La evolución de Airbnb es cuanto menos curiosa. Empezó alquilando modestos sofás en casas de simpáticos propietarios dispuestos a mostrar los encantos de sus regiones a jóvenes, en su mayoría, que huían del turismo tradicional. Del sofá se pasó a las casas completas o semicompartidas a precios irrisorios comparadas con los hoteles; siempre y cuando estuviésemos dispuestos a prescindir del servicio de habitaciones. De ahí, por qué no, también había que controlar reservas de aviones actividades turísticas y cualquier cosa que pudiese entrar en la agenda de mochileros, jóvenes o gente que quería prescindir de la comodidad de un hotel en pro de un mejor precio.

Mientras todo esto ocurre, y en medio de la batalla con este o aquel Ayuntamiento por el cuestionamiento de su actividad, la subida de precios de la vivienda (gentrificación) y reducción de los alquileres para residentes, Airbnb ha vuelto a dar un cambio en la estrategia de su línea de negocio. El turismo a bajo precio está muy bien, ofrece muchas oportunidades a un mayor número de población, pero quieren aspirar a algo más. Algo más elevado quizá. A algo más caro.

La multinacional de alojamientos sin ninguno en propiedad está a punto de cerrar una importante compra en el sector del lujo. Luxury Retreats, con sede en Canadá, es una conocida cadena que gestiona villas de lujo para alquilar durante periodos de tiempo determinado; es decir: un Airbnb de lujo. Una compañía para la que la californiana tiene pensado destinar unos 200 millones en concepto de pago, según Bloomberg, y así entrar por la puerta grande en el exclusivo mundo del lujo y los ricos de todo el mundo. Su cartera de inmuebles incluye residencias de famosos, mansiones o islas completas, incluyendo en el precio la atención del servicio doméstico. Desde luego, fuera de lo que han estado gestionando hasta ahora.

Lo curioso de todo esto es que el crecimiento de Luxury Retreats ha sido gracias al que muy posiblemente se posicione como su comprador. Airbnb consiguió levantar el mercado del alquiler de vivienda vacacional, un segmento en el que son líderes indiscutibles. La canadiense encontró un nicho en el sector del lujo, uno que la californiana no había tocado hasta ahora, e incluso recaudó sumas millonarias en rondas de financiación, 16 millones de dólares aproximadamente y siendo completamente rentable. Hasta el modelo de negocio es similar: Luxury Retreats se embolsa el 20% en concepto de comisiones y el resto va a parar al propietario de la casa. Es decir, un modelo de negocio similar. Lo único que el 20% de un precio bastante superior a lo que se acostumbra en Airbnb, puede ser un porcentaje muy jugoso para la compañía.

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