"Es una misión tecnológica sin precedentes: la fuerza equivalente al peso de una bacteria desequilibraría todo el experimento". Así de tajantes se han mostrado desde el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC) para describir a LISA Pathfinder, la sonda europea que será enviada la próxima semana con el objetivo de probar la tecnología para detectar las ondas gravitacionales.El hallazgo de las ondas gravitacionales nos permitiría escuchar los "ecos" de los primeros instantes del universo

Cuando se cumplen cien años de la promulgación de la teoría de la relatividad, los investigadores pretenden demostrar una predicción realizada por Albert Einstein hace un siglo: la existencia de las ondas gravitacionales. LISA Pathfinder tendrá como objetivo abrir el camino para que otros proyectos espaciales puedan detectar estos peculiares susurros cósmicos. Su finalidad no es otra que eliminar cualquier tipo de "ruido" que nos permita escuchar las ondas gravitacionales, para así alcanzar una precisión sin precedentes.

Buena parte de esta tecnología ha sido desarrollada por el grupo de astronomía gravitacional del Instituto de Ciencias del Espacio, que se ha responsabilizado del diseño, construcción y programación de la Unidad de Gestión de Datos, el ordenador a bordo que controlará los experimentos científicos de la misión. "Hasta ahora los astrónomos nos hemos dedicado a mirar el universo, pero el estudio de las ondas gravitacionales nos permitirá escucharlo, y eso nos abre toda una ventana nueva de investigación", ha explicado Carlos F. Sopuerta, científico principal de LISA Pathfinder del IEEC-CSIC. La predicción realizada por Albert Einstein deriva precisamente de la teoría general de la relatividad, un avance que además de tener un gran impacto mediático, nos ha permitido entender el mundo que nos rodea.

Einstein
El ordenador que irá a bordo de la LISA Pathfinder, presentado hoy por el IEEC-CSIC

Si lograrámos confirmar la existencia de las ondas gravitacionales, considerado como uno de los desafíos científicos más importantes de la próxima década, podríamos llegar a escuchar los "ecos" de los primeros instantes del cosmos. Las primeras evidencias indirectas de las ondas gravitacionales llegaron en 1973, con el hallazgo de Hulse y Taylor sobre una pareja formada por una estrella de neutrones y un púlsar. El imparable avance científico nos permite contar con instrumentos cada vez más precisos, como en el caso de LISA Pathfinder, que nos abren el camino para determinar resultados directos sobre las ondas gravitacionales.

El próximo 2 de diciembre, cuando la sonda sea lanzada desde la estación de Kourou (Guayana Francesa) por la Agencia Espacial Europea, comenzará una nueva etapa en la investigación de las ondas gravitacionales. Las ondas, predichas en la teoría general de la relatividad, son "ondulaciones en el tejido espacio-tiempo producidas por los acontecimientos más violentos del universo", tales como la fusión de agujeros negros o la explosión de supernovas. Estos trabajos permitirán poner a prueba los trabajos de Einstein, abriendo un nuevo paradigma en campos como la astrofísica, la cosmología o la física fundamental. Si LISA Pathfinder funcionara, los científicos europeos sentarían las bases para el futuro observatorio espacial de ondas gravitacionales, previsto para 2034.

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