Disney, por el momento, no quiere ni oír hablar de hacer personajes LGTB+ en sus películas. Es cierto que Pixar va a su aire y suele tener menos reparos que la compañía de Mickey Mouse en modernizar sus historias. Justo por eso tenían una oportunidad de oro en esta nueva película, Luca, para dar al público al primer personaje de la compañía abiertamente gay (o bisexual). Pero a pesar de esto, Pixar no han sabido aprovecharla.

Aunque ni Disney ni Pixar ni ninguna otra compañía audiovisual tienen la obligación de presentar personajes de ningún tipo; ayudarían mucho a la normalización de ciertas minorías en el mundo. En España, por ejemplo, el matrimonio homosexual está permitido; a pesar de esto, se siguen produciendo agresiones homófobas. Además, hay que tener en cuenta el alcance de Disney y Pixar, que puede ayudar a que en muchos países se entienda que las personas LGTB+ tienen derechos. Recordemos que tan solo en 30 países está permitido el matrimonio igualitario y que en muchos más todavía se asesina a las personas homosexuales, bisexuales o transexuales debido a ello.

Sin embargo, más allá de lo que podrían hacer Disney y Pixar; una parte de su público ya piensa que algunos de sus personajes forman parte del colectivo. Li Shang (Mulán, 1998) es un icono bisexual; de Elsa (Frozen, 2013) se ha dicho tanto que puede ser lesbiana y la sexualidad de la protagonista de Raya y el último dragón también se debatió hace unos meses en las redes sociales, al igual que la de otra de sus personajes, Namaari. Pero a todo esto ahora se suma, también, dos de los personajes de Luca.

Luca y Alberto, los dos protagonistas indiscutibles de la película junto a Giulia, podrían ser homosexuales. No solo gran parte de la forma en la que se comportan en contextos heterosexuales se consideraría que se gustan; se quieren, se aman. Sino que, además, la historia que cuenta Luca se puede ver como una interesante metáfora. Y es que se puede leer como si fuera el descubrimiento de la sexualidad de Luca y la posterior salida del armario. Pero hablaremos un poco más adelante de ello.

A partir de aquí, los spoilers son una parte muy importante del artículo. Si no has visto la película y quieres disfrutarla, mejor vuelve cuando ya la hayas visto.

¿Dos niños pueden amarse?

Disney

Muchas personas se escandalizarán con este artículo. "¡Pero son niños!", dirán seguramente. No sabemos exactamente qué edad tienen Luca y Alberto, los dos personajes que podrían formar parte del colectivo. Pero esto va más allá de que puedan o no ser conscientes de su sexualidad (aunque muchas personas LGTB+ lo saben desde muy pronto).

La pregunta clave es, más bien, ¿por qué Disney no se atreve a hacer una película con personajes LGTB+ para niños cuando hay muchas otras que muestran el amor heterosexual en la infancia? Ejemplo de ello son Mi chica (Howard Zieff, 1991), Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012) o Up (Pete Docter, 2009), también de Pixar, por dar tres ejemplos. Aunque muchas otras películas usan la amistad desde la más tierna infancia para desarrollar, a largo plazo, una historia de amor entre los protagonistas. Eso sí, siempre y cuando sean heterosexuales.

¿Amor entre Luca y Alberto?

Pero veamos un poco más en profundidad varias de las escenas que nos hacen pensar en que Luca y Alberto podrían estar enamorados. Aunque en ningún momento Pixar hace escenas explícitas, la relación entre los dos protagonistas recordaría, si uno de ellos fuera una chica, a una historia de amor.

La relación entre los dos protagonistas recuerda a una historia de amor

Alberto le enseña a Luca a caminar, a respirar el aire y le hace ser un poco más valiente. También comparte con él su amor por las Vespas. Esto les unirá de una manera tan estrecha que se pasarán días construyendo sus propias versiones de la clásica moto italiana. Y probándola. En un principio, Alberto es el más valiente y el que siempre se monta en sus experimentos. Hasta que un día convence a Luca para que le acompañe en su paseo. Y en cuanto la cosa se pone difícil para Luca, se abraza con fuerza a su amigo. Si no fueran dos chicos, en ese abrazo probablemente se hubiera insinuado algo más que una amistad.

En otro momento, Luca sueña con conseguir una Vespa y flotar por los cielos; pero siempre junto con Alberto. De hecho, a lo largo de la película los dos buscan en todo momento una forma de pasarse el resto de su vida montados en una moto y juntos. Tanto uno como el otro hacen todo lo posible por ganar la carrera para poder comprar su ansiada moto y marcharse a recorrer el mundo.

