Parecía el cuento de nunca acabar y la eterna promesa de la larga lista de debates políticos que se han sucedido desde que se comenzase a hablar de una Ley de Startups. Ya hace casi 7 años que la letanía comenzaba a sonar por los círculos de emprendedores junto con la idea de que ningún partido se atrevería a asumir la carga de crear un nuevo segmento legislativo para un grupo muy concreto de empresas. Ahora, con una pandemia a cuestas y unos fondos europeos guardados en el armario, se ha dado luz verde –a la espera de la aprobación por las Cortes– a una Ley de startups tan necesaria como polémica.

Es, en palabras de la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, esta ley "forma parte de un conjunto de medidas para impulsar las empresas innovadoras y crear empleo de alta cualificación para los más jóvenes".

El texto, aprobado hace unas horas en el Consejo de Ministros, salía a la luz en julio de este mismo año. El primer borrador, sometido a consulta, se entendía como una aproximación pobre a la realidad del colectivo de los emprendedores de nuevo cuño.

Se dejaba a un lado al emprendedor en serie. La cuestión fiscal –un debate entre Ministerios– se pasaba por alto; un punto que, de hecho, suele ser el que más fricción genera en el colectivo emprendedor. Las stock options, aunque citadas, pasaban de largo. Y, en esencia, el concepto de startup no terminaba de quedar claro. Era un texto que desde el colectivo se sentía pobre y con mucho recorrido por delante para debatir. Aún así, en la Asociación Española de Startups eran moderadamente optimistas en que la Ley de Startups saliese antes de fin de año. Y así ha sido.

La Ley de Startups por fin sabe lo que es una startup

Era una de las cuestiones de base que más revuelo causó en el momento de conocer las líneas del texto preliminar. En primera instancia, se consideraba startup aquellas empresas de base tecnológica con menos de tres años de creación. Un dato que generó tensiones al entender que ese corto espacio de tiempo no era realista con un sector que tarda un tiempo en validar modelos de negocio.

De esta manera, la nueva propuesta ya aprobada pasa a considerar startup a aquellas con hasta 5 años de vida –7 en caso de sector vinculados a la investigación científica en España-. Dentro de este grupo, las excepciones: que no coticen, no distribuyan beneficios, tengan carácter innovador y tengan un volumen de negocios anual de hasta 10 millones de euros.

¿Esto deja fuera a muchas tecnológicas concebidas como startups? La realidad es que sí. Glovo, Cabify, Wallbox, Jobandtalent... Son algunos de los unicornios tecnológicos que forman parte del segmento emprendedor nacional. Entre ellos y las compañías de nuevo cuño, una larga lista de emprendedores que quedan fuera a ojos de la ley pero no en esencia.

Hablemos de impuestos...

El segundo tema problemático de la recién nacida Ley de Startups. La primera versión dejaba a un lado la cuestión impositiva a las empresas de nueva creación. Ahora, bajo el Ministerio liderado por Nadia Calviño, los números se han relajado para el colectivo de los emprendedores. Tanto que ya se ha catalogado como una ley que pone la alfombra roja a la innovación y deja de lado a otros empresarios.

En este sentido, las stock options han vuelto a salir a colación. Según el nuevo texto, el mínimo exento de tributación de 12.000 euros hasta 50.000 euros, manteniendo el 30% del tipo de declaración para las empresas. Se eleva en 5.000 euros la exención respecto al primer borrador. Se añade, además, la cuestión de la liquidez. El emprendedor solo liquidará cuando venda. Esta sería la medida estrella del texto que comenzará a estar vigente en los próximos meses y que pone al país como uno de los más avanzados en tributación de stock options.

En el segmento del impuesto de sociedades se aplicará un 15% al segmento de startups. Una diferencia sustancial respecto al 25% del resto de compañías. Testimonial, en cualquier caso, teniendo en cuenta que este tipo de negocios no declara beneficios hasta bien entrados los años de actividad.

Moderados con unos inversores que marcan un 2021 record

El segmento de los inversores y la fiscalidad de los mismos a fin de atraer capital a las compañías innovadoras españolas también ha sido uno de los motivos de debate. "Las startups adolecen de falta de financiación en las fases iniciales que hace que no se pueda crecer y retener el talento", apunta Calviño respecto a la mejora fiscal de los inversores. Con esto, añade, "España va a estar entre los países más atractivos para la creación y financiación de startups".

Este punto ha sido de los pocos que se ha mantenido congelado respecto a la primera versión del texto. La Ley de Startups apunta a la exención fiscal a los primeros 100.000 euros de cada inversor aportados a una tecnológica. También los primeros 100.000 de los fundadores de la compañía en cuestión. Se sube, por tanto, de los 60.000 iniciales antes de la primera versión de la Ley de Startups.

Se habla, también, del inversor internacional al cual el nuevo texto quiere facilitarle el trabajo. Con el NIF será suficiente para invertir en una compañía. Un punto interesante para un momento en el que las grandes operaciones corren a cargo de fondos internacionales. Apunta el recién publicado informe de Atomico que España ya ocupa el 6 lugar en grandes rondas de financiación respecto a nuestros vecinos europeos con incremento palpable en la compañías que ya tienen altos niveles de facturación. Del capital invertido, gran parte encuentra su origen en Estados Unidos, la Ley de Startups apunta directamente a promocionar unos datos que esperan superarse a lo largo de 2022.

A por los emprendedores en serie y los nómadas digitales

Foto por Hert Niks en Unsplash

Las estadísticas, un dato que suele analizar South Summit en sus encuentros anuales, apuntan a que la mayor parte de los emprendedores vienen de otra startup. Los llamados emprendedores en serie. La primera Ley de Startups dejaba fuera a este colectivo. Se entendía que si habías creado anteriormente otra tecnológica ya no se tenía acceso a la nueva Ley de Startups. El texto aprobado elimina este apartado y lo sustituye por un máximo de 3 compañías por emprendedor –creadas a través de la ya aprobada ventanilla única– ya sean continuadas o de forma simultánea. Según el Ministerio, este límite está impuesto para evitar el fraude con las exenciones fiscales.

Añaden, además, la eliminación de la doble cotización en caso de estar emprendiendo mientras se opera en un puesto por cuenta ajena.

La Ley de Startups asume, además, la nueva situación laboral. España se ha posicionado como un lugar atractivo para el teletrabajo. La normativa acoge la opción de visado de hasta cinco años para los trabajadores tecnológicos que quieran trabar con una empresa en España, así como un permiso especial para los nómadas digitales.