Beatrice (nombre ficticio) trabajaba como administrativa en un importante despacho de abogados de Bélgica. Pero sus jefes decidieron echarla cuando supieron que era lesbiana. Su salida del armario conllevó la pérdida del empleo en el que llevaba años, aunque el país belga fuera uno de los primeros en aprobar el matrimonio igualitario. La LGTBfobia, o rechazo por razones de orientación sexual y de identidad de género, sigue muy vigente en la actualidad, a pesar de las diferentes normativas que han promovido la igualdad de estos colectivos y el logro de derechos históricos. Beatrice, tras quedarse en paro, decidió emigrar a Francia. Allí vive casada con Valérie. Pero nunca más ha vuelto a decir que es homosexual en el bufete donde trabaja. En el nuevo despacho, Beatrice siempre se refiere a su pareja como "Damien". Tiene miedo de que la situación se vuelva a repetir, especialmente cuando su jefe francés afirma que "Ibiza sería un paraíso, qué pena que esté llena de maricones". Su caso, por desgracia, no es el único.

Más de la mitad de personas LGTB no revelan su orientación o identidad en el trabajo por miedo al rechazo

Cuando Ellen DeGeneres habló abiertamente sobre su homosexualidad en 1997, no imaginó que salir del armario produjera el revuelo que ocasionó. Con el episodio The Puppy Episode, galardonado luego con un Emmy y que consiguió un récord de audiencia con 42 millones de espectadores, la actriz y presentadora declaró que era lesbiana, como el personaje al que interpretaba. Las presiones tras la emisión de aquel capítulo fueron enormes, como reconoció luego la propia DeGeneres. El reciente caso del árbitro Jesús Tomillero, primer colegiado de fútbol español que se declara gay, recuerda que la LGTBfobia sigue existiendo en este 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia.

La discriminación laboral afecta a un 60% de personas LGTB

Según un estudio realizado por Ben Capell, investigador de ESADE Business School y la Universitat Ramon Llull, "el 60% de las personas LGTB ha vivido algún tipo de hostilidad o discriminación LGTBfoba en el trabajo". Al igual que le sucede a Beatrice, más de la mitad de homosexuales, bisexuales o transexuales "prefieren no revelar su orientación sexual o identidad de género en el trabajo". La razón, de acuerdo a las conclusiones del análisis, es que se sienten más seguros en su entorno social (familia y amigos) que en el laboral. Capell sostiene que, en la mayoría de los casos, no se observaba una discriminación directa, sino que los incidentes se relacionaban con momentos en los que sus compañeros de trabajo "hablaron del colectivo LGTB de manera negativa".

Bromas despectivas, vejaciones, acoso laboral o trabas en la promoción son algunos ejemplos de LGTBfobia en el empleo

Entre las situaciones de discriminación por la orientación sexual en el empleo, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) reconoce tres categorías. En primer lugar, las acciones directas y detectables de LGTBfobia, como agresiones verbales y físicas, las amenazas, la sobrecarga de trabajo o el empeoramiento de las condiciones laborales por el hecho de ser homosexual, bisexual o transexual. En segundo lugar, los comentarios genéricos o actividades indirectas que contribuyan a deteriorar las condiciones en las que se ejerce el trabajo y, por último, una discriminación al alza mucho más sibilina y sutil. Como ejemplos, la entidad cita el "reconocimiento de un puesto de trabajo de menor escala aunque el que verdaderamente se empeña sea superior, ausencia reconocimiento en la empresa y de visibilidad ante el público o terceros o ausencia de ascensos".

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El Estudio 2013 sobre discriminación por orientación sexual y/o identidad de género en España, publicado por la FELGTB, también aportaba otros datos preocupantes. Según esta investigación, un tercio de las personas encuestadas se habían sentido discriminadas en el trabajo. Como ejemplo, la federación cita un caso de rechazo en el ámbito educativo. "Estuve trabajando como profesora de Educación Secundaria en un colegio privado concertado, en donde indagaron sobre mi orientación sexual (con objeto de aportarlo como causa de despido)", denuncia una de las participantes en la investigación. Las bromas en el trabajo, el trato discriminatorio, el acoso laboral o las trabas en la promoción profesional son las cuatro situaciones más frecuentes de LGTBfobia en el empleo.

"No es que en España de repente nos hayamos vuelto más tolerantes, es que se han conquistado derechos que antes no existían", explica el psicólogo Eparquio Delgado.

