El regreso de la segunda temporada de la serie Fear the Walking Dead, después del ya habitual parón de tres meses en las de la AMC, viene marcado por la separación del grupo de personajes protagonistas, lo que bien sirve de excusa para ahondar en la personalidad de algunos de ellos y el modo en que, según la misma, evolucionan en este nuevo mundo zombificado al extremarse sus vivencias.

“Grotesque” (2x08) está centrado en el personaje de Nick Clark (Frank Dillane), y la impresión general que nos da su travesía por México es de que se trata de una especie de Into the Wild (Sean Penn, 2007). De hecho, durante un par de secuencias le vemos descansando junto a una furgoneta primero, y más tarde sobre ella, una furgoneta que trae a la memoria la icónica de la mencionada película. Y, en el transcurso de sus andanzas, hay secuencias de flashback intercaladas que conducen a la noche anterior al inicio de la serie, que nos dan la oportunidad de conocer mejor a Nick a través de su pasado como adicto a las drogas.

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'Fear the Walking Dead' 2x08 - AMC

Pero es una lástima que los responsables de Fear the Walking Dead, Dave Erickson y Robert Kirkman, hayan desperdiciado la ocasión de recomenzar la temporada de una manera verdaderamente impactante, como muy bien saben hacer en la ficción televisiva original, The Walking Dead (Frank Darabont, Kirkman, Charlie Adlard y Tony Moore, de 2010 a la actualidad), y continúen sin comprender que los espectadores escépticos y decepcionados con Fear the Walking Dead lo son sobre todo por su falta de fuerza, y muy especialmente en comparación con la serie madre. Y además hay que añadir un par de muertes inverosímiles en “Grotesque”.

Lo que sí resulta al menos interesante es la profundización de la imagen del Nick como un ser humano vivo capaz de moverse entre los muertos vivientes, no sólo porque veamos de nuevo que lo es, sino también por su comportamiento similar al de estos en determinadas circunstancias; y conocer un poco más a Gloria (Lexi Johnson), a la que antes sólo habíamos visto en el episodio piloto, devorando a un tipo en la iglesia vacía donde Nick se drogaba: ella es, en cierto sentido, semejante a Hannah (Lilli Birdsell), la chica de la bicicleta, una zombi sin piernas con la que se topa Rick Grimes (Andrew Lincoln) en el mismo piloto de The Walking Dead, cuya historia relataron luego en los webisodios de Torn Apart (Greg Nicotero, 2011).

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'Fear the Walking Dead' 2x08 - AMC

En el capítulo siguiente, “Los Muertos” (2x09), ampliamos los focos de atención y, aparte de seguir lo que va descubriendo Nick en el nuevo refugio al que ha llegado, donde tienen una inconcebible manera de tratar a los moribundos, vemos cómo el grupo principal parece que no tiene más remedio que guarecerse en un inhóspito hotel playero, algo que, evidentemente, no se nos antoja una buena idea ni para los atolondrados trotamundos de Fear the Walking Dead.

Y comprobamos, por repetición si pensamos en lo que pensaban los que se encontraban a cargo de la Celia Flores (Marlene Forte), la gran diferencia que los guionistas ven entre los mexicanos y los estadounidenses: mientras estos últimos se guían más por el pragmatismo a la hora de enfrentarse con el apocalipsis y, quizá, dilemas morales acerca del modo más honesto de encarar la violencia, los primeros se dejan llevar de forma generalizada por una fe de tipo religioso que le da un significado a lo que ocurre y, como dice Nick, no les hace parecer demasiado cuerdos. Y no sólo eso: si las bandas violentas yanquis y, sobre todo, sus líderes se movían por ansias de poder, parece que las mexicanas buscan beneficios en el trapicheo y el estatus temible que les otorga su control.

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'Fear the Walking Dead' 2x09 - AMC

Aquí vuelven las conversaciones sobre el pasado, que detallan más el carácter de los personajes tanto en lo que a ellos respecta como a lo que la manera en que ven a otras personas cercanas dice de ambos, con brindis por los desengaños vitales, y sobre cómo afrontar anímicamente la nueva situación apocalíptica, pero carecen de verdadero interés y de la intensidad de muchas otras de The Walking Dead; o quizá es que no nos afectan mucho porque no apreciamos a estos personajes como apreciamos a los de la serie original.

Y la sensación de que esto es así se acentúa cuando, si en un primer momento los espectadores ávidos de peligros con zombis involucrados se frotarían las manos con los ojos muy abiertos al darse cuenta de las posibilidades del hotel, luego verían la soberana estupidez con que se comportan Madison Clark (Kim Dickens) y Victor Strand (Colman Domingo), a los que se suponía con más seso aun con varios vasos de tequila entre pecho y espalda, y torcerían el gesto. Puede que todavía no estén tan curtidos en zombilandia como la familia de Rick y por eso se metieran en el hotel en primer lugar, pero eso no hace que los consideremos menos necios por hacerlo. Habrá que ver si en los próximos capítulos nos espera todo un espectáculo.

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