"A partir del año 1997 hubo diversos actos criminales contra el Instituto Roslin. No había carteles en las carreteras para evitar los ataques. Dolly fue camuflada entre otras ovejas para ser criada. Pero un investigador de la institución solía decir que, cuando iban con las cámaras de fotos, ella siempre giraba la cabeza", asegura el Dr. Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología. Cuando nació la oveja más famosa del mundo, se generó un intenso debate social y científico sobre las consecuencias que podría tener la técnica, incluidas aquellas relacionadas con la especie humana.

"Muchos de los miedos que surgieron con Dolly han desaparecido", asegura Kevin Sinclair, primer autor de un trabajo publicado hoy en Nature Communications. Su estudio es el primero en certificar que los clones supervivientes son igual de sanos que las ovejas no clonadas. Los investigadores de la Universidad de Nottingham han evaluado los efectos de la clonación a largo plazo sobre la salud de trece animales, cuatro de ellos originados con el mismo material genético que Dolly. "Pone negro sobre blanco lo que ya sabíamos o intuíamos por otros ejemplos en vacas, cerdos u otras especies, donde se mantenían los clones durante largos períodos de tiempo", apunta Montoliu.

Tan sanas como las ovejas no clonadas

"Dolly fue sorprendente y extraordinaria", destaca el científico del Centro Nacional de Biotecnología. Sin embargo, en opinión de Montoliu, extraer conclusiones de aquellos trabajos sobre un único animal es cuanto menos "complicado". "Es una obviedad, pero hay que recordarlo. De aquella se desató una gran cantidad de estudios y apreciaciones que generalizaban a partir de los datos obtenidos de una sola oveja", afirma el experto. Una de las grandes polémicas sobre Dolly giró en torno al posible envejecimiento prematuro del animal, que fue sacrificado en 2003 y en el que se vio que presentaba una edad biológica de diez años, según la longitud de sus telómeros, los "capuchones" que recubren los extremos de los cromosomas.

El trabajo demuestra que los animales clonados no presentan mayores signos de envejecimiento prematuro que los obtenidos por otras vías

"Las preocupaciones sobre el envejecimiento y la salud de los clones se han mantenido desde el nacimiento de Dolly", comenta Sinclair a Hipertextual. En el trabajo, su equipo ha analizado en profundidad aspectos relacionados con la edad, como la obesidad, la presión sanguínea o la artritis. "Hemos descubierto que nuestros animales están sanos en estos tres puntos, y no hay rastro de evidencia que muestre un envejecimiento antes de tiempo", añade el investigador. "Es un típico trabajo de los que cuesta obtener, tanto porque los experimentos son caros, como por ser a largo plazo y exigir mucha dedicación", sostiene Montoliu. De forma habitual los animales clonados no se mantienen ni se hacen estudios de envejecimiento como en este caso. Los resultados presentados ahora muestran que "todo lo que apareció publicado cuando Dolly no fue confirmado", lamenta el científico del CNB-CSIC.

El trabajo cuenta además con unas connotaciones históricas más que evidentes. Además de ser difundido en el vigésimo aniversario de Dolly, el trabajo llega cuatro años después de la muerte de Keith Campbell, uno de los responsables científicos de la creación de la primera oveja clonada. Al contrario de lo que parecía entonces, Ian Wilmut no fue el principal contribuyente a esta auténtica proeza de la investigación en biología. Dos décadas después, la transferencia nuclear, la denominación técnica con la que se conoce la tecnología que dio lugar a Dolly, "no es tan actual", en palabras de Montoliu. A juicio del investigador, se trata de un método "muy agresivo", similar al proceso que emplearíamos al tratar de "pinchar un globo con una tubería de uralita".

Dolly
Clones de la oveja Dolly. Crédito: Universidad de Nottingham (Reino Unido).

Los resultados del estudio en Nature Communications muestran que no existen diferencias entre los clones adultos y las ovejas no obtenidas por clonación. Sin embargo, la agresividad de la técnica a la que aludía Montoliu tiene efectos importantes sobre "la mortalidad fetal y perinatal", a pesar de que la eficiencia haya mejorado en otras especies como las vacas y los cerdos. Esto, según Sinclair, "sigue siendo un problema importante desde la perspectiva de la ética y el bienestar animal". El científico británico recuerda que los procesos de reproducción natural también presentan fallos durante el desarrollo embrionario. "Es una cuestión de tiempo, dado que por el momento, se observan más dificultades en los embriones clonados", asegura en declaraciones a Hipertextual.

Los expertos esperan que los resultados ayuden a cambiar la percepción negativa sobre la clonación, una "técnica más" en biología que ha quedado superada por herramientas como las células iPS o la edición genómica

De acuerdo con Montoliu, "nos faltaba un estudio sistemático" que permitiera demostrar que Dolly, al menos en relación a sus problemas de salud, fue una excepción. En su opinión, el trabajo cuenta con "deficiencias puntuales" asociadas con el tamaño de la muestra (sólo se evalúan trece clones) o con los controles (los animales no presentan exactamente la misma edad). El científico del CNB-CSIC, a pesar de estos inconvenientes, señala que "hay que hacer virtud" y resaltar el estudio longitudinal realizado. "Es de los pocos en los que se ha estudiado el desarrollo de clones durante tanto tiempo para comprobar su estado de salud", dice a este medio. Tanto Montoliu como Sinclair esperan que las conclusiones ayuden a cambiar la percepción social de la clonación, que sigue siendo bastante negativa. El rechazo de la opinión pública explica, en cierta manera, la prohibición europea de clonar animales de granja y de obtener alimentos a partir de ellos. Ambos investigadores coinciden en que "no hay una base racional que justifique la medida".

Veinte años después del nacimiento de Dolly, la investigación ha avanzado mucho. "Hasta el 2006, cuando Yamanaka dijo cómo se hacía la reprogramación celular, un trabajo premiado con el Nobel de 2012, seguíamos tratando la clonación o transferencia nuclear como una caja negra. No sabíamos qué pasaba", comenta Montoliu. A partir de ahí ya no era necesaria la técnica de Dolly para obtener células embrionarias pluripotentes, pues podemos llegar antes fabricando las conocidas células madre iPS. "El principal legado de Dolly fue demostrar que era posible reprogramar una célula animal completamente diferenciada", apunta Sinclair. La llegada de nuevas técnicas como la edición genómica ha permitido añadir una herramienta más a la caja de la reprogramación celular, donde la clonación y el nacimiento de Dolly jugaron un papel fundamental.