¿Pero por qué ocurre este rechazo y discriminación hacia el colectivo LGTB? Según Eparquio Delgado, psicólogo y director del Centro Rayuela, la homofobia no es un problema individual de aquellos que la ejercen. "Es algo social y cultural, que no debemos abordar desde la psicología, sino desde el ámbito educativo", explica a Hipertextual. Pero lo cierto es que la LGTBfobia existe a nivel laboral, a pesar de medidas como la Directiva 2000/78/CE del Consejo, de 27 de noviembre de 2000, relativa al establecimiento de un marco general para la igualdad de trato en el empleo y la ocupación, que luchan en contra de la discriminación por razones como la orientación sexual, entre otros aspectos. Sin embargo, de acuerdo a la FELGTB, "con los datos en la mano, parece que el conocimiento o la efectividad de esta directiva no es muy elevado. Nuevamente, encontramos un desfase entre igualdad legal e igualdad real."

Delgado equipara los casos de homofobia, la bifobia o la transfobia con el machismo existente en la sociedad. "Como sociedad debemos darnos cuenta de que tenemos un problema y ponerle solución", explica el experto. En su opinión, el trabajo de los colectivos sociales y de referentes como Pedro Zerolo han servido para mejorar la visibilidad y luchar contra la LGTBfobia. "No es que en España de repente nos hayamos vuelto más tolerantes, es que se han conquistado derechos que antes no existían", comenta el psicólogo, en referencia a la aprobación del matrimonio homosexual. Según Pew Research Center, nuestro país está considerado como la región donde mayor aceptación hay de la homosexualidad (88%) en el mundo. ¿Pero se da este respeto también en el ámbito laboral?

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Cómo de confortable te sientes en el trabajo ante un compañero que es homosexual o bisexual (mapa de la izquierda) y transgénero o transexual (mapa de la derecha). Fuente: European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions

Las investigaciones realizadas por la Unión Europea muestran que, al contrario de lo que podría parecer, España no es tan tolerante con el colectivo LGTB en el trabajo. Países como Dinamarca, Holanda y Finlandia cuentan con entornos laborales más favorables para que una persona homosexual, bisexual o transexual "salga del armario" sin sentirse rechazada. Combatir la LGTBfobia permitirá que ese tercio de individuos que no hablan sobre su orientación sexual o identidad de género puedan hacerlo libremente. De acuerdo a la FELGTB, en la mayor parte de casos en los que se denuncia la LGTBfobia en el trabajo, los afectados acuden a la propia empresa (30,92%), mientras que menos del 10% de los encuestados deciden consultar con un sindicato o una asociación LGTB.

Los colectivos LGTB denuncian que la discriminación laboral sigue existiendo, a pesar de la normativa europea que lucha contra ese rechazo

Por ello, según este tipo de colectivos, se necesitan más iniciativas legislativas y elaboración de convenios colectivos que fomenten la igualdad y eviten la discriminación. Como se refleja en la nota de prensa de la Comisión de VIH Empleo, de la que forma parte la FELGTB, lo que se está reclamando es la aprobación de una Ley de Igualdad de Trato y no Discriminación que luche contra la discriminación laboral. Por ejemplo, el pasado 1 de mayo, la organización, junto a colectivos como Trabajando en Positivo, CESIDA y los sindicatos UGT y CCOO, denunció las "graves consecuencias que han tenido las diferentes reformas laborales en el acceso al mercado laboral y el mantenimiento del puesto de trabajo de las personas con VIH y sida". Para evitar la estigmatización y el rechazo, las entidades impulsaron una Guía sobre acción sindical y VIH. La Federación de Servicios a la Ciudadanía (FSC) de CCOO y FELGTB también publicaron recientemente el documento Personas trans en el ámbito laboral: Guía para el proceso de transición, que pretende ser una herramienta a la hora de enfrentarse al proceso de transición en el centro de trabajo y frenar cualquier tipo de discriminación.

En el caso de orientaciones menos visibles todavía, como la asexualidad, queda un camino muy largo por recorrer. "En el ámbito académico he sentido incomprensión", denuncia Pablo Ortiz. El joven científico, que participó recientemente en una campaña de Flex sobre el tema, explica a Hipertextual que la incomprensión se da "al ver que no actuamos como se espera". "Al final hay muchos elementos de sexualización y nunca me he visto capaz de seguirlos bien ni me he sentido cómodo. Esto se exterioriza y los demás lo ven, lo que dificulta la confianza, sin llegar a ser un bullying en sí", relata a este medio.

Además de las personas que no sienten atracción sexual por nadie, Delgado va un paso más allá. "En el mundo de la ciencia tampoco hay investigadores que hayan salido del armario", algo que, a su juicio, refleja un problema de visibilidad y normalización. En su opinión, las personas homófobas no son "enfermas", sino que se trata de individuos "con ideología". Con el fin de terminar con la LGTBfobia, Delgado pone el foco en la ciudadanía y no tanto en las personas que sufren el rechazo o en aquellas que ejercen estas discriminaciones. "Nosotros como sociedad tenemos que hacer algo porque nos corresponde a todos", afirma. Y es que España, a pesar de los logros conseguidos, sigue siendo homófoba. También, por desgracia, a nivel laboral.