Todos los momentos que Luca y Alberto disfrutan juntos, que uno le enseñe al otro a hacer cosas, el abrazo en la falsa Vespa y la ensoñación del protagonista de cómo sería su vida si ambos consiguieran volar con su moto; recuerdan a lo que los clichés románticos del cine nos han enseñado que es vivir una historia de amor.

Pero más allá de estas escenas hay una gran metáfora en Luca que podría ser una señal de que nuestros protagonistas, en realidad, forman parte del colectivo LGTB+.

La metáfora sobre 'Luca'

Disney

La metáfora, en algunos puntos, puede ser desafortunada. Pero sabemos que Pixar no ha hecho esta historia pensando en lo que os voy a contar a continuación; por eso no pensaremos que están llamando monstruos marinos a las personas LGTB+.

Tanto Luca como Alberto son diferentes, son "bichos raros", según la película. Y Giulia también lo es; lo que se podría leer como que también es un personaje LGTB+. Pero ellos dos, en particular, lo son de verdad ya que son monstruos marinos que tienen la capacidad de cambiar de forma en la superficie. Esto da mucho juego en la película, a veces parecen las sirenas de H20, que en cuanto se mojan, se transforman y muestran su verdadero yo.

Pero la mayor parte de la película Alberto y Luca ocultan cómo son realmente. Al principio, los dos disfrutan de la superficie y van teniendo unas serie de momentos que en un contexto heterosexual se hubiera entendido como los momentos previos a una relación amorosa. Tras una discusión con su madre, Luca se va a la superficie. Y Alberto le convence para que se mezclen con los humanos.

La salida del armario

Avancemos un poco en la película. Llega un momento en el que Alberto se pone celosos de que Giulia y Luca compartan muchas cosas y al final se muestra en su verdadera forma a la chica. En ese momento, Alberto espera que no amigo también se muestre como es; pero no lo hace. Esta escena se puede considerar la salida del armario de Alberto. Y el hecho de que Luca tenga miedo a seguir sus pasos es porque todavía no se ha aceptado a sí mismo ni a lo que siente.

Es en la carrera, cuando Luca tiene que enfrentarse a Ercole para defender a Alberto, que vuelve a tener forma de monstruo marino con la lluvia. Y esta es la escena en la que salva a su amigo y ganan la carrera, pero Luca hace algo más: consigue ser valiente y mostrarse tal y como es por amor. Si seguimos pensando en la metáfora, aquí es cuando Luca sale del armario porque se ha dado cuenta de que quiere a su amigo. O esa sería la lectura si la relación no fuera entre dos chicos.

Pero como en la mayoría del cine LGTB+; Alberto y Luca no pueden ser felices juntos. Al menos no en este momento. Y el protagonista termina marchándose a estudiar junto con Giulia y todo gracias a su amigo. No cualquier persona rechaza comprarse una Vespa para que su amigo pueda ir al colegio y aprender todo aquello que le interesa. Pero eso es lo que hace Alberto, que sacrifica viajar alrededor del mundo con su mejor amigos (o novio, si seguimos con la metáfora) para que él pueda cumplir sus sueños. Esa libertad que le da Alberto para que Luca pueda ser él mismo, eso es lo mejor que te puede dar una pareja: dejarte ser tú mismo y apoyarte con tus sueños.

La otra pareja de la película

Si todo esto no es suficiente, hay una última cosa. En la escena de los helados, Luca y Alberto se meten con dos señoras. Y, al final, cuando ganan la carrera bajo la lluvia y se muestran al pueblo como los monstruos marinos que son; ellas dos también se muestran como son. Y sí, son dos señoras mayores que también son monstruos marinos. O sea, probablemente lesbianas que han vivido en la superficie juntas como pareja.

Luca puede ser una más de las cientos de historias de amor que nos regala el cine; pero en este caso él y Alberto son mucho más que amigos. O, al menos, eso podemos deducir si destripamos esta metáfora. Como decíamos, el cine está lleno de historias de amor, entonces ¿por qué ni Disney ni Pixar se atreve a dar a su público una historia de amor protagonizada por personas del mismo género?

En el caso de Luca, han sido un poco cobardes, como su protagonista. Pero también, esperamos que aprendan la lección que Luca les da en su propio film: hay que ser valientes para vivir en la superficie. Y eso incluye hacer películas en las que haya más diversidad.