Maria Escola Ph

Cuando los Reyes Magos fueron a visitar a Jesús recién nacido en el portal de Belén, le regalaron oro, incienso y mirra. Hoy en día, los tres Reyes regalan a los niños iPhones, tablets, consolas y, en el peor de los casos, carbón.

Los tiempos cambian, y de eso los Tres Reyes Magos de Oriente se han dado cuenta. Ellos traen a los niños lo que estos les piden. Unos niños que han nacido y se han criado en un mundo tecnológico, en el que los aparatos electrónicos forman parte de sus vidas.

Un juguete es un objeto mágico que mantiene fija la atención de quien lo posee, se convierte en una compañía, en un amigo, en algo que está ligado al ser humano desde su infancia, es parte de la formación del carácter por lo que su presencia en la vida de una persona es fundamental

Así describen en el estudio "El juguete popular mexicano de madera", de la Universidad Autónoma de México, la importancia que tiene un juguete en la vida de un niño.

En un anuncio de televisión, un niño salta de alegría cuando le regalan un simple palo. Vale, la reacción quizá sea un tanto exagerada y fuera de la televisión el niño no se hubiera emocionado tanto, pero ¿quién no ha jugado alguna vez en su vida con un palo?

Servía como espada (sobre todo la de Star Wars), como una escopeta o como el arma perfecta para cavar hoyos.

A los niños hoy en día no les hace falta imaginarse para qué puede servir un palo, con unas gafas de realidad virtual pueden adentrarse en diferentes mundos sin ningún esfuerzo mental.

Pero ¿y si hubiera un lugar donde los niños recibieran juguetes hechos de madera en lugar de gafas de realidad virtual y teléfonos móviles?

En Guanajuato, hay mercados de artesanías donde exponen juguetes realizados a base de madera. Este estado mexicano es especialista en el tratamiento de este material y sus artesanías son de las más famosas y reconocidas de las República.

Vuelven los caballitos de madera

Desde caballitos y coches de madera hasta rifles hechos de carrizo. En un mercado de Guanajuato pueden encontrarse todo tipo de artesanías elaboradas por carpinteros, quienes a partir de Navidades centran todo su esfuerzo en los regalos de los Reyes Magos.

Muchos niños de esta región reciben cada 6 de enero un regalo que hoy en día marca la diferencia, a pesar de ser uno de los más tradicionales y baratos del mercado.

Más allá de la nostalgia que pueden crear estos regalos en los más mayores, los objetos elaborados con madera se han convertido en una tradición en Guanajuato, que tiene como objetivo mantener la tradición artesanal del estado mexicano.

El Gobierno del estado ha tomado parte activa en este objetivo y, cada 6 de enero, entregan juguetes hechos con madera a niños de diferentes comunidades.

El año pasado, se entregaron 40.000 juguetes a los niños de Guanajuato, de los cuales más de 7.000 fueron elaborados por familias artesanas del estado. La iniciativa del Gobierno estatal no se trata únicamente de promover la tradición entre los niños, también se trata de impulsar el negocio de los carpinteros locales.

Los juguetes como patrimonio histórico

Mónica Redondo

Si hay una persona que conoce el negocio de los juguetes en México, ese es Roberto Shimizu, director y fundador del Museo del Juguete Antiguo de México (MUJAM). El mexicano de origen japonés tiene una de las colecciones de juguetes más grandes. La empezó a los 10 años.

En el museo, situado en la colonia Doctores de la Ciudad de México, hay expuestas 40.000 piezas fabricadas entre 1929 y 1970, aunque Shimizu calcula que en el museo hay un 10% de los juguetes conservados en tres bodegas.

En las tres plantas del museo, descansan desde figuras de lucha libre hasta robots que miden 1,60 metros. En la primera planta, un tiburón parecido al de la película Buscando a Nemo recibe a los visitantes.

En todo el museo, numerosas vitrinas guardan miles de figuras, utilizadas para entretener a los niños de las últimas generaciones.

Mónica Redondo

La conservación de la tradición carpintera en el ámbito de los juguetes ha cobrado mucha relevancia desde finales del siglo XX, cuando la industria de los juguetes en México cayó en picado.

Para Roberto Shimizu la época de oro mexicana ocurrió entre 1900 y 1960. Mientras Europa enfrentaba dos guerras mundiales, México acogía a muchos de los refugiados y gozaba de paz y un cierto bienestar económico. A causa del aumento de población durante esos años y a los avances, México tuvo una de las diez industrias jugueteras más importantes del mundo.

Con el paso de los años, las empresas chinas empezaron a tener relevancia y lograron posicionarse como líderes en el mercado nacional.

El MUJAM es un centro histórico mexicano, que alberga juguetes fabricados de hasta 60 años de antigüedad. Para Shimizu, “es un patrimonio histórico de México, no solo juguetero sino también del reflejo de cómo era la economía de México y la sociedad mexicana”, explica el coleccionista.

Cada vez será más difícil encontrar juguetes artesanales en la República, y sobre todo niños que los pidan por Reyes. Sin embargo, existen tradiciones como las de Guanajuato que pretenden mantener la relevancia de la carpintería, y museos como el de Roberto Shimizu, que rinden homenaje a la industria de la juguetería mexicana. Unos esfuerzos que convierten el patrimonio cultural en una joya guardada.

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