Como todos sabemos ya por lo recurrente del tema debido a su interés general, la industria del automóvil está a punto de cambiar para siempre. Es cierto que con el paso de los años se han introducido avances, ayudas y mejoras en la conducción, pero lo fundamental, esta última, ha cambiado muy poco, y se aproxima una disrupción que aunará autonomía en los vehículos, junto a grandes mejoras por software, como hemos visto en Tesla y a grandes avances en motores híbridos y eléctricos.

Mientras todo eso va llegando para asentarse a nivel de nicho de aquí a cinco años, los investigadores no dejan de buscar formas de conducción que liberen al conductor de manos y pies en el proceso. El último avance que hoy conocemos de la mano de Zhang Zao de la Universidad Nankai es la conducción con la mente, potenciada por las ondas cerebrales. La prueba está basada en un equipo que consta de 16 sensores que capturan el encefalograma del conductor. Mediante un software que selecciona las ondas relevantes, consiguen controlar el coche. La capacidad del procesado la tiene un ordenador conectado de forma inalámbrica.

Según parece, lo único que tiene que hacer el conductor para el control mental es ponerse los sensores en la cabeza, lo que puede chocar porque lo que quiere en principio esta nueva era es liberar de cosas por nuestra parte, pero al igual que en una motocicleta se usa casco, tampoco parece que usar esta herramienta sea traumático, sobre todo para personas con ciertos grados de discapacidad, que son son las primeras a las que se enfocó la investigación, y que normalmente tienen que adquirir vehículos con adaptaciones mucho más grandes.

A menudo también se tiende a pensar que el problema de estas nuevas soluciones pueden ser accidentes causados por la problemática de la concentración, pero según el equipo de desarrollo, esta solamente es necesaria para cambios de carril o para arrancar, aunque de momento, en su estado de desarrollo práctico actual, sólo conduce hacia adelante y no gira.