Fernando Macarro, conocido popularmente como Marcos Ana, fue el preso político que más tiempo pasó en la cárcel durante la dictadura franquista. El poeta comunista fue encerrado en 1939, primero tras ser capturado por los fascistas italianos que luchaban en Alicante durante la Guerra Civil y, poco después, cuando había conseguido escaparse a Madrid, después de ser delatado por un antiguo amigo que se había hecho confidente. No salió de prisión hasta que fue liberado el 17 de noviembre de 1961, como resultado de la enorme presión internacional de organizaciones como Amnistía Internacional.

Marcos Ana pasó cerca de nueve mil días y nueve mil noches en sucesivos penales de Porlier, Conde de Toreno, Yeserías, Ocaña, Alcalá de Henares y Burgos. En total, veintidós años y siete meses encerrado, en los que estuvo condenado dos veces a muerte por el régimen franquista. El joven, encarcelado con apenas dieciocho años, consiguió la libertad a los 41. Atrás quedaban largos períodos de angustia bajo las piedras y los cerrojos de los presidios, aderezados por las torturas y malos tratos que sufrió por aquel entonces.

Fue en prisión donde conoció las obras de Quevedo, Lope de Vega, Federico García Lorca o Miguel Hernández, que se pasaban clandestinamente entre los encarcelados. Incluso pudo leer El Quijote, prohibido en aquella época. En 1954, mientras permanecía en una celda incomunicada de Burgos, Marcos Ana comenzó a escribir. Y por fortuna jamás paró. De sus manos brotaron poemas que le llevaban lejos de aquellas cuatro paredes, imaginando lo que se escondía detrás de los muros. El preso que más tiempo pasó en una cárcel franquista comenzó a usar un pseudónimo para firmar sus composiciones, un nombre que creó utilizando el de sus padres. Así nacieron Decidme cómo es un árbol o Mi corazón es patio, dos poemas desgarradores donde narraba sus vivencias en la cárcel.

El "Garcilaso rojo", como le llamaba ABC, escribió poesía de grito y denuncia. Algunos de sus versos llegaron incluso a inspirar canciones de Extremoduro años después. Poetas como Blas de Otero, Pablo Neruda, Luis Alberto Quesada, Teresa León o Rafael Alberti clamaban por su libertad mientras estaba preso. Pero las cosas no iban a ser fáciles una vez que fue amnistiado.

"Después de 23 años yo era como una piedra más de la prisión. No estaba muy preparado para vivir. Con 42 años, me mareaba al salir al campo, al ver los horizontes abiertos. Mi nervio óptico había perdido facultades al estar siempre encerrado", explicaba en una entrevista con RTVE. Uno de los sucesos más conocidos, que el director Pedro Almodóvar quiso llevar al cine, fue su primer encuentro con una mujer. Temeroso por su edad, decidió pasar la noche con una prostituta que, al conocer su historia, lloraba por la vida que había llevado y no quiso cobrarle.

En París, donde pasó los primeros años de su exilio en libertad, fundó el Centro de Información y Solidaridad (CISE), cuyo presidente de honor fue Pablo Picasso. Al regresar a España con la vuelta de la democracia, Marcos Ana fue candidato del Partido Comunista, aunque no llegó a ser elegido. Durante toda su vida, el preso que más años pasó en una cárcel franquista siguió peleando por sus ideales y escribiendo. En 2007, publicó su autobiografía Decidme cómo es un árbol y en 2013, Vale la pena luchar.

El Gobierno le concedió la medalla de oro al Mérito de Trabajo en 2009 y, dos años más tarde, al Mérito de Bellas Artes. A sus 96 años, Marcos Ana ha sido hoy ingresado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid con pronóstico grave. Sus palabras en una entrevista concedida hace unos años al diario Ideal de Granada resuenan en estos instantes. "Yo vivo en una agitación permanente y eso contribuye a que el organismo se vea obligado a responder. No obstante, siento que la muerte se acerca con pasos sigilosos, no con los fusiles de antaño; es la ley natural, por eso vivo con una intensidad enorme".