fábricas de coches

Si un operario de una fábrica de coches de los años 70 tuviera que trabajar en una actual es posible que pensara que está más en un hospital que en un sitio en el que se crean coches. Desde Fábricas Meteorológicas a olfateadores de coches pasando por escuchadores de motores y por boicots. Nuevas profesiones porque las factorías son cada vez más tecnológicas y cada detalle ha sido renovado en los últimos 30 años, sobre todo los relacionados con los controles de calidad.

¿Os imagináis en una fábrica de coches a una persona con una bata blanca examinando una radiografía de una llanta? Y el motivo es muy sencillo, un poro de menos de medio milímetro podría generar una abolladura en esta llanta si chocáramos contra un bordillo.

Este tipo de pruebas permiten ver las piezas en 3D y navegar dentro de ellas para analizar desde materiales metálicos de forma individual hasta conjuntos de componentes electrónicos. Estas pruebas sólo las pueden llevar a cabo ingenieros con una licencia especial para trabajar con energía nuclear por la exposición a la radiación, de hecho, como los técnicos de un hospital, llevan un dosímetro personal, un contador que emitiría una señal en caso de exposición a la radiación.

Revisar cada llanta en busca de imperfecciones es solo una de las tareas que realizan algunos departamentos de las fábricas de coches para que recibas el mejor vehículo posible, sin errores, sin posibles problemas futuros derivados de no haber creado bien el coche. Y es que no solo se revisan llantas sino tornillos, tuercas o las piezas de un motor para que su funcionamiento sea perfecto.

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