El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de La Seu d’Urgell ha requerido el pasaporte de Nadia Nerea a sus padres. El magistrado ha realizado esta solicitud para que la niña de once años, que padece una enfermedad rara llamada tricotiodistrofia, no pueda salir del país. Su familia lleva desde 2008 impulsando campañas mediáticas para recaudar fondos económicos para una supuesta operación en el extranjero.

Asimismo, tal y como ha podido confirmar este medio, el juzgado reitera la petición de los informes médicos de Nadia, que será evaluada por un forense. Aunque no hay una fecha límite para que la familia lleve esta información, fuentes del Consejo General del Poder Judicial han recalcado que estos datos deberían llegar al juzgado de «forma inminente». Además, el magistrado ha pedido a la Fiscalía que valore si considera oportuno la adopción de medidas civiles en relación a la menor, como podría ser su tutela hasta tratar aspectos sobre la manutención, la residencia, la comunicación, los tratamientos médicos o la educación.

«En la situación actual no apreciamos riesgo para la menor pero estamos vigilantes», ha asegurado el fiscal jefe de Lleida, Juan Boné, en declaraciones recogidas por Europa Press. La Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat de Catalunya también está haciendo un seguimiento del caso para proteger a la niña menor de edad. El requerimiento del juzgado llega dos días después de que el magistrado, a petición de los Mossos d’Esquadra, inmovilizara las cuentas bancarias donde los padres de la niña constan como titulares. Por este motivo la familia no podrá devolver las donaciones realizadas, al menos por el momento.

La familia de Nadia ha recaudado más de 150.000 euros para someter a la niña a una terapia que no existe

La apertura de la investigación por parte de la policía catalana se realizó después de que se publicaran las primeras sospechas por parte de Josu Mezo en el blog Mala Prensa y de sendas investigaciones realizadas por Hipertextual y el diario El País. Como pudo confirmar este medio, no existe la terapia para la que los padres de Nadia han recaudado más de 150.000 euros. La operación genética a través del cerebro no es ofrecida por ningún hospital de Houston y tampoco existe el supuesto médico Edward Brown.

Por desgracia, la tricotiodistrofia, la enfermedad rara que padece Nadia, no cuenta con un tratamiento aprobado ni experimental en la actualidad. La patología, descrita por primera vez en 1980, produce un envejecimiento prematuro pero no lleva a la muerte a los once años, como aseguraba su padre, Fernando Blanco Botana. La historia construida alrededor del trastorno que sufre la niña está plagada de falsedades e inverosimilitudes. La Federación Española de Enfermedades Raras se desvinculó del caso el pasado lunes, horas después de que se conociera que Blanco había sido condenado a cuatro años y diez meses de cárcel por los delitos de falsedad documental y apropiación indebida de al menos veinte millones de pesetas.

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