Luca, la nueva película de Pixar, y La Sirenita, uno de los clásicos de Disney basado en el cuento de Hans Christian Andersen, tienen mucho más en común de lo que podría parecer. Incluso tras la figura de la protagonista de La Sirenita hay una historia muy interesante. Además, incluye una metáfora que hay que tener en cuenta para entender qué quería contar Andersen con su trágico cuento.

En primer lugar, vamos a centrarnos en qué tienen en común las dos películas. Ya sabemos todo lo que las diferencia; pero hay ciertas pinceladas que unen las dos historias, más allá de que comienza bajo del mar. Para ello vamos a hablar de Luca, por lo que este artículo contiene spoilers del nuevo film.

Empecemos por las similitudes que hay en las dos películas antes de meternos en el fango de las metáforas. El principio tanto de Luca, que puede verse ya en Disney Plus de forma gratuita, como de La Sirenita es con un barco navegando. Por supuesto, siempre hay diferencias, por ejemplo el de la nueva película de Pixar es más pequeño; pero ya te hace recordar la otra película.

Similitudes entre 'Luca' y 'La Sirenita'

Cuando Luca y Alberto se encuentran por primera vez; Luca está observando varios objetos que cayeron del barco la noche anterior. Entre ellos, un reloj que volveremos a ver más adelante en la película. En seguida nos queda clara la fascinación de Alberto por la superficie y el miedo de Luca. Después, el protagonista de la película también se sentirá fascinado por la superficie; sobre todo cuando descubra la existencia de las Vespas. Ese mismo miedo y fascinación son los que llevan a Ariel a asomarse al barco del príncipe Eric, a salvarlo y dejarlo en la playa. Y, también, a comenzar su historia. En definitiva, la curiosidad de ambos personajes por la superficie es lo que hace que quieran emprender esta nueva aventura. Pero hay algo más que les empuja hacia allí.

Los progenitores de Ariel y Luca no quieren que tengan contacto con la superficie y se enfadan, pero gracias a eso ellos comienzan sus aventuras

Las aventuras de Luca y Ariel comienzan tras pelearse con su madre y con su padre, respectivamente. Ambos progenitores se enfadan con sus hijos debido a su fascinación por la superficie. Al protagonista de la película de Pixar le descubren después de pasar varios días subiendo a la superficie a pasar tiempo con Alberto. Mientras que Tritón se enfada tras descubrir que Ariel está locamente enamorada de un humano. Ninguno de los padres quiere que su hijo salga del agua.

Por último, ambos tienen que cambiar su cuerpo para poder salir del mar; aunque la manera en la que lo hacen es diferente. Ariel renuncia a su cola a cambio de su voz y durante tres días intenta enamorar al príncipe Eric. Por su parte, Luca tan solo tiene que salir del agua para hacer desaparecer su cuerpo de monstruo marino. No obstante, cualquier contacto con el agua le hace volver a transformarse, aunque sea parcialmente. La forma en la que Luca cambia de forma recuerda más a la de las sirenas de la serie H20 que a la del clásico de Disney.

Disney

'La Sirenita' también tiene su metáfora

¿Qué pasa bajo del mar que tanto Luca como Ariel prefieren la superficie? Pues si lo leemos como si el mar fuera un armario, la verdad es que se entiende que ambos prefieran estar fuera de él y vivir sus vidas felices. De Luca ya lo hemos hablado anteriormente, pero ¿qué pasa con La Sirenita? ¿Es también una metáfora sobre el colectivo LFTB+? De primeras no lo parece, hay que entender a Andersen para ver la metáfora.

Ninguna de las dos compañías quería hacer a sus protagonistas iconos LGTB+, pero eso no quita que la gente puede hacer una lectura diferente de las películas a la que buscaban sus creadores. Sin embargo, con La Sirenita tenemos que ir atrás en el tiempo. Hasta el momento en el que Andersen escribió su cuento. Es diferente a la historia de Disney, porque, por ejemplo, la protagonista del cuento termina convertida en burbujas tras no conseguir el amor de su príncipe; pero ambas historias siguen teniendo cosas en común.

El amor de Andersen por un aristócrata

Hans Christian Andersen era el protagonista de sus cuentos, desde El patito feo hasta La princesa y el guisante. Y, como no podía ser menos, también de La Sirenita. En sus obras plasmaba sus mayores deseos y moldeaba la realidad a otra que le era mucho más favorable. Excepto en el caso de la historia en la que luego se basaría Disney para crear a Ariel.

