Año 2015: la posibilidad de que casi cualquiera pueda financiar proyectos en Kickstarter y la moda de vender productos por su estética agresiva y su implementación de la visión de los productos tecnológicos de películas futuristas, se unen en un periférico. El resultado es Odin, un ratón futurista que se sirve del seguimiento de tus movimientos a través de la proyección láser.

Intento siempre ver las ventajas y compromisos que pueda generar un nuevo producto, o cómo cambiará la forma en la que operamos con ellos si son periféricos. Pero... ¿qué es esto?

Un gimmick de lucecitas, promesas de futuro y supuestas ventajas a la hora de usarlo tanto en salud como a la hora de usarlo. ¡Incluso lo anuncian como un ratón para gamers! En ese momento, he de reconocer que me eché a reír.

Vayamos por partes. Este ratón futurista es en realidad un trackpad en una superficie plana, lo más parecido a uno de portátil que, curiosamente, están así diseñados por el compromiso de la propia forma de un portátil, no por comodidad. De ahí que todos los trackpad y trackballs tengan una ligera inclinación cuando se usan en el escritorio. Por comodidad. La elevación del ratón es la justa y necesaria para estar cómodos sin tener problemas. Los problemas vienen causados por malos periféricos, malas posturas y el uso prolongado del ordenador bajo esta situación.

La elegancia hecha periférico. Elegante y discreto.

Pero ellos en su web aseguran que eliminará (mágicamente) los problemas de síndrome de túnel capriano. Los estudios no han demostrado que el síndrome del túnel carpiano sea causado por escribir en una computadora, utilizar un ratón o repetir movimientos al trabajar, tocar un instrumento musical o practicar deportes. Por supuesto, no se puede declarar que trabajar sobre una superficie totalmente plana sea ni más cómodo ni más saludable.

Ni es más cómodo, ni es más preciso

También encontramos referencias a lo idóneo que es para diseñadores y gamers. Algo totalmente absurdo. Es imposible que una superficie tan minúscula de más precisión a un jugador de eSports que un ratón configurado con sensibilidad baja y una alfombrilla enorme. Y no es debatible, son matemáticas: a más espacio mayor control tendrás del movimiento generado en la pantalla. Me imagino a alguien jugando con el trackpad en el Counter-Strike y me da la risa. Los diseñadores podrían encontrar ventajas en los gestos, al estilo Magic Mouse. Pero carecería de la precisión que tiene un buen ratón, crucial para muchos los artistas y diseñadores.

Su diseño futurista/gamer además de ser barroco, innecesario y poco elegante tiene una gran pega. Una luz potente, constante y de color rojo en tu mesa. ¿De verdad esto es el futuro? ¿No poder ver nuestra pantalla sin distracciones por que hay una luz en la mesa? Lo de añadir LEDs a todo nunca lo he entendido, tener luz láser en la mesa tampoco.

El vídeo, cómo no, está aderezado con música épica, sonidos futuristas y cambios de plano muy chulos. El gimmick clásico de los periféricos gamer elevado al cuadrado.

El futuro no son las luces, ni los hologramas, ni los diseños made in Hollywood. El futuro es resolver problemas que hoy no podemos resolver para hacer la vida más sencilla. Este ratón no sólo no mejora la experiencia actual, que es mejorable, sino que la empeora en todos y cada uno de sus aspectos: no es más cómodo, no es más saludable, nunca podrá ser más preciso que un ratón gaming con cable y ni siquiera es más estético.

  • Han superado con creces el presupuesto que necesitaban en Kickstarter.
  • Lo descubrí en Quartz.

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