Es un escenario imposible, pero sus nubarrones están en cabeza de todos por mucho que el señor Juncker se empeñe en intentar convencernos de lo contrario. Y es imposible porque no existen mecanismos formales para que un país de UE se salga de Euro, pues como proyecto comunitario de futuro eso era una escenario imposible, o al menos no estaba previsto para el futuro del mercado único y de la moneda única más allá de la petición incluida en el Tratado de euro y del Tratado de Lisboa.

Ahora, con los nubarrones sobre nuestras cabezas y la posibilidad, lejana, pero posibilidad al fin y al cabo, de que Grecia fuerce tanto la cuerda con el FMI y las instituciones Europeas que obligue a Tsipras a anunciar un exit de la moneda única, o bien la UE obligue a Grecia a hacer las maletas, puede ser interesante hacer un ejercicio de futuro y intentar prever las consecuencias de que Grecia abandone el Euro.

¿Quién se responsabiliza de la salida de Grecia del Euro? ¿La UE? ¿El gobierno griego? No está muy claro, y no está claro precisamente porque no existen mecanismos guiados para realizar el exit. Ahora bien, el problema principal y que afectaría directamente el conjunto de la moneda única sería el de la contención del riesgo. No sabemos hasta que punto la eurozona saldría totalmente indemne de la situación en la que Grecia abandona el Euro, e independientemente del resultado en largo plazo, la inestabilidad y volatilidad de los mercados, de la calificación de la deuda o del nivel de riesgo de los bonos europeos caería como consecuencia directa de la incertidumbre de la salida, eso de forma inmediata y en tiempo real. Una vuelta de la pérdida de confianza del 2008 que arrastró a toda la Eurozona y que castigó con mucha severidad los bonos de los países del sur de Europa como España o Italia.

La UE sobrevive, pero aguarda un futuro negro para Grecia

De todas formas, es lo menos grave. La UE, mal que bien, sobreviviría si tenemos en cuenta que peso de Grecia dentro del PIB comunitaria apenas supera el 2%. El problema, el de verdad, es para los griegos. La salida de Grecia del Euro tendría consecuencias catastróficas al nivel de convertir a Grecia en un estado fallido con todos los significados del término. La irresponsabilidad del gobierno de Syriza de no haber aceptado una condiciones ventajosas cuando podía para la gravedad de la economía griega, ha empujado al país al borde del desastre, un desastre de tal magnitud que van a pagar sus ciudadanos al nivel de una economía de posguerra, pues aún con una ampliación de la ayuda de la UE, el pago de la deuda griega y los problemas estructurales de su economía son insostenibles en el corto plazo. Ni con el superávit primario que tanto le gusta a Paul Krugman.

El peor escenario posible para ambas partes es la salida de Grecia del Euro Pero es que la deuda pública griega ya era grande antes de la crisis, tan grande que superaba por 3 la deuda de España o USA en 2005. Da igual si contamos o no la deuda pública en el déficit presupuestario griego, las cosas están harto complicadas. Ya en el 2010 Fitch y el resto de las agencias de rating internacionales avisaban de que el problema griego iba para largo. Pero dejemos de clases de historia y miremos al futuro. Al futuro negro de Grecia fuera de Euro. Hagamos un ejercicios de imaginación: Grecia sale mañana del Euro, ¿y luego qué? Vuelta al Dracma.

El primer problema de la vuelta al Dracma es poner una nueva moneda en circulación. Con los saldos bancarios no hay problema, se estima un tipo de cambio y se aplica respecto la cotización con el Euro, y de la misma forma, para las monedas en circulación. Pero claro, hay que poner el Dracma en circulación, lo que supone que el gobierno griego, que apenas le llega para el pago de pensiones sociales tendría que devaluar su moneda en un nivel como para favorecer la exportaciones al nivel sostenible para recuperar competitividad que perderá, en un 15% o 20% según el FMI, frente al euro, para beneficiar su balanza comercial e intentar aumentar el turismo para convertirse en un destino barato, pues es uno de los principales motores de la economía. Perfecto, ¿verdad?

Para nada, la salida del euro y la vuelta al Dracma supondría una fuga masiva de capitales, y contando con que solo en 9 meses han salido 42 mil millones de Grecia, es para tenerlo en cuenta, y eso sin avisar con la suficiente antelación para los ciudadanos no se lleven su dinero fuera. Básicamente, es lógico pensar que ahora que los griegos hacen colas para sacar un puñado del euros al más puro estilo corralito argentino, querrán vaciar sus cuentas antes que sus ahorros pierdan el poco valor que tendrían un Dracma, que perdería el 20% frente al euro.

En este contexto, si el gobierno griego también decide suspender el pago de la deuda, la situación sería totalmente irrecuperable. 240.000 millones de euros que crecen cada día, se decide que no vuelva a manos a de los acreedores de Grecia, y resulta que, gran parte de esta deuda fue comprada por bancos griegos que, de pronto, no tienen garantizado su pago y, sin posibilidad de pedir prestado a nadie, los ahorros y el dinero en los depósitos quedarían congelados. Las empresas, sin liquidez ninguna, caerían en la bancarota y, sus propios clientes, además, no podrían hacer frente a los pagos hipotecarios al estar sus préstamos en euros y su moneda actual en un Dracma muy débil.

Antes de la calma, el absoluto Apocalipsis

Imagen: Business Insider
Imagen: Business Insider

En un país como Grecia, en el que la mayor parte de los alimentos y medicamentos que se consumen son importados, sería un completo desastre que el precio de los mismos se quintuplicase en el corto plazo mientras el poder adquisitivo de los griegos cae en picado. Nueva moneda devaluada para ser competitiva en los mercados internacionales, muy débil, sin poder adquisitivo para importar, la banca colapsada y sin posibilidad de pedir prestado, el desajuste llegaría a tal nivel que ni en el medio plazo la estabilidad en los mercados podría revertir la situación. Todo ello de la mano de una hiperinflación que acompañaría a Grecia este camino hacia la economía de guerra.

La UE sobreviviría pero el pueblo griego pasaría por el peor momento por la irresponsabilidad de sus gobernantes En resumen, la salida del Euro para el pueblo griego supondría una fuga de capitales por la devaluación del nuevo dracma, corralito, subida de los tipos de interés, una caída de un 40% del PIB, encarecimiento de las importaciones, inflación, impago de la prestaciones sociales, sueldos de funcionarios y, en sentido contrario, un posible aumento de la competitividad, recuperación economica, mayor productividad, crecimiento del PIB, independencia económica... a cambio de salarios muy reducidos y políticas de ajustes muy agresivas con el fin de contener un gasto público que aun sin pagar la deuda, sería inmanejable.

Mientras tanto, los bancos europeos volverían a los peores momentos de la crisis: el recorte del crédito, con miedo al futuro de un euro menos fuerte, obligaría a muchas empresas a frenar sus inversiones en la zona Euro, los propios consumidores recortarían el gasto, algo que hundiría aún más a los países europeos menos fuertes en la recesión provocada por la crisis de deuda.

Los mercados hoy han abierto convulsos, el tipo de cambio euro/dólar no pasa por su mejor momento y, mientras tanto, el gobierno griego es incapaz de dar su brazo a torcer para conseguir el caramelo que hace poco el FMI y el BCE ofrecía y que podría haber dado una bocanada de aire a esta tragedia griega. Y todo esto con Grecia todavía en el euro.