En La Sirenita de Andersen, la protagonista siente una fascinación por la superficie y un príncipe, pero ninguno de sus deseos se verá satisfecho. Y es que esto se debe a que está basado en la propia historia de Andersen y su fascinación por el aristócrata Edvard Collins, hijo del director del Teatro Real de Copenhague.

El deseo de un amor correspondido

La historia de Ariel surgió cuando Andersen se exilio en la isla de Flyn cuando su amor se casó. Y es que el escritor le amaba profundamente, según algunas de las cartas que se han podido recuperar. Sin embargo, era finales del siglo XIX y la homosexualidad no estaba bien vista; por lo que la superficie del cuento simbolizaba la libertad de amar. Pero Collins no sentía absolutamente nada por el escritor danés sino asco y desprecio; esto es importante porque en otro caso, igual no habría importado la idea que tuvieran en la época, otros hombres y mujeres han vivido su amor antes, aunque con menos libertad.

Andersen explicaba así que sus deseos homosexuales solo serían buenos o correctos si fueran correspondidos; pero Collins no le amaba

Pero volvamos al punto. No sabemos si Andersen era homosexual o bisexual, pero lo importante es que deseaba a un hombre. Y ese deseo prohibido lo plasmó en la fascinación de su sirenita en la superficie y la búsqueda del amor en el príncipe. Pero el cuento tiene un trágico final. En la narración, Andersen ya ha explicado que las sirenas no tienen alma y que solo con el beso del príncipe, recibiría un trocito de su alma y vivirían felices. En cambio, al no corresponderle el príncipe; la Sirenita se convierte en espuma de mar y muere.

Andersen explicaba así que sus deseos homosexuales solo serían buenos o correctos si fueran correspondidos; pero Collins no le amaba. Él consideraba que no tenía alma y que solo su amado podría dársela, como plasmó en el cuento. Solo el amor correspondido conseguiría que no se sintiese un monstruo.

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La otra lectura de 'La Sirenita'

Saliéndonos de la historia del propio Andersen, La Sirenita puede tener otra lectura más. Esta es un poco más libre, pero plantea que Ariel representaría a las mujeres trans, que solo dejando atrás la superficie y la cola de sirena podrían ser felices. Esa transformación hacia su verdadero yo llenaría a las mujeres trans de felicidad y, por qué no, del amor de un príncipe.

Algunas mujeres trans se sienten identificadas con la historia de Ariel, aunque no era lo que quiso contar Andersen ni Disney

Esta otra lectura es menos conocida, pero también hay que tenerlo en cuenta porque algunas mujeres trans se sienten identificadas con ella. O, al menos, con la metáfora. Y aunque Disney, por supuesto, nunca aceptará que Ariel se puede considerar un personaje trans o que es una metáfora sobre la homosexualidad; las personas del colectivo LGTB+ tienen ahí a sus iconos. Independientemente de lo que Pixar o Disney quisieran contar, las experiencias de los espectadores marcan la lectura que se hace de las películas. Y todas son correctas.

Más allá de 'Luca': iconos LGTBIQ+ en Disney

Pero Ariel y Luca no son los únicos personajes que llaman la atención debido a sus posibles sexualidades. Los seguidores de Elsa (Frozen, 2013) pidieron durante años una novia para ella. Con Raya y Namaari, de otra de las últimas películas de Disney, Raya y el último dragón, sucedió algo parecido. La química entre ellas es aplastante, pero la compañía de Mickey Mouse por el momento no tiene intención de hacerlas pareja. Y otro de los iconos, en este caso bisexual, es el general Li Shang, el que terminó siendo el marido de Mulán.

Que Ariel fuese una mujer trans no era la idea que el escritor quiso transmitir; como tampoco es la idea de Pixar el que sus espectadores piensen que Luca y Alberto, en otras circunstancias, se habría considerado que se gustan y hubiera quedado más explícito. Sin embargo, no todo es la intención del autor. El mensaje que recibe el espectador será distinto según sus vivencias y los sentimientos que la película le genere. Y, sin duda, tanto La Sirenita como Luca han llegado al público LGTB+ de diferentes maneras a las planteadas por sus directores. No son monstruos marinos, son personas que quieren vivir libres. Como todos.