valle inquietante

Extremely Apt Punctuation, por Nathan Alderman, bajo licencia CC BY NC ND 2.0.

**¿Te sientes algo incómodo al observar esta fotografía?** Una teoría en el campo de la **robótica** sostiene que a medida que las figuras antropomórficas se acercan a la apariencia de un ser humano real, la respuesta de éste se hará más [**empática**](http://hipertextual.com/archivo/2013/04/empatia-hacia-los-robots/), **hasta llegar a un punto a partir del cual se convierte en un fuerte rechazo**. Si la figura se hace aún más parecida, hasta hacerse casi indistinguible de un ser humano verdadero, la respuesta vuelve a ser positiva: **Este bache es denominado "el valle inquietante" o "inexplicable"**

El término "valle inquietante" (*uncanny valley*) fue creado por el profesor Masahiro Mori en 1970, como **una metáfora para explicar la curva de las reacciones humanas en el campo de la robótica**, resultando en que una figura artificial puede hacerse más familiar a los espectadores otorgándole una apariencia humana, pero sólo hasta cierto punto. Fallar en este espectro resulta en experimentos desastrosos, como **el ocurrido con el cortometraje "Tin Toy" (1988) de Pixar,** en el cual la audiencia tuvo una reacción fuertemente negativa al personaje del bebé, que había sido hecho "demasiado" parecido a un bebé real, pero al mismo tiempo no lo suficiente.

A pesar de que su propio nombre sugiera que no puede ser explicado, diversas teorías en torno al valle inquietante indican que **el sistema de evaluación de estímulos del cerebro está programado para impedir que seleccionemos parejas con problemas de salud**, y por ende para hacernos rechazar cualquier indicio que pueda significar que una persona no es idónea para la reproducción o representa un peligro para nuestra preservación.

Thalia Wheatley, una sicóloga del Darthmout College, ha encontrado en sus investigaciones que nuestra historia **evolutiva** nos ha afinado para detectar las más mínimas distorsiones, **como un detector de enfermedades o de problemas físicos o mentales**. De este modo, la "inquietud" del valle inquietante podría no ser más que nuestra respuesta de defensa natural a la enfermedad y a la muerte, **diseñada para permitir la perpetuación de la especie.**

Gráfica de la teoría del Valle Inexplicable de Masahiro Mori. Remasterizada por Edgar Talamantes, bajo licencia GNU Free Documentation.

A mayor semejanza de un organismo con nuestra propia apariencia, existe una mayor probabilidad de contraer enfermedades de causa bacteriana o viral, y es posible que esto origine la intensidad del rechazo. Esto significaría que **las anomalías que observamos en un androide nos harían asimilarlas a personas gravemente enfermas o muertas, activando una reacción de repugnancia.**

La teoría del valle inexplicable, sin embargo, **ha sido criticada por otros especialistas en robótica**, quienes dicen que al no ser técnicamente posibles en la actualidad los robots que no alberguen semejanza con los humanos, **la teoría tiene fundamentos insuficientes.** Ayse Saygin, un científico cognitivo de la Universidad de California ha afirmado:

> Aún no comprendemos por qué ocurre o si puedes acostumbrarte a ello, y la gente no necesariamente está de acuerdo en que exista.

De cualquier modo, sugiere Saygin, **es factible que lo que genera la sensación de inquietud no sea más que una forma de disonancia cognitiva**: cuando haces ciertas características semejantes a un ser humano, afirma, elevas las expectativas del cerebro con respecto a ciertos comportamientos, como los movimientos y expresiones faciales. **Cuando estas expectativas no son satisfechas por completo, se genera la disonancia en el cerebro.**

Los investigadores sugieren que, más allá del campo de la robótica, la posibilidad de comprender mejor el valle inquietante y sus profundidades puede ayudarnos a entender otros aspectos de la mente humana, como **el funcionamiento de la empatía**. Sea como sea, si quedaste con ganas de explorar tu propio valle inquietante, **puedes visitar esta web interactiva** que te dejará sintiéndote mal por un rato.