De todo lo presentado para las gafas de realidad virtual de Sony, Robinson: The Journey era uno de los títulos que más esperaba. Tanto por las demostraciones técnicas que habíamos visto anteriormente como por lo que el juego nos proponía en su presentación. El juego viene de la mano de Crytek, que no son precisamente nuevos en esto de hacer videojuegos (tampoco de hacer juegos para la realidad virtual), por lo que todo el conjunto pintaba redondo para cualquier que le gustasen los videojuegos. Y ese hype previo se ha visto más que colmando cuando hemos podido ponerle el guante (y las gafas encima).

Vaya por delante que el título de Crytek nació como una demo técnica, y que con el tiempo, ha ido convirtiéndose en un juego completo. Eso supone que, Robinson: The Journey es un juego corto, muy corto, pero muy placentero. Nos sitúa en el papel de, nunca mejor dicho, Robinson, un explorador que ha ido a parar a un planeta extraño, aunque desconocemos cómo hemos llegado hasta allí. Exploración planetaria pura, y eso es su mejor baza.

El apartado técnico acompaña: los escenarios están muy bien recreados y nuestra misión consiste en explorar el entorno para recabar datos y averiguar cómo diantres hemos terminado varados en un planeta alienígena. Parte de ese concepto de exploración que entra por los ojos desde el primer momento. La vista, como no podía ser de otra forma, es en primera persona, aunque el control es algo diferente al de otros juegos de VR: utiliza el Dualshock para moverse y girar la vista en pequeños movimientos, algo que evita en parte el mareo propio de la VR, aunque lógicamente el casco también es protagonista.

Durante la aventura nos acompañan una suerte de droide y un pequeño dinosaurio. Estas compañías pueden resultar extrañas, pero si dais una oportunidad al juego veréis que tiene todo el sentido del mundo, y va cobrando más interés según avanzamos por el planeta alienígena. Un planeta que está lleno de vida vegetal y que se ve de maravilla, aunque suponemos que todo su potencial se alcanzará con Pro, puesto que nosotros lo hemos probado con la PS4 Slim.

Nuestra única arma es una suerte de herramienta con la que podremos hacer levitar objetos y nos sirve para interactuar con parte del entorno. Es la mecánica principal del juego: podremos abrir cápsulas, escanear el entorno… El juego parte de la premisa de mundo abierto con zonas cerradas que tendremos que ir abriendo mientras resolvemos puzzles, algo para lo que podremos apoyarnos en nuestros compañeros. El resto, exploración y a maravillarnos del mundo alienígena.

Su mayor pega es su duración (unas seis horas) y algunas mecánicas que no termina de funcionar con su sistemas de VR, como subir pendientes verticales. La historia, aunque interesante no está lo bien narrada que nos gustaría, suponemos que por las circunstancias de la realidad virtual, pero sin duda, todos estos fallos lo suplen su apartado técnico y su propuesta diferenciadora. Si solo puedes probar unos pocos juegos para VR, que Robinson: The Journey sea uno de ellos.

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