traducir pensamientos en palabras

Todavía me sigue sorprendiendo cada vez que veo avances en la "lectura de de la mente" de manera informática. Estamos mucho más avanzados dentro de este campo de lo que podamos imaginar. Hasta ahora hemos conseguido mostrar imágenes, vagas, pero imágenes, deducir necesidades o incluso controlar pequeños objetos con unos simples electrodos. Ahora, por primera vez, un equipo de investigadores ha conseguido realizar el primer acercamiento para traducir pensamientos en palabras, un primer paso que podría revolucionar el mundo de los wearables y dispositivos móviles. Eso sí, no nos hagamos ilusiones todavía porque el camino todavía es largo y tortuoso.

Cómo traducir pensamientos en palabras

La comunicación es una cosa complicadísima. No solo implica un lenguaje conceptual, unas palabras que significan lo mismo para todo el mundo, sino que también intervienen tonos, gestos y otras cuestiones informativas muy complejas. Nuestro cerebro lo coge todo, y lo analiza en su conjunto, transmitiendo un mensaje. Desde hace décadas, se ha observado la posibilidad de reconocer palabras aisladas en ciertos patrones neuronales. Pero una palabra aislada carece de toda "la envoltura" anterior. Para que una máquina sea capaz de "leer la mente" con unos electrodos y así traducir pensamientos en palabras debe ser capaz de decodificar toda esta estructura y sacar el texto. Algo que hasta ahora se creía totalmente imposible. Sin embargo, como explicábamos, se ha conseguido dar los primeros pasos, que consisten básicamente en diferenciar palabras concretas dentro de un texto continuo.

Disposición de los electrodos. Fuente: NFiN.

Un pequeño equipo de científicos de origen estadounidense y alemán, han probado con siete individuos a traducir pensamientos en palabras conectando sus cerebros a unos electrodos con una técnica llamada electrocorticografía intracraneal (O EcoG). Ésta consiste en conectar directamente sobre el cerebro expuesto los electrodos en zonas estratégicas. Como comprenderéis, es una técnica invasiva y delicada que requiere de una craneotomía, es decir, retirar una parte del cráneo que se coloca en su sitio después. El sistema, diseñado por los neurólogos del equipo, se conecta a un sistema ASR, o de reconocimiento textual, el mismo que usan los dispositivos para reconocer lo que le decimos con la voz. De esta forma, el sistema reconoce las palabras al leer en alto un párrafo de texto, que es una manera feaciente de obligar al cerebro a "concretar" la palabra en los delicados circuitos que lo forman.

Un largo camino, un interesante final

Esta primera etapa sirve, básicamente, para demostrar que el mecanismo es posible. Los investigadores han conseguido su objetivo con menos de un 25% de error, que es mucho para haber obtenido el texto a base de traducir pensamientos en palabras. De hecho es menos de lo que falla a veces el propio sistema ASR de cualquiera de nuestros móviles. Sin embargo, es solo un primer paso de un camino larguísimo. Con este estudio y los que probablemente le sigan, habrá que concretar los mecanismos fisiológicos que actúan en la formación de palabras. Es un trabajo abrumador pues los primates (en especial los homínidos, como nosotros) somos animales cuyo cerebro se ha especializado en la comunicación. Esto torna la tarea en algo complejísimo. Por ejemplo, aquí hablamos de textos concretos, leídos en voz alta. Pero su mensaje está desprovisto de intención, valoración o tono. Esto puede alterar la señal cerebral que produce. Otro problema inmediato consiste en superar la barrera intercraneal. Y siendo así, ¿que dispositivo Es el primer paso de poder comunicarnos mentalmente con una máquina mediante el lenguajeusaríamos para que "leyera" la señal cerebral con exactitud? Además, por si todo esto fuera poco, habría que diseñar un sistema que aprendiese, bajo unos patrones concretos, cómo se comunica cada persona de manera individual, pues cada cerebro es por completo diferente.

Ahora, supongamos que superamos todas estas barreras (y otras muchas más) y conseguimos traducir pensamientos en palabras con exactitud y comodidad. Las posibilidades son increíbles. Geniales. Escribir sin usar las manos, pedirle a tu móvil que llame a alguien sin abrir la boca o controlar el audio de tu coche con la mente. Algo tan sencillo como pensar "atrás treinta segundos" nos permitiría repasar esa escena que nos hemos perdido y, bueno, probablemente yo y mis compañeros podríamos quintuplicar el número de artículos que hacemos al día. Teniendo un sistema que sea capaz de interactuar con nuestro sistema de lenguaje es la llave necesaria para, literalmente, leer la mente y tener, por ejemplo, el asistente virtual perfecto. Por supuesto, esto es solo ciencia ficción. Al menos por ahora. Pero resulta tan prometedor que es inevitable echarse a soñar. Al menos un poco. Como bien explican los investigadores, han conseguido dar el primer impulso en el camino de comunicación mental entre la máquina y el hombre. Estoy seguro de ello. Solo espero que podamos llegar hasta el final de este camino. Estoy deseando ver a dónde nos lleva.

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