En escasas semanas, Donald Trump ha experimentado la resistencia civil estadounidense. Primero, las mujeres marcharon en varias ciudades protestando contra la misoginia que caracteriza a Donald Trump, a los miembros de su gabinete y a sus primeras políticas públicas. Después, el veto migratorio contra los ciudadanos de siete países mayoritariamente musulmanes levantó enojo y protestas en los principales aeropuertos del país.

Otra manifestación bastante grande está por venir: la Marcha por la Ciencia, que aglutinará a quienes se oponen a las políticas energéticas y la postura respecto al cambio climático que Trump y compañía han expresado.

La idea, que originalmente surgió en Reddit, ya tiene fecha y lugar: el Día Mundial de la Tierra -22 de abril- en Washington D.C.

Dicha movilización es una respuesta a las denuncias anónimas de investigadores de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés), las cuales aseguran que tras la llegada de Trump a la Casa Blanca se les ha prohibido actualizar sus redes sociales y hablar con la prensa.

Además, está sobre la mesa el desdén que Trump ha mostrado a la ciencia. Desde el día uno de su campaña, ha negando la responsabilidad humana en el calentamiento global, ha asegurando que hay una correlación entre las vacunas y el autismo y ha dejado claro que su administración favorecerá a las industrias de combustibles fósiles.

Sumado a ello, AP hizo público que el Gobierno de Trump planeaba revisar los resultados de las investigaciones científicas antes de ser publicadas, controlando así la ciencia a favor de los intereses políticos.

Aunque el sector que apoya a la ciencia y a los científicos se dejará ver alrededor del mundo el 22 de abril, la resistencia ya ha comenzado en las cuentas alternativas de Twitter de instituciones tales como la EPA o la NASA, que nacieron para decir lo que el Gobierno les ha prohibido.