 de abril. En ese caso, el objetivo estaba centrado en la inactividad o, mejor dicho, impasibilidad, del Gobierno de Carmena en la capital respecto a lo que ellos consideran justo para el gremio. Su queja fundamental, emitida en un comunicado conjunto, se centraba en que Ahora Madrid había privilegiado "las relaciones con unas multinacionales que practican un modelo que se sostiene sobre la alusión fiscal y la precariedad". Ponía encima de la mesa la incapacidad de los agentes de movilidad para controlar las operaciones intrusas y apostillaba el drama con las apariciones públicas que se habían sucedido bajo la protección del Ayuntamiento y que no gustaban al gremio del taxi. Recordemos que en diciembre de 2016, Uber presentaba su nueva flota de más de 20 Teslas con la ayuda del Luis Cueto, Coordinador General de la Alcaldía de Madrid.

Pese a la insistencia del Ayuntamiento de Madrid, que anunciaba la firma de un nuevo protocolo de actuación y confirmaba que efectivamente, "las VTCs tienen una actividad limitada y que no puede intervenir en la actividad del taxi", las quejas se repiten.

Durante el 16 de marzo, los únicos problemas se localizaron en Barcelona. El grupo de manifestantes quiso entrar en el Ayuntamiento de Colau y finalmente las puertas del consistorio fueron cerradas impidiendo el encuentro. Para Patxi Sesma, de Elite Taxi Barcelona, fue un mal menor. Y lo cierto es que no fue más que un susto. El miedo es que durante la manifestación se pierdan los estribos y se les vaya de las manos; ya han sido algunos los profesionales que, de forma personal y no bajo las palabras de sus gremiales, han manifestado su posicionamiento de que, si es necesario "liarla" para llamar la atención, así será.

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La pelota en el tejado de las administraciones

Todo esto busca la presión por ambas partes a las instancias políticas. Lo curioso de todo este proceso es que tanto Uber como Cabify y las gremiales del taxi tienen la misma respuesta para una igual pregunta: su relación con la Administración es muy buena y han tomado nota de las peticiones. En el caso de Elite Taxi tienen de las dos partes:

"En Cataluña la relación con la Administración es perfecta. Es un tira y afloja, pero como cualquier sector, pero es bastante fluida. En el caso de Madrid es mucho más complicado porque tienen todas las administraciones.

Y esto explica la diferente duración de los paros. En Cataluña se prolongarán durante 24 horas, mientras que en Madrid se culminarán a medio día. Para Patxi, esta diferencia radica en el hecho de que en la comunidad catalana se quiere evitar la situación que está ocurriendo en la capital donde, según la organización, "se ha abierto la puerta a todos y no se ha controlado".

En cualquier caso, todas estas diferencias a nivel político vienen de la mano de la disparidad en cuanto a las opiniones y sesgos que se viven a esos niveles. De sobra es conocida la poca falta de acuerdo que existe en las filas de Podemos, donde a la vez que se acontecen los encuentros del Ayuntamiento, su cúpula principal anuncia una guerra abierta contra los TTIP y empresas como Uber. Ahora, y de forma muy sutil, la hoja de ruta del recién elegido candidato del PSOE, Pedro Sánchez, lanza pullas contra el modelo de negocio de este tipo de empresas. El Partido Popular, tradicionalmente partidario del sector del taxi, fue el encargado de aprobar in extremis la polémica ley del transporte en 2015. Sólo Ciudadanos se ha mostrado más partidario de la famosa liberalización del sector de las licencias.