Casi a diario nos encontramos con noticias de aceleradoras que buscan un sin fin de startups para su nueva etapa de financiación, concursos o incubadoras. De hecho, es casi imposible afirmar cuántas de este tipo de empresas existen ahora mismo en España, o en el mundo, ya no solo porque hay muchas que definiéndose como startups como un recurso de moda no lo son ni de cerca, también porque la esperanza de vida de estas es bastante corta y difusa.

Sin embargo, y ajustándonos a la definición más pura para catalogar a esta especie, la pregunta es: ¿Cuándo deja una startup de ser una startup? En primer lugar, se podría decir que estas alcanzan una mayoría de edad cuando se llega al break-even point, o cuando gasta lo mismo que ingresa, sin más. También existe la teoría de que dejan de serlo cuando la mayor parte de los empleados trabaja más de 8 horas y media, que las ideas vienen de nuestra competencia mas directa, o que los jefes ya van por libre respecto a sus trabajadores. Que la empresa pase a cotizar en bolsa o que sea absorbida por un pez más gordo. Y la teoría que sin duda es clave: cuando la empresa ha contratado una o varias secretarias... Desde luego hay opciones para todos los gustos.

¿Siguen siendo Facebook o Google startups?La catalogización desde un punto de vista teórico es muy bonita, y posiblemente necesaria. Sin embargo, vayamos un poco más lejos. Ya hemos dicho que muchas empresas se anuncian a los cuatro vientos como startups sin serlo porque queda cool, puede que incluso sirva para vender más y tener una carta de presentación mucho más innovadora, pero la cosa va más allá. ¿Podría ser que muchas no quieran dejar de serlo? Y no nos referimos a su facturación, ya que todas quieren tener beneficios, hablamos desde un punto de vista afectivo. Haciendo un símil: es como cuando un niño se hace mayor, pero a ojos de sus padres sigue siendo pequeño, o un hermano menor siempre lo será para nosotros. Si una startup nació así, lo más probable es que lo sea toda su vida por el mero hecho de haberse llamado así desde un principio.

Pongamos un ejemplo práctico, Google o Facebook, empresas que cotizan en bolsa y que mueven millones de dólares a cada segundo, empezaron como startups hace ya algunos años. Una en un garaje y la otra en los cuartos de una universidad, pero ambas de la mente brillante de jóvenes que supieron usar la tecnología para revolucionar el mundo. ¿Son ahora startups? Pues, obviamente por su tamaño y estructura no lo son, de hecho son hasta multinacionales muy rentables, pero siguen teniendo ese espíritu creativo. Aquí ya entra a jugar una dimensión más emocional, en la que hay que valorar muchos factores.

De hecho, una teoría bastante sólida podría ser que, tanto los clientes como los creadores, quieren huir de la definición encorsetada y perversa de las empresas multinacionales tradicionales: poco cercana a sus usuarios, con espíritu de monopolización, grandes imperios económicos... que muy poco o nada venden al publico y de aspecto un tanto "viejuno". Lo que si es cierto que sí seguimos a este ritmo tendremos un sistema empresarial dominado por startups, multinacionales, eso si...

Así que tenemos dos opciones, una teórica o una emocional. ¿Cuál es la válida?